Cataclismo

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Treinta y Cuatro

Liesse y Caín han llegado a Moscú, caminan por las heladas calles observando el panorama que hay en la ciudad y llegan a la conclusión de que las consecuencias de las ojivas también han llegado al lugar y como en Colombia de seguro los metahumanos oriundos de la zona también están buscando subsistir.

-Todo se ve tan desolado- susurra Liesse.

-Los hospitales y clínicas deben estar agarrotados de gente, no solo los nuestros han sido víctimas sino que muchos humanos han salido heridos- responde Caín suspirando.

-Bien, debemos darnos prisa- la rubia observa sus indicaciones.

-¿Temes que Misael sepa lo que vamos a hacer?- eleva una ceja el pelinegro.

-No, temo fracasar- suspira la rubia. -Sé que Misael no estará de acuerdo, pero la situación lo requiere.

Ambos siguen caminando, antes de ser teletransportados pudieron localizar la ubicación de la nueva empresa de Jhona Petrov - ya que la compañía familiar la dejó en manos de su hijo menor y la que por cuestiones judiciales del momento el chico no puede heredar apropiadamente-, una vez allí planean hablar con el hombre y explicarle la situación y sus planes y con mucha suerte obtener su ayuda.

Micaela, Florencia y Santiago ayudan a Colton a preparar las encomiendas con el suero, preparando mochilas y cajas para que los jóvenes teletransportadores puedan llevarlas con comodidad. Lamentablemente la situación no se ve prometedora, ¿Cuántos viajes debe hacer cada metahumano para poder distribuir como es debido la cura? Realmente sonaba totalmente descabellado e imposible pero aun así ellos iban a intentarlo, debían intentarlo.

-Ojalá pudiéramos hacer más- suspira Florencia.

-¿Cuánto más quieres hacer?- pregunta Santiago -Has hecho demasiado desde tu posición.

-Eso no evita que quiera hacer más- sonríe la pelirroja.

-Te ves linda cuando estas relajada- comenta el cambia formas.

Mica ríe por lo bajo mientras la aludida se sonroja, pronto se escucha conversaciones en la sala siguiente y reconocen las voces de Misael y Luke, a Carlos discutiendo con Rebekka y Darel riendo a carcajadas, han regresado.

-Te digo mujer, eres insufrible- rueda los ojos el mexicano -Luke, yo que tú, la dejo.

-¡Calla!- la chica le lanza lo primero que encuentra.

-¡Ya vieron!- finge escándalo - Me ha lanzado con violencia no sé qué cosa, está mentalmente desequilibrada.

-¡Carlos!- farfulla Bekka.

-¡Sigue en su arranque de violencia!- se horroriza de manera exagerada.

-Por Dios, son dos niños - Luke niega divertido.

Micaela se acerca a Carlos y lo abraza por la cintura, ambos comparten miradas cómplices mientras Darel se encamina en busca de Jamie, ¿Dónde andará esa muchachita? Hace un par de días la nota distante, demasiado distraída e incluso, algo ausente.
Llegando a la habitación nota la puerta entre abierta y se asoma con cuidado, dentro Clara y Maribelle se mantienen sentadas en la cama a los lados de la morena.
¿Acaso está enferma? ¿Las nanomáquinas están haciéndole daño? ¿No fué vacunada? ¿Por qué no le dijo nada?

-Deberías decirle, tiene derecho a saber - habla Clara con una sonrisa.

-No tiene caso, no va a gustarle la idea- suspira la portadora del elemento fuego.

-No sabrás si no le dices- rueda los ojos Belle.

-¿Cómo lo sabes?- suspira una de las chicas.

-Indirectamente lo hemos hablado, sé lo que piensa al respecto- musita con tristeza -Y sé qué es lo que va a decirme.

-No deberías precipitarte, quizás te sorprenda - sonríe Florencia.

-Deberías hablar con Liesse, ella lo conoce desde niños podrías relajarte sabiendo su posible reacción- agrega Maribelle.

¿Qué era lo que aquejaba a la chica? ¿Por qué no podía hablarlo directamente con él?
Sintió la imperiosa necesidad de entrar allí y exigirle respuestas pero aquel comportamiento de nada hubiese servido teniendo en cuenta el temperamento de la morena.

Misael y su grupo llegaron pronto a la base de refugiados, Cataleya los recibió sonriente e intercambió una que otra broma con el mexicano, desde que habían estado por perdidos por días habían formado un vínculo casi de hermanos, tal vez fuese que ambos pensaban igual o que se sentían igual de solos respecto a sus familiares o simplemente el hecho de haber compartido el uno con el otro sus más profundos dolores - especialmente Carlos- y haber recibido a cambio contención y un punto de vista distinto.

-Si me necesitan estaré comiendo - el mexicano sonríe.

-Y ahí vas... Deja de penar en comida - sr burla Leya.

-Soy una criatura en crecimiento, necesito nutrirme- espeta indignado.

-Pobre de Micaela, vas a fundir su economía- se carcajada la muchacha.

La argentina sonríe divertida, observa al muchacho entablar una discusión cargada de sarcasmo e ironía y no puede evitar pensar que él ha sido su mejor elección.

-¿Dónde está Liesse?- el ruso se une a los demás.

-Ah... - la brasileña desvía la mirada buscando una buena excusa.

-¿Leya?- el chico la apremia sonriente.



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Editado: 14.05.2019

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