Cánticos al más allá

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Capítulo 24: Sanando

 

Simplemente me quedé sin curitas

Ni siquiera sé por dónde empezar

Porque puedes vendar los daños.

Pero nunca puedes arreglar un corazón.

“Fix a Heart” - Demi Lovato

 

 

El proceso de recuperación es bastante lento, por suerte mi falta de visión fue solo temporal, sin embargo, el dolor es constante. Dolor muscular que me impide moverme con la agilidad que una chica de 23 años debería poseer. Mi cerebro todavía luce atontado, reaccionando a los estímulos e información con demasiada cautela. Alterándose ante el ruido y las emociones fuertes.

Mi estado es estable, y me nutro de todo el amor que tengo a mí alrededor. El amor de mis amigos y mis fans, que no cesan en hacerme llegar sus mensajes de fuerza por las redes sociales, realizando emotivas tendencias en twitter como #WeAreWithYouTerrie y #KeepFightingTerrie, lo cierto es que las voces gritando mi nombre que escucho en el exterior cada mañana al despertar me devuelven las ganas de vivir, al igual que los arreglos florales que cada día llenan más mi habitación. La mayor ausencia viene de parte de mi prometido, cuyas visitan no se hacen notar por más de diez minutos antes de regresar por la puerta hacia otro de sus incesantes compromisos. Me pregunto si es por mi aspecto que lejos de lucir agradable y pulcro luce como si me hubieran restado 50 años de vida, mi piel antes jovial y sonrosada se ve amarillenta, mi cabello que solían ser llamas de fuego rebosantes de color ha desaparecido en mi calva luego de las múltiples operaciones para cerrar el agujero causado por el impacto del accidente.

Por las noches, no cesan las pesadillas, vívidas con tal nitidez que me siento de nuevo en el horrendo ritual, con Joanne y sus seguidores clavándome un puñal en el pecho. No extraño la confusión, ni el temor que he vivido, pero echo de menos la calidez de mi hogar, que a pesar de los disturbios, las mentiras y los secretos me hacía sentir protegida. Y vaya que echo de menos a Cameron, el chico rubio aparece con mucha frecuencia en aquellos sueños, siendo el único factor positivo en ellos. Lo único que consigue calmarme al despertar es recordar su mirada verde esperanza, sus labios cálidos sobre los míos, sus brazos fuertes alzándome ante mi debilidad. Me pregunto qué será de él ahora, si mis piernas me respondieran como es debido ya hubiera salido corriendo a buscarlo para recibir todas las respuestas a las preguntas que no cesan de atormentar mi pobre y desvalida cabeza.

—Mira nada más lo que tengo para ti.

Melody hace su entrada habitual a las 10 de la mañana, cierra la puerta tras de ella y se sienta al borde de mi cama destapando una bandeja de pastel de cereza que desprende un aroma delicioso. El estómago me gruñe inquieto.

—¿Cómo te dejaron pasar con eso?

Ella no debe responder, conozco a la perfección sus trucos, es justamente por esos trucos que la contraté dos años atrás. Mis anteriores asistentes parecían robots, siguiéndome a todos lados con una pluma y una grabadora, apareciéndose en mi habitación a las 6 de la mañana para recitarme mis deberes del día. Eran agotadoras. Mientras que Melody era una bocanada de aire fresco, un rayo de sol repleto de energía a donde la llevara. Sabía cuándo dejarme sola y cuando estar conmigo para cumplir con sus deberes sin extralimitarse.

—¿Vas a preguntarme o vas a comértelo antes de que lleguen las enfermeras?

Enciendo la televisión pero Melody se hace con el control y apaga el aparato de una forma casi violenta.

—Sin distracciones —Me dice. Pero por su mirada presiento que algo me oculta.

Ignoro mis sospechas, creyéndome paranoica luego de todo lo que he tenido que pasar.

Me devoro el pastel en un santiamén, con Melody poniéndome al día de los últimos acontecimientos. Resulta que Miley Cyrus ya no es un alma descarriada y ahora hace country, Taylor Swift tuvo la gira más exitosa y aclamada por una artista femenina, Kim Kardashian tuvo otro hijo, y Jelena termino definitivamente luego de que Justin Bieber se comprometiera. Me entretiene con este y otros cotilleos al punto de no notar las horas pasarse. A las 12 del mediodía una enfermera regresa para mi terapia física.

Con ayuda de Melody realizo mis ejercicios hasta que mi cuerpo pide un descanso. 

—¿Podría salir al patio por un momento? —Le consulto a la enfermera.

—Mientras no sea por más de 15 minutos estará bien.

—¿Me acompañas? —Le pregunto a Melody.

—Trabajo para ti, ¿recuerdas?

Asiento con una sonrisa, a veces ella es tan amiga mía que olvido sus deberes profesionales para conmigo.

Me ayudan a sentarme en la silla de ruedas y Melody me conduce hacia el exterior para recorrer el patio. El aire fresco y el aroma primaveral llena mis sentidos. Paseamos por un buen rato hasta que mi asistente se sienta en una banca. Aprovecho el momento para hablar de algo que me inquieta.

—¿Has visto a Mac?

Melody parece tensarse con mi pregunta. Descubro lo que temía en sus ojos.

—Está muy ocupado, reajustando tus compromisos y tratando con la prensa y demás. Él quisiera estar más contigo pero sus deberes no se lo permiten. Estuvo en el hospital cada día hasta que despertaste y ahora debe lidiar con todo lo que dejó de lado. Se preocupa por tu carrera tanto como lo hace por tu salud.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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