Castle.

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III

Honestamente no sé qué clase de chicos son estos solo les pase mis apuntes y ellos se auto educaron a sí mismos, lo que uno no entendía el otro si y se lo enseñaba a su mellizo, en lo que ambos no concordaban me preguntaban a mí lo que hizo mi trabajo sencillo. Mientras ellos hacían eso yo hacía los deberes del día siguiente.

Una vez que acabe los observó, ellos están sentados en el suelo con los cuadernos sobre la pequeña mesa mientras transcriben lo que tiene mi cuaderno.

La rojiza melena de la chica baja por un lado de su bello rostro, las facciones de su rostro se marcan pero aun así se ve perfilado, tiene unas tenues pecas en su rostro sin embargo las pecas de sus hombros son un poco más marcadas, su piel se ve súper blanca como la piel de un vampiro así de pálida y tan delicada como la más frágil cerámica, mientras que su hermano, su cabello conservaba ese peinado perfecto hacia arriba, su rostro es marcado como el de su hermana pero de una forma más poderosa, más marcado, su rostro se ve fuerte, definido, perfecto, su piel es igual a la de su hermana, no podía ver sus brazos pero aun así se veía musculoso. Los escucho conversar sobre el tema y me párese interesante.

—Que rápido su cerebro procesa la información. —les comento.

—Vimos una que otra clase de algunos ejercicios que están aquí. —ellos no me miran, siguen en lo suyo.

La misma mujer que me recibió antes entra con unos batidas nos lo ofrece, pregunta si queremos algo mas pero los tres rechazamos. No puedo evitar mirarlos embobada me pregunto cuál es la razón para que ambos hermanos se transfirieran cuando el semestre está acabando o se inscribieran a estas fechas.

Ambos parecen ser muy listos y misteriosos por las dichas razones, no negare que en el momento en el que los vi a ambos me quede totalmente deslumbrada, justo ahora me odio por sonar como la tonta pero tampoco puedo negar lo deslumbrantes, atractivos y llamativos de ambos hermanos. Ellos son poseedores de esa aura misteriosa que grita «Hey estoy acá descíframe, descúbreme hay algo más de mí que no sabes» dan una impresión de ser muy antipáticos aparte de parecer que todo a su alrededor les da igual.

Haciendo un análisis sobre los mellizos me doy cuenta de que no se sus nombres, en el instituto no los presentaron a la clase, cosa a lo que no preste atención por estar completamente embobada mirándolos.

—Acabo de darme cuenta que no se sus nombres y eso es raro ya que estoy en su casa. —ambos miran en mi dirección logrando asustarme ya que lo hacen de manera sincronizada y lenta...

—Roxanna. —habla él chico señalando a su hermana. —Y yo soy Ryan Adam. —ambos vuelven a sus deberes de igual manera, sincronizados.

—Me gusta tu piercing. —dice Roxana sin mirarme. —¿Te dolió? Cuando lo hiciste. —se refiere a la perforación argollita del centro de mi nariz.

—Honestamente sí, me dolió, pero creo que valió la pena, me gusta como quedo.

—Si a mí también. —Ryan indiferente mientras dirige sus bellos ojos azules oscuros hacia mí. —Se ve bonito. —instantáneamente dice eso y siento el calor subir a mis mejillas, una pequeña sonrisa de satisfacción se forma en sus labios.

Dios ¿Qué me está pasando? Me siento estúpida al ser tan superficial como para que me guste por su físico, me siento tonta al ponerme roja por un simple "Se ve bonito" siento que esto será un jodido desastre si no soy lo suficientemente cuidadosa.

Aparto la mirada rápidamente. —Ehm... Gra... Gracias.

—De nada. —la tranquilidad de su voz no me hace sentir tan incómoda. Pasan varios minutos en los que mantengo mi vista en todas partes menos en ellos hasta que decido mirar cómo van.

Ambos mantienen la vista en sus cuadernos mientras escriben rápido, muy rápido como si estuvieran compitiendo entre ellos, ella sonríe y el frunce levemente el ceño antes de aumentar su velocidad, justo ahí suena su teléfono y él debe parar para atenderlo, entre gruñidos molestos lo hace.

—¿Bueno? —sonríe levemente antes de toparle a su hermana. —Trae el portátil. —le ordena y eso hace ella.

Con una facilidad sorprendente él pone la contraseña de inicio a su portátil mientras mantiene esa expresión de fastidio que adquirió luego de la llamada. Apenas entra al inicio aparece algo que al parecer está codificándose. Luego de eso una pantalla se abre y la Web cam del portátil se enciende.

—Me hubieran avisado antes para al menos haber tenido la oportunidad de arreglarme un poco. —habla Ryan con total fastidio y sarcasmo.

—Siempre estás perfecto ¿No es así Ryan? —el aprieta los labios al escuchar lo que dice. Lo curioso es que el cuadrito del otro lado luce negro y la voz que habla es un programa para distorsión de voz. —¿Qué tal su primer día de clase? ¿Integrándose nuevamente a Castle?

—Fue un gran día aunque realmente no me gusta que me acosen es algo irritante.

—Hice algo para ustedes chicos, disfruten. —ellos se miran entre ellos.

Un video empieza a correr mientras que el cuadro de la video llamada se cierra, el video inicia con la foto de dos bebes, uno de ellos se ve más delgado que el otro como si estuviera enfermo mientras que el otro se ve más sano, el más sano mantiene sus diminutos brazos sobre él bebe más delgado.

—Gracias por el inocente apoyo. —al escucharla decir eso es como si algo encajará en mi cabeza.

Esos bebes son ellos, él es él bebe sano y ella el que se ve enfermo lo que no entiendo es que hacen juntos si se ven tan pequeños como si acabaran de nacer.

—No debieron nacer o al menos mantenerse con vida.

Ryan se pone de pie y se dirige al escritorio que se encuentra ahí, le pide a su hermana el portátil de ella y los conectan los dos, hasta ahora noto una foto enorme de lo que aparenta ser una pareja, el hombre es de pelo rojizo, tan rojo como el de los mellizos, la mujer es rubia, el hombre está sentado sobre lo que me parece un taburete y la mujer tras el rodeándolo con su brazo, se ven bien, felices.



Yoly Moya

Editado: 27.02.2020

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