Cánticos al más allá

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Capítulo 32: En la oscuridad

 

¿Quién eres en la oscuridad?

Muéstrame las partes que me puedan asustar

¿Quién eres cuando son las 3 de la mañana y estás solo

y Los Ángeles no parece tu hogar?

¿Quién eres en la oscuridad?

"In the dark" -Camila Cabello

 

 

En cuando pronuncié esas palabras fue como si tanto la tierra como el viento hubieran dado un brinco asustados      

En cuando pronuncié esas palabras fue como si tanto la tierra como el viento hubieran dado un brinco asustados. Están aquí, le había susurrado a Cameron con el corazón latiéndome a toda prisa y el suelo bajo nuestros pies tembló. Tembló y tembló cada vez más fuerte hasta que de mi garganta escapó un grito.

El edificio parecía estar hecho de gelatina, sacudiéndose en un vaivén casi rítmico. Los muebles golpearon a Cameron en la espinilla y el cayó al suelo adolorido. Los vidrios de las ventanas estallaron y mi primer impulso fue lanzarme al suelo, al lado de Cameron protegiendo nuestras cabezas bajo la mesa, que yacía tirada de lado en medio de la habitación.

—¿Qué está sucediendo? —pregunta Cameron con los ojos desorbitados.

—No lo sé, pero algo me dice que esto es más sobrenatural que natural— le respondo gritando para hacerme escuchar por encima del silbido del viento.

—Tranquila, estaremos bien. —Cameron fija su mirada en mis ojos y de forma inesperada sujeta la mano que tiene más cerca suyo— Ellos no pueden vencernos.

Siento como si el miedo se evaporara y la tierra volviera a la normalidad en cuando su mirada se encuentra con la mía. Es como si la conexión entre nosotros formara un escudo de protección a nuestro alrededor. Presiono los dedos entre los suyos y cierro los ojos respirando profundamente. De mi aliento brota un suspiro que acaba por convertirse en un cántico.

 

 

"He yo de ver la verdad

La fuerza encontrar

La calma rondar

En un lugar donde la maldad quiere gobernar

Tus manos tomar

Para el mundo salvar...

 

Cameron me observa con curiosidad, sus manos siguen entre las mías cuando susurra con la mirada embelesada la más tierna confesión.

—Tu voz es el instrumento más hermoso que es escuchado. Es lo último en lo que pienso antes de dormir, lo que anhelo escuchar al despertar. Terrie, creo que eres a quien quiero.

Lo siento inclinarse hacia mí y la tierra poco a poco deja de sacudirse. Yo permanezco con los ojos cerrados, sin dejar de cantar, esperando que los labios de Cameron me silencien.

Mis ojos se abren lentamente y frente a mí encuentro a Maggie, con el rostro cubierto en lágrimas de cristal. Su imagen desaparece en un parpadeo pero el dolor que oprime mi pecho no se desvanece.

La imagen lucía tan real, casi como tenerla en carne y hueso de nuevo.

Me levanto bruscamente, rompiendo la dulzura del momento.

—¡Oh no! —Exclamo alterada.

—¿Qué sucedió? ¿Qué viste?

Cameron sigue arrodillado en el suelo, luce como un niño acabando de despertar de un hermoso sueño, topándose con la realidad.

—Maggie está aquí ahora, Cameron. Ella está sufriendo. Puedo sentirlo.

Y en efecto así es, mi pecho se comprime de un dolor casi físico que me hace cada vez más difícil respirar.

—¿Co-como la traemos? —titubea.

Hago de cuenta que estoy en una película de horror, interpretando a la protagonista. Siempre se me dió muy bien actuar como otra persona, es por eso que mi actuación de cantante pop tuvo tal éxito. Y como si fuera ese personaje, tomo la decisión que sé que la condenaría a morir en la película.

—¿Tienes una ouija?

 

***

El ritual nos toma unos diez minutos antes de solicitar contacto con el alma de Maggie. Solía estar aterrada de pensar en hacer algo como esto, considerando mi crianza cristiana, pero las circunstancias lo meritan. He de saber que si existe un Dios todopoderoso, él no ha de dejar que el demonio nos venza, ni mucho menos que lastime a alguien tan buena como Maggie.

Con Cameron nos tomamos de las manos, su presencia es casi invisible a la luz de las velas, sin embargo sus cabellos dorados resplandecen.

—¿Qué pasa si no es ella? ¿Sabes que podría ser alguien más jugando con nuestras mentes, verdad?

—Me arriesgaré —Le respondo.

Él asiente y lleva nuestras manos hacia el tablero, por encima de la flecha.

—La encontraremos.

Cierro los ojos y suplico en mi interior porque no se equivoque.

Abro mis sentidos lo más que puedo. Le pongo más ímpetu al sexto sentido en donde la intuición sobrenatural cobra vida.

—Maggie, si estás aquí hazte notar. —Le pido.

Esperamos porque la flecha se mueva como señal de su presencia, pero nada sucede.

—Maggie, por favor. Queremos encontrarte pero debes cooperar con nosotros. Anda, dinos en donde estás.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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