Cánticos al más allá

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Capítulo 11: Salvador

Estoy buscando un salvador.

Busco ha alguien que me sostenga.

Estoy buscando un salvador que pueda rescatarme.

                                               “Savior” – Iggy Azalea.

 

 

Regreso a la escuela a tiempo para la hora de almuerzo, todo es un alboroto cuando llego, el ruido de conversaciones entre mezclados con las risas y las burlas adolescentes. Me siento en la mesa en la que recuerdo haber observado a Maggie, justo cuando un grupo de jugadores de básquetbol pasan por mi lado.

—¡Hey bonita!, ¿Quieres sentarte con nosotros? —Me ofrece uno de ellos, es un chico de cabello castaño y mirada penetrante, al instante me intimida. Ellos señalan la mesa donde unas chicas muy bien parecidas los esperan.

—No, gracias. Espero a unas amigas.

Justo a tiempo, Mary  y Elle ocupan mi misma mesa, al mirarlas los chicos salen prácticamente huyendo.

Es interesante como el formar parte de un grupo te define. Cuando Maggie estaba sola su belleza inmediatamente captó la atención del chico, pero al verla junto a un grupo de niñas recatadas optó por marcharse. Me pregunto qué dirían ellos de saber que Maggie pertenece a un grupo mucho más aterrador del que aparenta. Quizás eso la haga más atractiva, enigmática, o les pase como a mí que saber aquello me ha hecho cuestionarme si mi hermana era realmente quien aparentaba ser y terminen por salir huyendo de nuevo, como me gustaría hacer a mí.

Mi mirada busca por distintos puntos en la habitación y diviso a los chicos del ritual esparcidos como ovejas huyendo de un rebaño. Por un lado, están Cody y Miranda, el lee un libro en voz alta mientras ella apoya su cabeza en su hombro, me recuerdan a dos aves acurrucadas en su nido. Tres mesas más allá se encuentra Jhony, con los audífonos puestos y la mirada cabizbaja, uno de sus amigos del club de ciencia le habla pero el simplemente lo ignora, ocupado en su propia miseria. Luego diviso a Sue, cerca de la puerta de salida, hace un gesto hacia una de las mesas y una chica de gruesa contextura y cabello rizado se levanta para seguirla, ambas desaparecen en el exterior, como si fueran dos ovejas perdidas.

Me quedo pensando en lo que acabo de ver, debatiéndome entre seguirla o quedarme para ver uno de los actos que marcarían el inicio de mi carrera artística. Recuerdo muy bien que fue lo que paso un día como hoy, pero quizás verlo de cerca me ayude a entender muchas cosas que hasta ahora no hago.

Entonces siento que alguien toma el asiento a mi lado, su presencia ya me es tan familiar que lo reconozco sin mirarlo siquiera. Es la oveja que me faltaba por encontrar.

—Hola.

El saludo de Cameron hace que tanto Mary como Elle se espanten. Sus ojos se agrandan notoriamente y casi escupen su comida. Adivino que su contacto con el sexo opuesto es nulo por la forma en la que sus cuerpo se tensionan.

—¿Qué haces aquí? —Le susurro mientras le lanzo una mirada de advertencia—. No pueden vernos juntos o Susan enloquecerá.

Cameron eleva una de las comisuras de sus labios, divertido. Lo cierto es que luego de la amenaza de Susan no sé a quién le temo más, si al señor de las tinieblas o a ella.

—Sue no está en el comedor. Salió, ¿No lo notaste?

Reviso el comedor para comprobar que lo que me dice es cierto.

—Solo quédate sentada y finge que no notaste mi presencia.

—Claro que sí, tú —Se lleva un bocado a la boca y sonríe.

Ruedo los ojos.

—Hola, soy Mary —Se presenta con una risita nerviosa—. ¿Ustedes son amigos?

—No.

—Si.

Decimos al unísono. Miro a Cameron y termino por suspirar.

—Nos acabamos de conocer —Le respondo.

—¿Les importa si como con ustedes? —Pregunta Cameron.

—Claro que no —Le dice Elle con una sonrisa entusiasmada—. Por cierto, ¿tienes amigos?

Cameron sonríe de nuevo y asiente. Los tres entablan una amena conversación mientras yo me muevo ansiosa en mi lugar. Él es un chico difícil de ignorar, en especial cuando come como un ejército de soldados justo después de la guerra. Se acaba su comida antes de que el coro llegue para deleitarnos con su interpretación.

Me aclaro la garganta y le paso disimuladamente mi bandeja.

El me mira dubitativo.

—No tengo mucha hambre —Le digo y es en serio, la búsqueda telefónica me ha revuelto el estómago.

—Gracias.

Sostiene una manzana y puedo ver pequeños raspones en sus nudillos. Su piel esta maltratada y reseca, además de tostada por el sol.

Me distraigo demasiado observando sus manos que solo veo a mi antecesora cuando la escucho interpretar una notas altas para iniciar “Amazing Grace”.

Mi imponente voz capta la atención de todos los chicos, y se hace un incómodo silencio.

La Terrie adolescente está de pie en el medio, con su escandaloso sombrero, tiene los ojos cerrados y canta desde el fondo de su corazón. Recuerdo pensar que esta interpretación marcaría el inicio de todo y que si era capaz de cautivar a un grupo de adolescentes hormonales con una canción góspel, podría con cualquier público.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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