Castle Games

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Me levante temprano en la mañana, debía estar temprano en la academia, mi  residencia estaba muy lejos y por eso no podía darme el lujo de perder el metro y llegar tarde,  eso pondría en riesgo mi estadía en Tokio.  Gracias a mis padres había conseguido una beca y llevaba la mitad de los seis meses de su duración. En esos tres meses me había ido bastante bien,  tanto que podría continuar mis estudios de secundaria en Japón, era por ello que no podía dar un paso en falso y perder todas mis aspiraciones a quedarme en ese país, me hacían falta mis padres pero aún no quería volver a Barcelona, mi corazón no sanaba todavía y volver me haría recaer en la depresión, era por ello que debía esforzarme por no perder la oportunidad  de continuar estudiando en Tokio, todo lo había hecho bien hasta ese momento, pero tenía un enemigo que deseaba verme caer para de volverme a mi país, de no ser por la perseverancia, todo por lo que había luchado lo habría podido perder gracias a una bruja de más de medio siglo de edad,  ¡aaahh! ella, la profesora Hanaka.

Aquella maestra parecía tener problema con los extranjeros como yo,  era una anciana de cuerpo encorvado, arrugada hasta la más profunda y fea verruga de su piel,  y su cabello era gris como las nubes de marzo. Podría decir que era una señora amargada, fría con sus estudiantes, (sobretodo si no eran japoneses), sin sentimiento alguno. No  me mal interpreten, no exagero para nada, era cruel como ninguna, muy dedicada a su trabajo en la academia, pero su forma de pensar era muy regionalista, en sus monólogos hacia ver a los extranjeros como plaga, todavía guardo en mi cabeza las palabras que salieron de su fea y arrugada boca en la introducción de los estudiantes nuevos en la aquel colegio de clase media.  "En un país como Japón donde hay tantos adolescentes deseosos de estudiar, donde las escuelas no dan abasto y donde gente de otros países llegan por nuestro excelente pero estricto sistema de educación gracias a las becas, no puedo creer como el gobierno deja a nuestros chicos por fuera de las academias para recibir a esa gente, este gobierno se ha olvidado de los jóvenes japoneses, han permitido el ingreso a sanguijuelas extranjeras, por ello los no nacidos bajo el seno de nuestro sol deberán demostrar que son sanguijuelas con agallas, si no lo hacen no merecen estudiar en este lugar, los invasores de mi clase deberán mostrarme de que están dispuestos a sobresalir por encima de mi gente, sino, deberían volver al paupérrimo sistema educativo de su país, a lamer las botas de sus ignorantes gobernantes".  Al recordar eso todavía pienso que esa vieja antipática debía dar clase en alguna escuela primaria lejos de mi,  o tal vez, para entonces su lugar era estar en algún geriátrico en alguna zona rural,  bueno esos son algunos de mis tantos pensamientos que hasta hoy he tengo de esa antipática anciana.
-Steven, ¿Estas despierto?- una voz llamó desde el otro lado de la puerta.
-Si Nury, ¡Ya desperté!- respondí mientras observaba la foto de mi familia, luego de saludar a mamá y papá desde la distancia, abrí la ventana de mi cuarto,  en el horizonte, hacía occidente, donde el sol sale, se veía Tokio uno en todo su esplendor.

Luego de unos minutos, ya listo para partir, baje a la sala mientras me cepillaba, Nury se hallaba en la cocina terminando de prepara el desayuno, y Hideki, otro miembro de la casa, se hallaba en el sofá leyendo el diario matutino que diariamente llevaba un chico y lo dejaba al frente de la puerta principal. Al sentir mis pisadas levantó la cabeza,  me miró, hizo un gesto de desagrado y de nuevo retomo su lectura.

-Hubieras esperado el desayuno-  Nury dijo al verme con el cepillo en la boca. 
-Lo siento, debo irme de inmediato.
Seguí sin escuchar las palabras que ella decía con mi plato de desayuno  sobre sus manos. Tomé mis zapatos y partí directo a la estación del metro, pensaba que debería llegar temprano para no tener problemas con ese monstruo aterrador llamado Hanaka.  Para  eso debía tomar el metro y luego un bus escolar para llegar a la academia Byoga Gakko,  academia donde estudiaba. Estaba ansioso, por esos días los exámenes antes de los exámenes finales parecían ya estar listos, tenia el tiempo suficiente para llegar, además el bus escolar demoró mucho en pasar, y la línea del metro pasaba cada quince minutos. Hubiera esperado al desayuno como me había dicho Nury antes de salir de casa.

Al llegar a la academia, sentí como la soledad todavía era dueña de la entrada principal, mire la pantalla de mi móvil, faltaba poco mas de un cuarto de hora para que tocaran la campana. Entre al salón, efectivamente a excepción de un compañero todo estaba igual como en la entrada.

-Hola Nilton- salude mientras tomaba asiento a su lado- tu como siempre llegando temprano.
-Hola Steven- él, al verme me dio su mano como saludo, el igual que yo tenia una beca por seis meses- hoy llegas más temprano que de costumbre, déjame adivinar, los exámenes antes de los exámenes finales.
-Así es Nilton- respondí- eso me tuvo muy pensativo toda la noche.
-Me alegro que hubieras llegado tan temprano, es algo aburrido esperar tanto tiempo solo, yo al igual que tu no pude dormir- al decir eso me miro fijamente y me dijo- ¿Has escuchado hablar de los Juegos del Castillo?
-Nunca he escuchado hablar de algo como eso.
-Se dice que será toda una novedad en el país,  me he enterado de todas las solicitudes que han llegado a los encargados del juego de personas que quieren participar, también se dice que hay cientas de ellas o incluso miles  y muchas tendrán que ser rechazadas- A pesar de como Nilton  hablaba tan emocionado sobre ese juego no le di mayor importancia.
-Me parece interesante,  pero sabes,  no estoy tan enterado de todo lo que sucede en Tokio, tú bien sabes que tal vez pronto nos vallamos de este país al nuestro.
-¡Vamos! eres un gamer igual que yo, me sorprende tu actitud, tampoco seas tan pesimista, es mas, eres uno de los mejores en toda la academia, es casi un hecho que sigas tus estudios en este país,  la prorroga de tu beca es casi un hecho.
-Tienes razón- respondí- como yo tengo razón al decir que eres el lame culos de Hanaka, gracias a ello es también casi un hecho de que prorrogues tu beca.
-Vamos, no seas tan duro conmigo, solo hago lo posible por mantener la beca y estudiar en la universidad de Tokio dos- ambos nos reímos de nuestra pequeña broma. Por fin sonó la campana, ya para ese momento todos los miembros de la clase habían llegado y estaban listos para empezar la jornada escolar. La maestra Hanaka entró y por fin las clases empezaron, esa mañana fue larga y tediosa.



Belial Agredo

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En el texto hay: adolescentes, accion, shonen

Editado: 23.10.2018

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