Cánticos al más allá

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Capítulo 14: En mi sangre

Ayúdenme, es como si las paredes se estuvieran derrumbando

A veces siento ganas de darme por vencido

Pero simplemente no puedo, no está en mi sangre.

“In My Blood” –Shawn Mendes

 

 

La brisa se sintió como un extraño saludo cuando recorría los pasillos en busca de mi cómplice.

Maestros dictando clases, estudiantes ocupados en sus propios pensamientos, ajenos a la tragedia que se avecinaba, secretamente organizada en los confines de la institución.

Todo eso opacado por el estremecedor sonido de las teclas de un piano. Curiosamente aquellas notas me transportaban a la soledad de mi habitación, con la única compañía de un violín recién obsequiado como regalo en mi décimo cumpleaños.

En el interior de la sala de música se hallaba lo que buscaba. El chico de cabello soleado inmerso en una melodía casi celestial.

Su concentración era tal que Cameron no nota mi presencia hasta que estoy parada en frente de él, robándome toda la luz proveniente de las ventanas. Era como una ironía, al entrar a una habitación solía ser el foco de la atención, llevando la luz del sol a donde vaya, mientras que Maggie pasaba a mezclarse con facilidad, pero siempre cautivando con la belleza de su aura.

—¿Eres músico?

Cameron toca una hermosa escala musical que lleva a mi corazón a pegar un brinco.

Nada se comparará jamás a lo que la música me hace sentir, es el gran y único amor de mi vida. Mac lo sabe muy bien, y es por eso que somos tan perfectos juntos, ambos compartimos el mismo amor.

—Solo me desahogo.

Y continúa la melodía. Cierro los ojos y escucho con el corazón.

—Suenas melancólico y angustiado, ¿qué es lo que te aflige?

—No poder hacer nada para vengarla —por primera vez desde que entre me mira a los ojos—, no poder callar mi culpa.

Y fue en ese momento que lo supe, tenía mucho más en común con Cameron Mason de lo que yo creía.

—No pude salvarla, Maggie. No pude salvar a mi hermana —una lágrima hace su camino por las teclas que Cameron está tocando, su recorrido me recuerda a el correr del río en el que mi hermana y yo solíamos chapotear—. ¿Imaginas lo que se siente? Dejar que las personas lastimen al ser que más quieres, a quien juraste proteger.

—Sí, lo imagino.

Por su mirada sé que él sabe que soy sincera. Me da la bienvenida con una sonrisa y me hace espacio a su lado. Acepto su invitación y me siento en el espacio en blanco junto a él.

—¿Cuál es tu historia Maggie Rixson?

—No puedo decir mucho, salvo que te entiendo más de lo que desearía y que la única forma de evitar que aquella persona salga irremediablemente lastimada es uniéndome a tu causa.

Cameron deja de tocar de repente.

—¿Me ayudaras a derrocar al culto?

—Haré lo que sea.

Lo miro con todo el fuego que guardo en mi interior.

Pensaría que un chico como él, de apariencia tan ruda, sería incapaz de hacer algo como abrazar a una desconocida, pero en cambio, me sorprende haciendo justamente eso.

—Gracias.

—No me lo agradezcas. Ya te dije, tengo mis razones. Pero… —me aparto de sus brazos—, debes contarme cual es el plan.

Cubre las teclas del piano y se concentra en mí.

—Estaba pensando, la única razón por la que la ceremonia funciona es porque los involucrados se someten a ella, porque le temen.

—Entonces, dices que si nos ponemos firmes…

—Exacto. El demonio se aprovecha de la debilidad humana para obtener algo de ellos.

—Debemos ser más fuertes que el demonio.

Una idea tan descabellada y a la vez tan acertada.

—¿Cómo lo haremos?

—Tenemos que convencer a los demás de no hacer el sacrificio.

***

—¿Seguro de que se encuentran aquí?

Escucho las divertidas risas de una pareja proveniente de la piscina. Lo cual responde a mi pregunta.

Me cubro los ojos para no observar algo comprometedor que me pueda dejar traumada por el resto de mis días, mientras nos adentramos en el mundo de Cody y Miranda.

Cuando me aseguro de que puedo mirar con libertad lo hago con atención.

Ambos están con los cuerpos sumergidos en el agua. Miranda lleva un flotador de flamenco en el pecho, en su rostro observo lo mucho que se divierte, mientras Cody chapotea a su alrededor.

—Te dije que no era tan difícil.

—¿Bromeas? Estoy aterrada —Le dice Miranda con una sonrisa.

—Sabes que no dejaría que algo malo te pasara, jamás.

Miranda asiente con la cabeza, su rostro tiene una expresión seria, es así como acostumbro verla, con los ojos perdidos y los labios fruncidos. Cody se acerca a ella con la intención de besarla cuando Cameron los interrumpe.

—Hola, chicos. Sentimos cortar su diversión.

El rostro de Miranda toma distintos tonos de rojo, agacha la mirada y sé que lucha por desaparecer.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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