Cánticos al más allá

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Capítulo 28: Tú me levantas

Tú me levantas, para que pueda pararme sobre las montañas;

Tú me levantas, para caminar sobre los mares tormentosos;

Soy fuerte, cuando estoy sobre tus hombros;

Tú me levantas más alto de lo que yo puedo estar.

“You Raise me Up” – Josh Groban

 

 

La habitación está a oscuras, y el silencio se inserta en cada fibra de mí ser hasta que se me obliga a agudizar los oídos. Entonces escucho el sonido de un sollozo ahogado, en medio de la nada.  

Recorro la habitación en busca de un interruptor, para cuando lo encuentro el llanto se ha hecho más fuerte y mi desesperación se ha incrementado. Podría jurar que se de quien se trata. En efecto, las luces se encienden y me hallo en medio de un mausoleo, el mismo en el que apuñalaron a Maggie antes de que abandonara su cuerpo.

En medio del mausoleo, la cama de piedra, y el cuerpo desfallecido de mi hermana, de cuyos labios agrietados se escapa una súplica: “Apresúrate”.

Despierto agitada por el sueño, con el corazón latiéndome a toda prisa. No es la primera vez que sueño algo similar, Maggie lleva intentando enviarme el mismo mensaje desde hace ya unos días. Temo que para cuando llegue a ella sea demasiado tarde.

Me levanto de la cama y salgo de la habitación de Cameron para buscarlo. Lo hallo durmiendo plácidamente en el colchón extendido en la cocina. Dudo en si debo despertarlo, no quiero que mi presencia le resulte molesta, pero sé que me será imposible dormir y más con el temor de encontrarme de nuevo con el señor de las tinieblas.

Me arrodillo y susurro el nombre del chico en su oído provocando que se estremezca.

—Anda, Cameron. Despierta, por favor —coloco una mano en su hombro y lo sacudo suavemente.

—¿Maggie? —pronuncia aún entre sueños.

El sonido del nombre de mi hermana en sus labios me produce un agudo dolor en el pecho, como solo el dolor de la infidelidad de Mac me ha causado. Incluso a mí me extraña tal comparación. ¿Cómo puede ser que aquello se me haga doloroso? Cameron es solo un buen amigo y debo borrar cualquier ilusión de que podría ser algo más. 

Insisto en despertarlo y esta vez lo consigo. Abre los ojos y me mira por varios segundos antes de espabilarse.

—Terrie, ¿qué haces despierta?

Se apoya en su codo derecho de modo que las sábanas bajan hasta su cintura, tiene el torso desnudo justo frente a mí. Trago saliva conteniéndome de lanzarme sobre él. No he tenido muchas experiencias con el sexo opuesto por lo que mantener el control de mis impulsos se me hace más difícil. Mac fue el primer y único amante que he tenido.

—Tuve un sueño…

—Yo también.

Lo miro con curiosidad.

—En el mío buscaba a mi hermana, y para cuando la encontraba ella ya estaba…

—Muerta —termina por mí.

—¿En dónde la viste? —pregunto con curiosidad.

—En una cama de piedra, en el mausoleo. El mismo en el que…

No debe terminar de hablar porque yo ya sé muy bien a lo que se refiere.

Parece imposible que ambos podamos ver exactamente lo mismo en nuestros sueños, ¿será que mi hermana intenta enviarnos un mensaje a ambos?

—Cameron, debemos ponernos en marcha, temo que lo que sucedió en el sueño se haga realidad.

No me doy cuenta pero involuntariamente mi cuerpo empieza a temblar, si no estuviera de rodillas temo que mis piernas ya hubieran perdido la fuerza.

—Escúchame, Terrie —dice con voz firme, mirándome directamente a los ojos—, eso no pasará, yo no lo permitiré.

Las lágrimas ya han hecho su recorrido por mis mejillas. Mi pecho contraído de angustia sube y baja como una montaña rusa.

—Tengo mucho miedo. No sería la primera vez que le fallara.

Cameron toma mi mano con fuerza, cierro los ojos y rememoro.

—Éramos apenas unas niñas, salimos a dar un paseo por las orillas del río, le propuse hacer una carrera pero cuando estábamos por empezar me distraje. Ella no lo noto y para cuando quise alcanzarla fue muy tarde. —Le digo recordando lo que pasó hace algunos años—. Pasaron varias horas hasta que por fin la encontré ayudada por unos policías, nos propusieron llevarnos a casa pero yo no quería que nuestros padres se enteraran. Cuando llegamos a casa ya había anochecido, pretendía acostarla igual que todas las noches en las que mamá no podía, le quite la blusa para ponerle su pijama y entonces… —Me cubro el rostro sollozando, no había recordado aquel día con tal claridad desde entonces, pero la narración se ha escapado de mi control y ahora Cameron me mira esperando que continúe. Sus ojos me inspiran tal confianza que lo hago—… Tenía marcas en el torso, y en su estómago, cuando le pregunte quien se lo había hecho no me quiso responder, insistí muchas veces hasta que me contó que un hombre la había encontrado llorando y le propuso llevarla a casa, en el camino la sujeto de la cintura y se la quiso llevar a la fuerza. Ella, muy asustada logro zafarse de su agarre y corrió hasta cansarse. Fue entonces cuando la encontré, con la mirada perdida y el rostro comprimido por el miedo. Tenía solo ocho años, se suponía que yo debía protegerla pero falto muy poco para que ya no regresara.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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