Cánticos al más allá

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Capítulo 12: Viva

Tengo un pase hacia el lugar donde todos los demonios van.

Donde el viento no cambia y nada en el suelo puede crecer.

No hay esperanza, solo mentiras.

Y te enseñan a llorar en tu almohada.

Pero yo sobreviviré.

                                                “Alive” -Sia

 

 

Los muebles de terciopelo son menos cómodos de lo que imagine, no se siente como colocar tu trasero en algodón de azúcar ni nada parecido. Las cortinas de seda no ocultan bien el sol haciendo que los rayos solares quemen la piel de quien se acerque a las ventanas. Sin embargo, los colores cálidos de las decoraciones me hacen querer re decorar mi casa de Malibú para dar la impresión de estar dentro de la playa.

Mac es amante de los colores nocturnos por lo que en casa abundas los distintos tonos de violeta y azul. Hay una habitación en particular, al lado de la sala de cine donde Mac instalo luces plateadas y la llenó de espejos, solíamos usarla de salón de baile. Cada vez que danzábamos allí nos daba la impresión de estar bajo las estrellas.

Ahora quiero cambiar todo eso por los tonos anaranjados y amarillos que veo en las paredes de la casa de Cameron, que iluminan el lugar alejándolo de las penumbras que distingo en los ojos de su hermana.

Cameron y Joanne tienen una apática charla en susurros que me hace sentir poco bienvenida en el lugar. Mi única compañera fiel es la taza helada de té que dejaron en mis manos. Le doy un sorbo y el sabor del limón me vuelve a transportar a Malibu, un suspiro nostálgico se me escapa. ¿Qué estará haciendo Mac en este momento? ¿Se arrepentirá de haberme pedido matrimonio ahora que lo ata a mi cama de hospital? ¿Me habrán olvidado ya las portadas de los medios? ¿Mis fans lloraran por mi estado crítico? ¿Melody habrá buscado otra cliente y mejor amiga? Sé muy bien que cuando una artista pasa al olvido de inmediato es reemplazada por alguien más.

Los hermanos abandonan la charla y por fin notan que sigo aquí. Cameron esboza una sonrisa y se sienta a mi lado para hacerme compañía, mientras Joanne toma el asiento de enfrente y me mira como si fuese un gato intruso que acababa de entrar a la cocina para robarles el almuerzo. Su cuerpo está sumamente delgado, trae bolsas en los ojos y el sudor le corre por la frente. Tirita levemente a pesar de traer ropa de invierno y sus manos se sacuden nerviosamente por momentos. Parece muerta en vida.

Al verlos rodearme tan cerca mi impulso es observar la puerta más cercana, en caso deba salir huyendo. Lo poco que sé de estas personas no me inspira mucha confianza. Uno es el acusado de asesinar a mi hermana y la otra participante de un ritual satánico, del que fue el sacrificio y sobrevivió.  

—Lo siento, ¿hice mal en aparecer? —pregunto al sentir la tensión del ambiente casi asfixiándome por completo.

—No, no hiciste mal en aparecer. Mi hermano hizo mal en traerte.

Joanne mira a Cameron con una rabia asesina.

—Lo hice porque creo que Maggie podría sernos de mucha utilidad. Como yo, ella no está de acuerdo con el culto.

—¿Es eso cierto? —me cuestiona ella.

—Sí, yo… en realidad no sé qué fue lo que me llevo a unirme, pero estoy muy arrepentida de haberlo hecho y ahora me aterra escapar.

—No puedes escapar o ellos te matarían.

Cuando pronuncia ellos siento que no solo se refiere a los miembros del culto que conozco. Aquello me produce un escalofrío, saber que hay muchas más personas involucradas que son mucho más peligrosas que Susan y sus seguidores.

—Pero tú lo hiciste y estás viva.

—Por muy poco.

Cameron y ella comparten una mirada en la que parecen llevar a cabo una decisión silenciosa. Él asiente brevemente y ella se rinde suspirando.

Joanne se deshace de su abrigo y se levanta la camiseta. Me ahogo en una exclamación. En la parte baja de su estómago se distingue un símbolo en rojo vivo. Parece salirse de su carne, incluso distingo los rastros de sangre alrededor.

—¡Dios mío!

 —No Dios —me corrige—, esto no es obra de Dios, es obra del demonio y sus seguidores.

Quizás sea mi imaginación pero puedo ver a sus ojos claros adoptar un suave contorno rojizo cuando lo dice.

—¿Qué te hicieron?

—Es una marca demoniaca. Un pentágono invertido, ¿lo ves? —Se acerca para que pueda apreciar la marca de cerca, es verdad, es un pentágono con la punta hacia abajo. La curiosidad me lleva a rozar la yema de los dedos en la marca pero aparto la mano al instante por el dolor que siento—. Es una maldición, nadie puede tocarme o terminara sintiendo que arde en llamas.

Mi corazón se detiene. Entonces Cameron toma la palabra.

—Existen dos posibles orientaciones de un pentagrama, la posición buena es cuando apunta hacia arriba, es decir hacia el cielo, los seguidores de lucifer revirtieron el símbolo para que apuntase hacia el infierno, se le conoce como un símbolo de inequidad, perdición y blasfemia. Una forma de idolatría hacia la putrefacción, a todo lo que es malo y corrompido en este mundo.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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