Cánticos al más allá

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Capítulo 25: Hogar

¿Cómo todos mis sueños se volvieron pesadillas?

¿Cómo lo perdí cuando estaba allí?

Ahora estoy tan lejos

que parece que todo se hizo en pedazos

¿Dime por qué el mundo nunca pelea limpio?

Estoy tratando de encontrar un hogar.

“Home” -Machine Gun Kelly ft Bebe Rexha & X Ambassadors.

 

 

El fantasma de la juventud aún acecha a mis padres, el cual no los hace muy diferentes de cuando los dejé, 6 años atrás.

Lena trae el cabello rubio más corto de lo normal, con pequeñas ondas en las puntas. Su rostro apenas y es acariciado por algunas arrugas. Lleva puesto un vestido de color sobrio hasta las rodillas que acompaña con zapatos cómodos. Jules con un traje sencillo color gris y el cabello rubio mostrando una pequeña calva. Sus ojos azules mirándome con suspicacia como en antaño.

Le pido a Melody y a la enfermera que nos dejen solos en nuestra pequeña reunión familiar.

—¡Oh Teresa!, ¿Cómo fue que te pasó esto? No puedo creer que otras de mis bebés tenga que pasar por algo así —comienza a lamentarse Lena.

—Tranquila mamá, ya estoy recuperada.

—¿Recuperada? ¡Te has visto en un espejo! Estás tan demacrada, parece que en cualquier momento te romperás. —Sus ojos se enjuagan con lágrimas.

—Alguien debió habernos avisado lo que pasó —Dice Jules—. Nosotros no somos personas apegadas a la tecnología ni nada de esas cosas, sabes que ni siquiera tenemos un televisor. Si no fuera por una niña en la Iglesia que se nos acercó hace unos días para preguntarnos como estabas, ni siquiera estaríamos aquí ahora. No puedo creer que te rodees de personas tan desconsideradas. Somos tus padres ¡Por amor de Dios!

Lena lanza un sollozo comprimido. Me siento un poco mal por hacerles esto. Aparte del hecho de que me robaran de pequeña, ellos siempre han sido buenos conmigo, nunca me criaron con rudeza ni me impusieron duros castigos. Claro, no me dieron la seguridad de desarrollarme con libertad, pero siempre me demostraron el cariño que los padres le tienen a sus hijos.

—No es culpa de ellos papá, simplemente no sabían a quién contactar.

Lena se me acerca y acaricia mi frente, hago una mueca de dolor, las heridas aún no han sanado.

—¿Por qué nos haces esto, querida? Siempre te hemos querido tanto. Si, sé que quizás te sobreprotegimos demasiado, pero era porque temíamos que algo malo te pasara, algo como esto.

No, en realidad. Temían que me enterara la verdad, me digo.

—Por favor, se compasiva con nosotros. No nos expulses así de tu vida.

—Lo hemos tolerado por mucho tiempo, Teresa —La interrumpe Jules—. Te dimos la libertad que tanto nos exigiste, pero ya no cederemos más. Tenemos el derecho y la obligación de estar a tu lado y ya no puedes evadirla. Por mucho que te resistas a creerlo, nos importas y mucho.

Mis descubrimientos acerca de los secretos familiares son una de las tantas razones por las que no puedo conciliar el sueño. Me gustaría cuestionarles sobre aquello, que aclararan todas mis dudas. Todavía estoy dudando si hacerlo o no, cuando un comentario fuera de lugar arruina mis deseos de ser oportuna:

—Sé qué les importo y que me quieren como a una hija…

—¿Cómo a una hija? —Lena se aparta, veo que su actitud corporal tan segura cambia, empieza a temblar—. Cariño, eres nuestra hija.

Me doy cuenta muy tarde de lo que dicho, sin embargo no me arrepiento. Mi subconsciente ha jugado a mi favor.

Jules solo se me queda mirando fijamente, como si leyera a través de mí.

—¿Cómo es que lo sabes?

No espero más y les digo todo lo que descubrí de labios de Oliver Mason, obviando el escenario de los hechos y el viaje en el tiempo. Temo que decirles aquello haga mi descubrimiento menos creíble.

Cuando termino mi relato, Lena no hace más que llorar y Jules está inmóvil como una estatua.

—Lo siento…lo siento mucho. ¡Dios sabe que nunca quisimos que te enteraras así! —Me dice Lena.

Se me parte el corazón ver a la mujer a quien llamé madre toda mi vida en ese estado. Así que hago lo que debo hacer.

—Tú eres mi madre, siempre lo serás. Y no te juzgo por lo que hiciste, no los juzgo a los dos. Solo quiero entender. ¿Por qué?

Ellos comparten una mirada y parecen decidir que es hora de que lo sepa.

—Tu verdadera madre, su nombre es Mildred Star —me dice Jules, yo asiento indicándoles que ya lo sé—. Era una mujer mayor, con eso no quiero decir que era mala para cuidarte, pero era extraña en su manera de hacerlo. Tenía sus creencias.

—¿Qué creencias?

Me incorporo lo más despacio que puedo, interesada en saber a lo que se refiere. Lena me ayuda colocando unas almohadas en mi espalda. Es ella quien responde mi pregunta.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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