Cánticos al más allá

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Capítulo 8: Joanne

 

                                                                                          Toma mi mano, quédate Joanne

El cielo no está listo para ti

Cada parte, de mi adolorido corazón

Te necesita más que los ángeles.

                                                            “Joanne” – Lady Gaga

 

 

El camino hacia el río es silencioso e incómodo. Paso los dedos por la larga falda que encontré en el armario de Maggie y me pregunto si acaso hice bien en montarme en el auto con Cameron. Es como si me lanzara al mar sabiendo que hay tiburones en él, sin embargo la situación no me deja muchas opciones.

Desearía tener a Mac en este momento, él siempre fue el mejor consejero, tanto para mi música como para mi forma de enfrentar los problemas. Aunque claro, ningún problema que haya tenido se compara con estar atrapada en el pasado, en el cuerpo de Maggie, al lado de su asesino.

—¿Te sientes bien?

—Sí, bien —Toso para aclarar mi voz—, me preocupa haberme salido de clases sin avisar, podría tener problemas.

Cameron cambia la palanca y gira ligeramente el volante.

—Podemos regresar si así lo quieres.

Lo miro a los ojos y en ellos no distingo otra cosa que calma.

—No, tranquilo. Ya estamos por llegar.

Retoma el camino y sigo con la mirada fija en mi regazo. Siento como él me mira de solapo, atento a cada uno de mis movimientos.

Estaciona el auto unos minutos después, y cuando lo observo la calma se ha evaporado.

—Lamento si te agobie con lo que te conté anoche, no fue mi intención hacerte parte de mi mundo. Es solo que creí que teníamos una conexión especial. No me acerco así a cualquier chica.

“Si claro, sucio patán. Solo a las chicas que son fáciles de engañar”, me digo a mi misma.

—Maggie, di algo por favor.

Intento pensar en algo que me lleve a la noche anterior. Recuerdo haber estado practicando el violín hasta muy tarde, incluso luego de que mi madre me mandara a dormir. Al cansarme me recosté y cerré los ojos esperando quedarme dormida al instante pero un ruido en mi ventana me alertó. Me acerqué para ver de qué se trataba y era Maggie, lanzando pequeñas rocas a mi ventana. Ella me señaló la puerta y yo baje procurando hacer el menor ruido posible, le abrí la puerta y ella entro tambaleante, apoyándose en las paredes para no caer. Le pregunte porque regresaba a estas horas, que todos creíamos que estaba dormida desde temprano, pero ella solo me hizo prometer que no se diría a mis padres. En ese momento solo vi a una niña asustada de las represarias, a una niña que no había desobedecido las reglas hasta esa noche, a una niña curiosa del mundo a su alrededor. Supe que debía guardar el secreto y hasta el día de hoy no lo había recordado.

—No recuerdo nada de lo que pasó —La mirada de Cameron es un absurdo desorden—. Estaba ebria, yo jamás había tomado una gota de alcohol hasta anoche y creo que hizo que mi cerebro se tornara estúpido. Me siento terrible, lo que sea que me contaste anoche fue borrado de mi memoria.  

Ruego en silencio por sonar lo suficientemente convincente. En efecto, Maggie estaba ebria esa noche, recuerdo que se sonreía como una boba mientras me contaba que había conocido a alguien especial, decía que él la había mirado como nadie nunca lo había hecho y que hizo remover algo en su interior. Al despertar el día siguiente, estaba muy extraña, sumamente confundida, parecía en trance. Aludí todo ello a su primera borrachera, jamás imagine que era yo en su cuerpo.

—Está bien.

Puedo ver como algo en su interior se rompe.

—Lo siento Cameron, desearía acordarme, de verdad.

—No te disculpes. Entiendo.

No bajamos del auto por lo que se siente una eternidad y para cuando lo hacemos el aire me envuelve por completo. Buscamos un árbol lo suficientemente grande como para darnos sombra a los dos y nos sentamos observando el Río Misuri agitarse.

Cameron es uno de esos chicos enigmáticos que son muy difíciles de descifrar. Con apariencia ruda que no combinan con sus ojos tristes.

—Estábamos en la fogata que Sue preparó para nosotros… —Comienza a narrar de pronto—… Ella estaba contando la historia de Joanne, ¿la recuerdas?

Niego con la cabeza.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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