Cánticos al más allá

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Capítulo 18: Bailando con tu fantasma

 

Así que lo ahogo como siempre hago

Bailando a través de nuestra casa, con tu fantasma

Y lo persigo, con un disparo de verdad

Bailando a través de nuestra casa, con tu fantasma

“Ghost of you” – 5 Seconds of Summer

 

Era una soleada mañana de primavera aquel 04 de mayo. Cualquiera diría, a juzgar por el radiante sol que se veía desde las ventanas de los hogares en Omaha, que hoy sería un buen día.

Pero es que el sol no era cómplice de la tragedia que se avecinaba. Iniciada por una afrentosa guerra familiar.

Desde la habitación de Maggie escucho mi voz alta y desafiante, por encima de la de mis padres. Objetando que lo había hecho en busca de perseguir mis sueños.

Ahora que sabía la verdadera razón por la que mis padres enloquecieron esa mañana cuando les conté que había ingresado a la academia de música en Los Ángeles, no soy capaz de juzgarlos tan duramente como lo hacía, pero si los juzgo por lo que hicieron 17 años atrás.

La puerta de la habitación se abre y una enojada imagen de mi misma aparece. Se deja caer en la cama mientras cepillo los cabellos dorados de mi hermana en el espejo.

—¡Arg! —Lanza una exclamación mientras se coloca una almohada en el rostro y ahoga un grito.

Es extraño verme hacer eso desde los ojos de Maggie. Y es aún más extraño tener el control de lo que diré y haré sabiendo que esta sería nuestra última conversación.

—¿Por qué me hacen esto, hermana? Ellos nunca aceptaran que quiera salir de aquí y hacer una vida diferente de la del promedio.

Giro para mirarla directamente.

—Pero de todas formas lo harás.

—Por supuesto que sí. No voy a rendirme, aunque tenga que dejar todo atrás. No seré la primera ni última artista en hacerlo. ¿Sabías que los padres de Katy Perry eran pastores? Ellos no aprobaban que su hija quisiera ser una cantante pop, ¿y que hizo ella? Se marchó y armo su propio camino. ¡Y mírala ahora! Tan exitosa.

Mi versión adolescente lanza un suspiro cargado de emociones.

—Ya verás que serás como ella o quizás hasta más exitosa. Incluso podrías tener una cita doble con ella y Orlando Bloom.

Digo recordando la cena que Mac y yo tuvimos semanas atrás como modo de promoción a nuestros respectivos singles. La noticia se extendió por todos los medios locales habidos y por haber. Al día siguiente mi single “Goodbye forever, goodbye together” obtuvo el millón de copias vendidas. 

—Hermana, estás loca. Dudo que tenga un novio en el futuro, mi música siempre ocupará ese lugar. Aunque claro, las mejores canciones han nacido del amor.

Me muerdo la lengua para decir algo fuera de lugar que revele demasiado del futuro que le espera.  

—Como sea, quiero decirte que no dejes que nada te detenga de lograr lo que quieres. Ni siquiera…

Intento pensar en una forma de suavizar lo que tengo que decir. Recuerdo que cuando Maggie murió me sumergí en una intensa depresión a la que le siguió el deseo de permanecer junto a mi familia, fortaleciéndola como solo mi hermana podría hacerlo. La carga que me supuso esa misión me agobió por mucho tiempo y hubo momentos en los que me creí incapaz de dejarlos atrás para poner en práctica una vida con la que ninguno de ellos estaría de acuerdo. Llegué a pensar que al hacerlo deshonraría la memoria de mi hermana quien siempre lucho por la unión familiar.

Fue entonces que recordé esta misma mañana, cuando Maggie felizmente me advirtió de que algo terrible pasaría y que ni siquiera eso podría detenerme de seguir aquello que mi corazón anhelaba. Incluso haciéndome prometerle que no dejaría que me detuviera.

—¿Ni siquiera? —Pregunta Terrie.

Respiro hondo, me pongo de pie y busco en uno de los cajones de mi mesa de noche, encuentro lo que busco, el disco cuyo contenido sería mi inspiración por los años venideros.

Me siento a su lado y pongo el objeto en sus manos. Esta lo hace girar y la luz del sol de mañana lo hace brillar con los colores de un arcoíris.

—Guárdalo donde solo tú puedas hallarlo y escúchalo cuando yo ya no esté aquí.

—¿De qué hablas? ¿A dónde irás?

—A ningún lado realmente. Pero quiero que prometas que no dejarás que nada se interponga entre tú y tu felicidad. —Mis ojos chocolate se vuelven inquisitivos, buscando por lo que escondo en el azul de los que ahora me pertenecen—. Anda Terrie, promételo.

—Lo prometo —Dice más de fuerza que de ganas—. Muy bien, ahora me estás asustando.

Se acomoda de forma que pueda sujetar mis manos y mirarme directamente a los ojos.

—¿Sucede algo, Maggie? —no respondo, pero aún así lo intuye—. ¿Tú quisieras contarme?   

Aparto la vista llevándola hacia el vacío entre nuestros pies.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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