Casualidad O Causalidad

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CAPITULO 8: UNA NUEVA AMISTAD

CAPITULO 8: UNA NUEVA AMISTAD

La clave para ser feliz es superar las dificultades de la vida. Solo tenemos dos opciones: ahogarnos en sufrimiento o avanzar a pesar de los aprietos, porque los malos momentos, también tienen su final. Cada quien tiene una perspectiva distinta de la vida y como dice el dicho: algunos ven la copa medio llena, otros lo ven medio vacía; está en cada uno elegir el camino que, mejor crea conveniente. No olvides quienes están a tu lado ayudándote a alcanzar tus objetivos, porque ellos merecen estar en la cima cuando hayas llegado.

 

“Los amigos son aquellos ángeles que te dan alas cuando las tuyas no se acuerdan de como volar”

Anónimo.

 

Mientras observaba junto al anciano la línea infinita del mar con el cielo, imaginaba a mi padre recibiendo las cartas que, le enviaba.

 

-Lo extraño tanto, desearía que estuviera aquí. Han pasado varios años, pero siento que, cada día me hace más falta.

-Y lo extrañaras hasta el final de tus días. Un padre nunca se olvida y más si fue tan especial como el tuyo.

- ¿Por qué lo dices?

-Por lo que me has hablado de él. –Respondió rápidamente.

-No me gustaría perderte. Eres el único hombre que me queda.

- ¡Aquí estoy mi niña! No puedo prometerte ser eterno, pero estaré junto a ti los días que, me quedan de vida.

-Hablas como si te estuvieras despidiendo.

-No, pero bien sabes que nuestra vida es un préstamo; hoy estamos aquí, en unos minutos no sabemos en dónde.

-Tienes razón, por eso debemos aprovechar cada segundo junto a quienes amamos. A veces por una discusión, no podemos despedirnos.

-Y es algo con lo que, debemos cargar.

-Cambiando de tema, nunca he sabido nada de mis abuelos. No tengo recuerdos de ellos.

- ¿Por qué?

-Mi madre nunca me ha hablado de ellos; y por parte de papá, no los conocí porque murieron cuando tenía dos años.

- ¿Y porque tu madre no ha querido hablar de ellos?

-No lo sé; nunca he entendido sus razones, pero seguramente las tendrá, ¿cierto?

-Quizá; será que, algo doloroso le pasó.

- ¿Tú crees? ¿Tan doloroso como para no hablar de sus padres?

-Tan doloroso como para intentar olvidarlos.

-Siempre respete su decisión de no hablarme de ellos; no sé si fue desapego o desinterés, pero nunca le insistí porque mis padres llenaron los vacíos que, tenía mi alma. Algunas veces le pregunté a mi madre, pero me evadía y el extrañar a dos seres que jamás conocí, se aisló en mi corazón como un simple deseo que nunca se podrá cumplir.

- ¿Los extrañas?

-Todos los días, pero aprendí a vivir con esa sensación. Aunque a veces veo a mis amigos con sus abuelos y me entran unas ganas inmensas de poder tener los míos a mi lado, contarles mis secretos... ya sabes esas cosas que, a veces no nos atrevemos a decirle a nuestros padres por más confianza que les tengamos.

-Te entiendo…

-Me pregunto cómo serán ellos, ¿serán refunfuñones o serán dulces?

- ¿Qué crees tú?

-Pienso que quizá son como la miel… así como tú.

-Entonces, yo también quisiera conocerlos. –Dijo riendo. –Sara, pero puedes contar conmigo para hacer todas esas cosas que hubieses deseado hacer con tus abuelos.

-Lo sé. Por eso me atrevo a hablarte de mi vida privada. Siento que, de una u otra manera, has llenado ese vacío. -Me acerqué el anciano, lo abracé fuerte y sentí un calor paternal nuevamente.

-Vayamos al puesto, estás perdiendo ventas por estar aquí conmigo.

-No es una perdida para mí, si compartimos tiempo juntos.

- ¡Entonces vayamos juntos a vender las paletas!

- ¡No, como se te ocurre! 

- ¿Por qué? Refuté.

-Tú no naciste para vender paletas.

-Nací para ser feliz y estando a tu lado, lo soy. Lo más importante para mí en este momento es que, nos apoyemos. Vamos, ¡tenemos muchos clientes que atender!



Jeanette A Sanchez L

Editado: 15.01.2019

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