Cánticos al más allá

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Capítulo Extra: Cameron desde el más allá

 

Debo elegir una nueva vida,

Una en la que sea tan valiente como tú lo fuiste.

Prometo nunca olvidarte.

Pero sé que debo dejarte ir. Dejando que ella se marche…

Letting her go- Terrie Chicago

 

 

El frío que acompañaba cada parte de mi cuerpo me instaba a que me rindiera. No había otra salida posible, además de aquella que me brindaba la única gota de esperanza que me quedaba. La de la compasión.

Esperaba que alguien, quien fuese, tuviera la cordura de optar por hacer lo correcto. No por mí, a estas alturas ya no me importaba lo que me pasara, pero si por Terrie, ella era lo único que me importaba. Nadie más que ella merecía pasar lo que le quedara de vida junto a su hermana, y nadie más que Maggie merecía tener su libertad.

               

Abro los ojos y me sujeto a las rejas de la jaula en la que me tienen encerrado, un pobre prisionero incapaz de hacer otra cosa más que inspirar lástima. Sin embargo, era justo eso lo que quería.

Cody me vislumbró desde el perímetro donde me encontraba y se me acercó con altanería. Sus hombros estaban el doble de anchos de lo que recordaba, tenía conocimiento de que había ganado una medalla de plata en las últimas olimpiadas, y a juzgar por la continuidad de sus hábitos iba por la de oro. En el fondo, sabía que era un buen chico. Cuando lo conocí, descubrí en él un deseo ferviente por triunfar viniendo de la nada y demostrar a todo aquel que lo había pisoteado que no era un don nadie, vi a un chico herido, con ganas de levantarse y superarse, no vi a un asesino.

Cuando llega hasta donde estoy se inclina para estar a mi altura y me susurra.

—Sé muy bien lo que estás pensando y no va a funcionar. No saldrás de aquí con vida, ¿entendiste? Existe una sola salida para ti de este infierno, y es el infierno mayor, al lado de tu querida hermana.

Cody me sonríe e imagino los dientes afilados de un tiburón antes de devorar a su presa.

—¿Qué pasó contigo? —Le recrimino—. ¿Cómo es que te volviste tan despiadado? ¿Acaso no ves lo que haces? ¿Lo que todos ustedes hacen?... —Comienzo a elevar la voz— Están dañando a gente inocente solo por sus deseos egoístas. ¡Están matando personas! ¿Por qué? ¿Por una medalla? —Diviso a Jhony entre los verdugos presentes, sus ojos verdes de cachorro hambriento son inconfundibles, no aparto la vista de ellos—. ¿Por el amor de una chica que no lo merece?

Cuando vuelvo la mirada a Cody este parece conmovido, me quedo quieto por un segundo, imaginando que lo he logrado, imaginando que han de sacarme de esta jaula y me llevaran con Terrie, imaginando que me vuelvo su salvador. Su puño vuela en el aire y se detiene en mi rostro. El impacto es tan fuerte que me deja conmocionado.

Los minutos se hacen eternos mientras escucho pasos a mí alrededor. Oigo las órdenes de Miranda exigiendo que todo esté completado para lo que llaman “El banquete final”, no tengo idea a que se refieren, ¿Tiene acaso esto una forma de terminar para ellos? Porque para mí las únicas dos opciones son: La muerte o la salvación.

Me encuentro arrinconado en uno de los extremos de la pequeña jaula, por mi altura no me permito estirar la espalda y eso comienza a pasarme factura con unos terribles calambres. No le presto importancia a eso y me concentro en armar un plan para salir de aquí e ir por Terrie y Maggie, quien espero aún este con vida. Pero sin importar que, todos los planes que armo en mi mente terminan por conducirme hacia una pequeña falla que me lleva al fracaso rotundo y en estos momentos no puedo permitírmelo, no sin con ello conduzco a Terrie hacia la muerte.

Los verdugos comienzan a moverse, enfilando con cuchillos, dagas y otras armas blancas. Mis manos y piernas tiemblan cuando uno de ellos abre mi jaula y me ofrece una bata negra. La tomo sin oponer resistencia y me visto con ella. Estoy por entrar en la fila cuando uno de los verdugos me detiene para colocarme unas esposas, por lo visto ellos tienen órdenes de no fiarse de mí. Ahora que sé que me incluirán en el ritual tengo más esperanzas de poder hace algo para detenerlo.

Veo el cuerpo de Terrie recostado en una cama de piedra y tengo un deyavú, la última vez que aquello sucedió creí perder a Maggie para siempre, eso no puede volver a pasar, no con Terrie, no si puedo impedirlo. Intento dar un paso al frente dispuesto a enfrentar a los miembros del culto cuando alguien tira de mí y me hace a un lado. Los demás verdugos siguen de frente, ignorándome por completo y tomando su lugar alrededor de Terrie, cuyo cuerpo se sacude susurrando palabras inentendibles en medio de su alucinación.

—Quieto, no podrás hacer nada contra ellos, no con todos esperando un solo intento tuyo para acabarte.

Jhony se quita la capucha y me mira con determinación.

—Rápido, ven conmigo. Tengo un plan.

 ***

Jhony me lleva por un pasaje secreto, lo más lejos del ritual que nos es posible, cuando está a punto de contarme su plan escuchamos unos quejidos provenientes de una de las entradas secretas.

—No tenemos tiempo, Cameron —Me advierte Jhony—. ¿Quieres salvar a Terrie o no?

En mi interior algo se debilita con la mención de su nombre, pero a la vez, algo me dice que debo salvar a alguien más primero.

Sigo mi instinto y entro en la puerta de en medio, el cuarto está lleno de ataúdes, me pierdo sin poder contarlos. Mi cuerpo reacciona ante el miedo y comienzo a temblar.

—Ella está aquí, ¿verdad?

Jhony no me responde. Lo tomo de la capa y lo elevo del suelo. Sus lentes caen al piso rompiéndose.

—¡Responde! ¿Cuál de ellos es?

—Te diré amigo, pero suéltame.

Así lo hago. Jhony camina en medio de los ataúdes y se detiene frente a uno hecho de cristal. No tardo más tiempo y corro para romperlo. Descubro lo que tanto temía, el cuerpo herido y desmembrado de Maggie, apenas respirando.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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