Castle.

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IX

Stella Robert.

Miro a Ryan él se hizo pequeño ante lo que le conté, literalmente, él me pidió que le explicara porque lo investigue y porque se lo que se, al explicarle él solo se sentó en su cama, mira algún punto sin ningún tipo de expresión, es como si buscara algo en su mente.

—Ryan. —le llamo pero él no hace nada.

Me acerco a él para arreglar un mechón de su cabello que se salió de su lugar, arreglo su cabello pasando mis manos por este, él levanta su mirada y me mira.

—Gracias por eso. —me dice, subo mis lentes a mi cabeza, ya puedo ver mejor y no siente la molestia en mis ojos.

—No me agradezcas, lo hice por curiosidad. —él se pone de pie, su altura y postura son imponente, intimidante más si le sumamos su actitud de molestia. Al ponerse de pie quedo muy cerca de mí, él estira sus manos agarrándome de la cintura y acercándome a él para abrazarme.

Me pongo de puntillas, rodeo su cuello con mis brazos abrazándolo igual, él olor de su colonia invade mis fosas nasales, respiro profundo, se siente bien estar cerca de Ryan, su cuerpo es musculoso y se siente reconfortarle, cálido, me gusta abrazarlo. Sebastián me dijo que a él no le gusta que lo toquen y que me abrace, que nazca de él hacerlo se siente aún mejor.

— ¿Puedo verlo yo mismo? —pregunta sin soltarme y asiento. —Lo necesitaba. —respira profundo, es como si acabara de soltar una gran preocupación.

Soltamos él abrazo pero aun así quedamos muy cerca, su vista va a mis labios y su nariz rosa a la mía, lleva su mano a mi mentón, sus dedos pasan sobre mi labio con suavidad, lo veo bajar la guardia y mostrarme anhelo en su expresión, ese gran muro que lo pone a él por sobre todo desaparece y solo estamos los dos, sin muros, luego de unos pocos minutos sus músculos se tensan y la gran muralla que hay a su alrededor vuelve a levantarse. Se aleja de mí, aclara su garganta, su nariz se enrojece y algo de ese color está en su mejilla, noto que sigue estando tenso.

—Vamos, necesito saber dónde está mi hermana. —me ofrece su mano, la tomo y lo hago verme.

—Algún día voy a pedirte una explicación, pero me alegra tanto saber que no eres un robot que te dejare respirar, solo por hoy.

— ¿Quieres ver que no soy un robot? —arquea una ceja y sonríe de lado.

—No, ahora me da miedo lo que este en tu cabeza.

—Andando. —ríe, volvemos al salón.

Ryan me había subido a lo que supongo era su habitación, todo estaba en orden, nada fuera de lugar, unas blancas paredes con una decoración simple, un escritorio con algunos libros y hojas suelta, él estaba muy serio y eso me desconcentro. Ryan no expresa mucho pero lo poco que hace es genuino, sé que lo he dicho mucho pero es increíble verlo expresar algo, mi corazón se acelera demasiado cuando sucede o cuando hace esos acercamientos a mí.

En todo este tiempo que llevó conociéndolos me di cuenta de la gran curiosidad y él enamoramiento que desarrolle por él, Roxanna igual despierta la curiosidad en mi pero ella ha sabido manejarla ya que si me muestra algunas cosas y me ha contado sobre ella.

Al entrar al salón veo a cada uno de los que están en él mismo hacer algo distinto. Hay dos pelirrojo que me recuerdan a Ryan y Roxanna aunque para mí los Adams siguen siendo más atractivos, también hay dos albinos muy lindos, no los conozco, nunca lo había visto hasta hoy cosa que me resulta extraña.

Ryan se sienta en el tablero de ajedrez y me invita a jugar pero no lo sé hacer o al menos no bien, busco la mirada de Sebastián, él está al teléfono pero aun así me mira.

—Nos comunicamos, dicen que en dos horas van a liberarla, siguen sin querer dinero, tampoco quieren ninguna de las empresas, negocios, organizaciones o edificaciones que ofrecimos. —habla la Albina.

— ¿Cómo esta ella? —pregunta Ryan mirando él ajedrez.

—No voy a...

—Está mal, la golpearon. —habla la otra pelirroja interrumpiéndola, hace su cabello aun lado y se acerca a Ryan él cual se pone de pie para baja él cierre de su vestido. —Nos haremos pasar por ustedes en Glazer Industries. —la chica tiene un lindo juego de lencería puesto, Ryan se sienta sin mirar él descubierto cuerpo de la chica.

—Bien. —muevo un peón hacia delante, él arquea una ceja. — ¿Porque ese? —me pregunta.

—Porque quise moverlo y ese moví. —suspiro. —Es para evitar el jaque mate directo que podrías hacerme al comerlo, así si vienes a mí con él alfil o tu reina voy a bloquearte y hacerte perder a una pieza grande. —aplaude.

—Pensé que no jugabas.

—No lo hago. —respondo buscando a Sebastián, no sé pero siento como si él fuera mi lugar seguro aquí.

—Me llamo James Coleman ella es Jasmine Coleman mi melliza. —el pelirrojo me extiende su mano, yo la acepto estrechándola.

—Un gusto conocerte, yo soy Stella.

—En un futuro no muy lejano iras de mi brazo no del de Ryan, espero que no te moleste.

— ¿Podrían dejarla en paz? —habla Sebas. —Stella ven un momento. —trato de acercarme a él pero James se cruza en mi camino.

— ¿Que sucede James? ¿Ves algo interesante? —pregunta Ryan.

—Es súper pequeña, más que nuestras hermanas. —paso de él y me acerco a Sebas.

Él tiene la mitad de una hoja que me parece a ver visto.

— ¿Seguro que es eso? Siempre ves algo más en las hermanas de otros. —el albino dice sin levantar la vista de su ordenador.

Reviso mi teléfono ya que si creo haber visto eso antes y si lo hice sé que guarde foto, siempre guardo fotos de cosas raras que no le encuentro lógica en él presente para que mi yo futura trate de comprenderlo y es sorprendente cuantas veces ha servido.

— ¿Sigues enojado por a ver visto su marca de nacimiento? —el albino lo mira.

— ¿Te enojaría si veo a Jasmine denuda?

—No, por favor hazlo es muy guapa merece ser vista.

— ¿Insinúas que Eider no lo es?

—Nunca, solo evito comentar o vas a terminar odiándome enserio.

—Su pelea realmente es absurda y perdón que me entrometa, tu. —señalo al albino. —Estas poniendo palabras en su boca y tú. —señalo a James. —Solo lo provocas por joder mientras que a ellas es a quienes realmente les avergüenza su tonta pelea, ya cállense. —encontré la otra imagen ahora solo estoy tratando de leer y comprender a ver si son diferentes.



Yoly Moya

Editado: 26.01.2020

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