Cartas de un demente

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Capítulo 10

Pov. Ana Stone.

Estaba sorprendida con la reacción de Fabiel, estaba llorando, yo no sabía cómo consolar a un esquizofrénico, el había matado personas sin ninguna piedad, había sido responsable de la desaparición de una pequeña de 8 años que hasta el momento no encontrábamos y había matado a mi hija, como consolar al causante de tanto daño, solo me había pasado por la cabeza la idea de que Fabiel Montero estaba enojado con la vida, con el mundo por afrontar todo su dolor solo y sin nadie que estuviera para darle unas palmaditas en el hombro y decir ¨Todo estará bien¨.

-Fabiel tiene que calmarse, debe explicarme que paso con sus padres, fue un caso cerrado nunca supimos nada, hasta hoy, sabemos que usted era el hijo de Bernie y Rose Montero, sus padres.

-Ese fue un caso cerrado usted lo dijo, si no saben que paso esa noche fue porque no se esforzaron en saber sobre ellos, sobre mí, su pequeño.

-Te buscaron Fabiel.

-Y nunca me encontraron.

-La señora que reporto el asesinato te llevo a la comisaria, te escapaste de su casa, no dijiste nada, solo te fugaste y nunca supimos de ti.

-Y no sabrán nada, ¡NUNCA!

-Si usted colabora podemos atrapar al asesino.

-¿Qué no lo entiende? Solo quiero que se vayan a la mierda todos y me dejen EN PAZ, NO ME INTERESA NADA AHORA, NO QUIERO QUE BUSQUEN AL ASESINO DE MIS PADRES SOLO QUIERO QUE ME DEJEN EN PAZ Y SE ALEJEN DE MI VIDA.

El se levanto y salió dando un portazo, Fabiel estaba negado a colaborar, como dije mi opción eran esas cartas, escritas a las víctimas de Fabiel Montero y empezaría por el lugar que traumo al pequeño Fabiel, mi primera testigo era la señora que llevo a Fabiel a la comisaria la noche de la desgracia, así que tome mi teléfono para comunicarme con Cáceres.

-Necesito un favor Cáceres.

-Sí, dime Ana.

-Necesito que investigues quien fue la mujer que trajo a Fabiel a la comisaria esa noche.

-Entendido.

-Algo más, creo que me vendría bien un café mañana en la tarde, ¿sigue en pie la invitación?

-Por supuesto.

-Bueno, te veo hoy a las 2:00 PM en la cafetería- Había optado por darle esa oportunidad a John, quiero que la memoria de mi hija descanse en paz, pero, debo rehacer mi vida y si no demuestro interés hacia Cáceres terminare perdiéndolo cosa que no quiero, a pesar de querer poner mi mente a descansar con el tema de Liza.

Pov. Fabiel Montero.

Todo esto se estaba yendo a la santísima mierda, día tras día la detective sabia más de lo que yo quería y si llegasen a saber en qué orfanato fui a parar estaría frito, ese orfanato era testigo de muchas cosas, la gente de allí, mis compañeros, si Stone llegaba a enterarse en que orfanato estaba cuando quede huérfano todo mi plan se iría al traste, debía evitarlo, debía quitar evidencias y solo tenía una alternativa.

***

Estaba acostado en mi cama, mirando atentamente el reloj, hasta que vi como el reloj marcaba las 12:00 PM y escuche como cerraban las puertas y todos se iban a dormir ese era el momento de ejecutar mi plan.

Cuidadosamente y en mucho silencio abrí la puerta de mi habitación y asome la cabeza para percatarme de que no había nadie en la zona, luego de darme cuenta que no había rastro de enfermeras o guardias, salí de allí lo más rápido que pude pero en silencio para que nadie se diera cuenta de que me escaparía.

Cuando estuve afuera pude ver que los guardias estaban en la entrada principal, esta sería la peor parte y aquí era donde debía hacer un plan rápido sin que ellos se percataran de nada y recordé los sedantes de las enfermeras, fui hacia la enfermería y cuando intente abrir la puerta adivinen que…

-Joder, está cerrada, la llave debe estar en un lugar tan estúpido como las personas que trabajan aquí solo debo…-Vi el cuadro que ellas nunca movían y muchos menos permitían que tocáramos fui hacia allí quite el cuadro y...-Bingo, como dije muy estúpidas-Inserte la llave y cuidadosamente entre a la habitación me robe unos sedantes y volví a poner todo en orden, salí nuevamente y allí solo estaba uno de los guardias me acerque silenciosamente y le inyecte uno de los sedantes, mire hacia la cabina donde estos dormían y allí estaba el otro durmiendo plácidamente, le inyecte un segundo sedante a este para asegurarme de que todo estaría perfecto.

Sería muy tonto abrir la puerta y que no suene una alarma así que decidí escalar una pared, tenía mis experiencias como asesino serial, ya fuera de ese lugar me sentí libre pero solo seria hasta eliminar pruebas, todas las que la detective pudiera hallar a simple vista.

***

Tocaban la puerta de mi habitación con desesperación así que me levante con toda la flojera del mundo y abrí la puerta que no dejaba de sonar, abrí la puerta y una Helen muy desesperada entro a la habitación.



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En el texto hay: asesinato misterio suspenso

Editado: 24.06.2019

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