Casualidad O Causalidad

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CAPITULO 23: ¿CUENTO CONTIGO?

CAPITULO 23: ¿CUENTO CONTIGO?

Nuestro conocimiento personal se desarrolla mejor cuando tenemos conexión con quienes nos rodean, permitiéndonos reconocer nuestras fortalezas y debilidades, encontrando las soluciones a las adversidades y enriqueciendo nuestras habilidades. Aquellas personas que nos hacen ser mejores, merecen permanecer a nuestro lado, porque son como el arcoíris después de un diluvio. No te lamentes por quienes no están, disfruta a quienes tienes y sonríe porque con ellos puedes contar, hasta cien o hasta el infinito, pero están ahí, en medio de la adversidad.

 “La fuerza no viene de una capacidad física. Viene de una voluntad indomable”

Mahatma Gandhi.

 

La muestra de amor más grande que tenemos hacia nosotros mismos es permitir perdonarnos, porque merecemos estar en paz para poder vivir tranquilos y al momento de leer esa carta entendí que, de nada valía sentir odio hacia él; por el contrario, me iba a desenfocar de los asuntos a los que debía prestar atención y entre otras cosas, debía permitir tener el apoyo de las personas que me rodeaban para poder soportar el dolor de haber perdido a mi abuelo y ahora el dolor de saber que, había llegado Daniel nuevamente y no estaba mi escudo protector para alejarlo de mi como aquella vez lo había hecho. Quise desgarrar de mi alma el amor que sentía por él, permitiéndome liberar de las culpas, los temores, los dolores y todo aquello que me estancaba en el pasado ¿Cómo enfrentar a Daniel nuevamente? Debía encontrar la manera de hacerlo y esta vez debía sacar fuerzas, incluso de donde sentía que no las tenía para poder soportar el verlo y no sentir que, me desvivía de amor por él.

Mi madre entró en la habitación y estuvo acariciando mi cabeza un rato, para lograr calmar mi llanto. Ella, a pesar de su dolor, trataba de darme fuerzas para no sentir que la vida me estaba abandonando, dejándome en un abismo de desolación. Recordé todos los momentos que viví junto a él y me lastimaban; cada caricia era una lagrima más.

Con el pasar del tiempo, fui soportando no tenerlo en mis días y aun cuando no lo había dejado de amar, la vida colocó a Ryan en mi camino nuevamente para que, él me diera ese trato que yo necesitaba y pudiera encontrar el medicamento que aliviara mi sufrimiento. Daniel no alcanza a imaginar cuanto lo ame y precisamente porque lo ame demasiado, fue difícil entender que, él no era el hombre para mí, porque a pesar del amor que le tenía, no era quien me iba a hacer feliz, porque el amar es todo lo contrario a utilizar y esto último fue lo que él hizo conmigo: Me utilizo, me uso como a un juguete sucio y abandonado, donde no comprendió el alcance de la palabra amar y a veces recuerdo que pudimos vivir una historia de amor sincero, pero enseguida viene a mi mente todo el daño que causó y digo ¡De lo que me salvé! Supe en ese momento que, su ausencia me hacía mucho bien, pero necesitaba verlo regresar para descubrir que, prefería mantenerlo lejos de mí, porque su arrogancia lo seguía dominando haciéndole pensar que él era indispensable.

 

Al día siguiente, mi madre entró en la habitación. -Princesa ¿Cuándo vas a hablar con Luna? –Inquirió.

Ella no sabía que en ese momento Luna era como una espina puesta en mi garganta, porque reavivaría aún más el daño que me había hecho Ismael y que ella había sido causante de gran parte de aquella triste historia; sin embargo, necesitaba escucharla porque ya no solo era Luna, quien alguna vez había sido mi amiga, sino que era mi hermana, la que me dio parte de su sangre para que yo siguiera batallando como una de las mejores guerreras.

-Dile que puede entrar. -Respondí.

 

Afuera, Luna había recibido una charla motivacional de Ryan para que cuando entrara a verme pudiera encontrar las palabras adecuadas para entablar una conversación conmigo; además, no dejarse llevar por su personalidad un poco arrogante y saber pedir perdón. La chica había mejorado su forma de ser y les confieso que, hubiera deseado que mi accidente nunca pasara, pero le doy gracias a la vida por cómo sucedieron las cosas, porque estando al borde de la muerte, valoras más lo que tienes.

 

-Ryan, creí que no vendrías hoy.

El chico encogió sus hombros y respondió: -No pude evitar sentir ganas de hacerlo. Además, me sirvió venir para hablar con Luna.

-Lo necesitaba. –Dijo Luna, sonriendo. –Gracias por tus palabras, Ryan.

-No tienes que agradecerme nada, bonita. –Dijo, tomando la mano de ella suavemente.

-Me alegra saber eso. Sara los necesita a ambos. –Agregó mi madre.



Jeanette A Sanchez L

Editado: 15.01.2019

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