Caperucita y el lobo, el secreto de la luna.

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Las consecuencias de tratar con Rumplestiltskin

 

Rapunzel fue quien los guio hasta Max por el espeso bosque. Luna no podía respirar por la ansiedad, sabía que él estaba en peligro, se culpaba por haberlo dejado marchar, se arrepentía de no haber luchado por él.

-Todo estará bien, seguro solo es...

Luna miro a Adam quien no había terminado la oración, pues no sabía que mas decir. Luna sabia que la bestia se sentía en conflicto con sus sentimientos y no estaba para consolarla por lo que no dijo nada más.

Rapunzel se detuvo después de lo que ella pensó serian horas.

-Está por aquí – dijo tan alterada como ella.

-La rubia corrió hasta un enorme roble y cayó de rodillas.

Luna se detuvo sin poder mover su cuerpo, temblaba, sabía que algo andaba mal.

Adam pasó a su lado y se agacho ante el lobo.

-Luna, esta... esta...

-Hechizado –. Termino Rapunzel – La muerte dormida.

Luna corrió hasta él y se arrodillo a su lado. No, no, Max no podía estar... ¿muerto? No, esa no era la palabra, estaba dormido, solo dormía. Eso la tranquilizo.

-¿Cómo hacemos que despierte? – pregunto acomodando la cabeza del lobo en sus piernas.

Adam la miro, tenía la mandíbula tensa y en sus ojos había rabia.

-Debió ser Stiltskin, ¿Cómo es que siempre está a un paso de mí? – soltó con furia.

-Adam, ahora eso no importa, ¿Cómo lo despierto?

-Ammm, el beso del verdadero amor. Eso funcionara.

Luna lo escucho como detrás de un cristal. Verdadero amor.

Verdadero amor.

El beso del verdadero amor.

No, no, no, no, no.

-Luna, tienes que besarlo, así despertara.

La mente de Luna se fue, lejos de ahí, hasta el castillo de Rumpelstiltskin, hacia unas semanas atrás.

-Entonces... ¿ya sabes lo que me pedirás a cambio de tu ayuda? – le pregunto ella mientras el comenzaba a preparar el té.

-Sí, ya lo sé.

-¿Y qué es?

-Un beso.

La chica se quedo helada, un beso. ¿El mago más oscuro de todos los tiempos le pedía un beso?

-Un... un beso.

-No cualquier beso – soltó él tan amable como siempre – tu beso de verdadero amor.

-¿Verdadero amor?

-Sí, veras, todos tenemos uno. Solo uno. Para toda nuestra vida. Si somos afortunados no tenemos ni siquiera que usarlo.

-¿Cómo se usa?

-En casos especiales. De magia y hechicería. Las personas comunes ni siquiera lo necesitan.

Luna asintió sin entenderlo muy bien.

-¿Por qué quieres el mío?

Él se volvió con la taza de té y le sonrió, tan sensual como siempre, con sus perfectos dientes blancos y esos ojos verdes deslumbrantes, que te hacían olvidarte de todo, sumergirte en un océano de esmeraldas.

-Es lo único que puedes darme... ¿o es que tienes algo más?

No, no lo tenía, no tenía nada, era solo una campesina en busca de un sueño tal vez demasiado grande para ella.

-¿Aceptaras el trato?

-Si – soltó sin dudar, después de todo, tal vez ni siquiera necesitaría ese beso.

Ahora se daba cuenta de lo tonta que había sido, él la había engañado desde el principio, engatusado como un tigre a una oveja. Ella se había dejado envolver en la telaraña de Rumpelstiltskin y ahora Max pagaría las consecuencias.

-Luna, Luna...

Lo escuchaba muy lejos, la vos de Adam no tenía cabida en sus pensamientos ahora.

Despertó de su estupor solo cuando sintió que la zarandeaban.

-Luna, tienes que besarlo y así...

-No, no puedo... yo no... no puedo.

-¿Qué sucede Luna? - pregunto Adam preocupado.

-Él... él me lo quito... - el rostro de la bestia se ensombreció – ese fue el trato.

La bestia y la bruja se miraron durante unos segundos cargados de preocupación, ambos se preguntaban lo mismo, temían lo mismo ¿Qué pasaría con el lobo?

-Chicos... no hay rastro de Itze.

Rapunzel debió de haberse perdido durante unos minutos buscando a la loba. Ella ni siquiera lo había notado.

Adam se levanto.

-¿Crees que fue él? – le pregunto a la ninfa.

Ella negó con la cabeza.

-No hay rastro de magia, lo más mágico aquí es la aguja con la poción del sueño eterno que estaba en el cuello de Max.

-Tenemos que llevarlo con Rosa.

Luna seguía viendo a Max, llorando sobre él en silenciosa culpa. Todo esto, el viaje, el trato, el dolor, todo había sido por nada al fin y al cabo.

Adam y la ninfa continuaron su conversación sin que ella se diera cuenta.

-No, no Adam... no puedes volver a...

-Lo soportare, la necesitamos. – dijo la bestia con voz seca.

-Adam...

-Estoy bien. – le dedico una sonrisa tierna a la ninfa y ella se relajo un poco.

-Bien, vayamos con la bruja de nuevo.

 



Frann Gold

Editado: 03.11.2019

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