Cánticos al más allá

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Capítulo 22: Antes de cerrar los ojos

Antes de acostarme para dormir

Rezo al Señor para que guarde mi alma

Espero que no sea demasiado tarde para mí.

“Before I close my eyes” – XXX Tentacion

 

Si has corrido sobre la arena alguna vez notarás que no es una travesía sencilla. Los pies se hunden en la arena haciendo que las piernas deban esforzarse más por avanzar. En cada paso las energías se agotan en un 10%, en mi caso el doble debido a mi debilidad, no he probado bocado en todo un día y el agotamiento además de físico es emocional luego de presenciar escenas tan desgarradoras.

El trayecto de la playa en infinito así que busco con la mirada algún lugar donde descansar. Veo una roca enorme perfecta para ocultarme y pongo el resto de mi energía para llegar a ella. Mis piernas parecen echas de acero, me cuesta un esfuerzo sobrehumano levantarlas para dar otro paso, caigo boca abajo y uso mis brazos en su lugar para trasladarme hacia mi lugar de descanso. Las manos me pican cuando tocan la arena y las alzo a la luz de la luna, tengo marcas rojas debido a las quemaduras, intento ignorar el ardor y las vuelvo a enterrar en la arena para llegar a mi objetivo. Estoy a solo unos metros de la piedra cuando siento unas manos cogerme de la cintura y alzarme. Me sacudo impidiendo así que me siga levantando.

Giro mi cuerpo en la arena para ver de frente a mi amenaza.

—Terrie, tranquila. Soy yo, Cameron.

Sus palabras no surgen el efecto en mí que él esperaba. Me alejo arrastrando mi cuerpo para apoyarme en la roca y valerme de ella como protección.

El chico avanza hacia mí, su cabello dorado resplandece como luz de sol bajo la luna. Su rostro queda oculto por las sombras lo que me hace imposible distinguir su expresión.

—No temas, por favor. Solo intento ayudarte.

—¿Debería creerte luego de que me traicionaras?

—Nunca te traicioné Terrie, ellos debían creer que estaba de su lado.

Observo sus manos para saber si está desarmado.  

—¿Dónde está la chica?

Le pregunto con la respiración entrecortada, abrazándome de la roca pero fallando en mi intento de levantarme.

—Está en mi auto. Joanne está aquí, mi padre la envío para rescatarnos. Él fue a traer a la policía. Vamos Terrie, no podemos dejar que nos alcancen.

Me ofrece su mano y se inclina hasta mi altura. Su rostro queda iluminado cuando se halla tan cerca, puedo ver el verde de su mirada brillar con esperanza. Su sonrisa angelical conquistándome. Jamás había estado en una encrucijada semejante, entre mi sentido común y mi corazón. El último elegía creerle desmedidamente.

Acepto su mano y el tira de ella apegando mi cuerpo al suyo, mis piernas no responden, mis rodillas flaquean y caigo de bruces en la arena.

—Estás muy débil.

El chico me alza en sus brazos y me apega a su pecho. De repente me siento segura y protegida como solo Mac me hizo sentir alguna vez. Aquellos sentimientos combinados con la latente amenaza de peligro causan en mí una excitación desmesurada.

Beso sus labios y a pesar de tomarlo por sorpresa Cameron me corresponde. Su lengua juega con la mía y es como si trasmitiera toda su energía de chico sureño con el beso. Me siento más viva cuando me aparto. Su piel esta tostada por las llamas del fuego del cual me ha rescatado y acaricio su mejilla tiñendo mis yemas con las cenizas.

—Ya no tienes nada que temer —me dice con su inmensa dulzura.

Apoyo mi cabeza en su pecho y él avanza conmigo por la arena. Siento su respiración agitarse conforme camina hasta el lugar donde permanece estacionado su auto. Ha de estar agotado también. No sé cómo es que lo logra pero entra conmigo en la parte trasera del auto.

Ni siquiera alzo la vista para ver a Joanne, lo único que deseo es salir de este lugar lo más pronto posible. 

Escucho el ruido del motor encender y es cuando me permito dar un suspiro aliviado.

“Te he salvado Maggie, te he salvado”. Repito en mi interior con lágrimas brotando de mis ojos prestados.

—Has de acelerar Joanne, ¡¿Qué estás haciendo?!

Escucho a Cameron gritar todavía sujetándome en sus brazos.

Parpadeo a punto de dormirme. Antes de cerrar los ojos veo a Maggie enfrente de mí, imagino que ha de sonreírme pero luce asustada en su lugar, agita los brazos y grita con todas sus fuerzas “¡Huye!”.

Soy consciente de que el peligro aún no ha desaparecido pero no tengo más fuerzas para luchar contra él.

Despierto aturdida por la advertencia de mi hermana y descubro que Cameron no me sostiene más, pronuncio su nombre y lo primero que hago es buscarlo, lo encuentro atado en una estaca, llorando descontroladamente. Pretendo levantarme para soltarlo pero descubro que estoy atada también, en una cama de piedra. Estamos en un cuarto oscuro, las paredes tienen agujeros donde adivino hay tumbas resguardadas. Parece tratarse de un mausoleo.

El terror vuelve a adueñarse de mí y alzo la vista hacia Cameron.

—¿Qué sucede? ¿Por qué estamos aquí?



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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