Cautive (#1)

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5. Agradécelo a Miller.

Capítulo 5: "Agradécelo a Miller."

27 de marzo del 2020.
California, Bakersfiel

Apago el móvil guardándolo cuando entro al bar y meto ambas manos sobre mis bolsillos. Me siento sobre uno de los taburetes y pido una cerveza, sin quitarme la capucha. Cuando me la deja sobre la barra la bebo de un sorbo, antes de darme media vuelta para ver a las personas. Es tarde, pero así mismo el lugar está repleto de personas, que desgraciadamente ninguno se me hace familiar.

— ¿Te sirvo algo más...? —Habla la mujer, tratando de llamar mi atención.

—No, pero me ayudarías bastante. —La mujer se sorprende, pero disimula secando los vasos. —Necesitaría saber si conoces a un tal Eric.

Sonríe.

—Vienen muchos Eric, querida...

—Eric Wilson. —Especifico.

La mujer deja de secar el vaso.

—No, no lo conozco. —Trata de irse, pero se lo impido inclinándome hacia adelante para sostener su brazo.

—Te pagare. —Miro hacia ambas partes del bar. —Más de lo que ganas aquí.

Esta vez la mujer lo piensa un poco más y me pide que la espere sobre la parte trasera del bar. Asiento con mi cabeza y cuando va a servir, yo me dirijo hacia esa zona. Segundos después aparece con una bolsa y luego de tirarla se acerca prendiéndose un cigarro.

— ¿Qué quieres saber? —Pregunta sin rodeos.

—Saber quién es, si viene seguido, ¿Tienes una fotografía? Puedes describírmelo...

—Bien, capte el mensaje. Lo quieres saber todo. —Le da una calada al cigarro. —Eric es uno de nuestros más viejos clientes, todas las noches viene y se reúne con una mujer. Luego se van y no vuelven por el resto de la noche. —Rebusca sobre su bolsillo y luego saca un móvil, lo da vuelta y me enseña una fotografía. —El de cabello castaño es Eric.

— ¿No sabes donde vive? —Pregunto apartando mi vista de la pantalla.

—Ya eso tiene otro precio. —Ensancha su sonrisa. Tiene razón, es mucha información la que me dio y no tengo más dinero esta noche para dársela a cambio de mas. Saco el fajo de dinero que tenia ahorrado y se lo entrego. La chica lo cuenta y luego me ve. —No me has visto y yo tampoco a ti.

—Me parece perfecto.

(...)

— ¿Has salido anoche? —Pregunta mi padre, levantando su mirada de la sopa. Oscar se sumerge en la cena y decide no opinar.

Aunque sé que mi padre sabe la respuesta, me atrevo a mentirle para que sepa que no quiero que se involucre en mis cosas y que necesito espacio.

—No, me dormí. —Mi padre asiente con su cabeza.

—Ya vendí la casa. —Me avisa, provocando una opresión sobre mi pecho que me hace solo asentir sin levantar la mirada. —Pronto comprare una nueva.

— ¿No crees que una será realmente grande para nosotros dos? —Opino. Mi padre suspira y remueve su sopa sin apetito.

—Oscar necesita su espacio y un poco más de espacio nos vendría bien.

—Entonces, si es por el espacio, compra una y que Oscar vaya con nosotros. —Me encojo de hombros, pero Oscar no es capaz de meterse.

—Oscar tiene una vida...

— ¡Mierda, papá! —Grito soltando la cuchara con furia. —Jodida y puta mierda.

Me levanto de mi lugar y tomo mi chaqueta para huir. Sé que mi padre no comprende que no quiero estar sola, su trabajo ahora es duplicado con respecto a todo lo que sucedió y tuvo que posponer, así que me da pavor saber que me quedare sola. Pero al parecer, mi padre no comprende la fobia que comencé a tener.

Me tiro sobre el césped del jardín delantero y cierro mis ojos cuando el sol golpea mi rostro.

— ¿Estás bien? —Abro mis ojos cuando escucho la voz de Jayden.

—Mejor que ayer, supongo. —Me siento sobre el césped, cuando él lo hace. — ¿Fuiste a la universidad?

Jayden suspira.

—Sí, he tratado de justificar tus faltas pero necesitan saber el porqué, así que como me negué a decírselos me dijeron que tus faltas siguen cursando y que si no vas pronto perderás el año.

Pongo mis ojos en blanco.

—Que les den. —Vuelvo a recostarme sobre el césped.

—Si quieres, puedo esperarte y cursamos el otro año juntos. —Propone, recostándose a mi lado.

—Ni en broma, tú sigue. —Me niego, viéndolo. —Aparte, mírale el lado positivo. Me podrás pasar las cosas.

—Tienes razón, pero no quiero seguir si se que no iras. —Finge un puchero, haciéndome sonreír al ver lo patético que quedo.

—Nos vemos todos los días, nos merecemos un respiro. —Jayden hace una mueca de disgusto y cierra sus ojos, apoyando su cabeza sobre el césped.

— ¿Tu padre como esta?

—Trata de aparentar que está todo bien, pero sé que está destruido. —Suspiro.

Ambos quedamos en silencio, sin palabras al respecto, hasta que Jayden me invita a ir a una heladería. Decidimos ir caminando para hablar sobre su familia, hace mucho no se de ella y me viene bien para olvidar un poco la mía. Cuando llegamos, mis pies se detienen en el local de al lado y mis ojos detectan lo que hace meses me daba alegría.



Honna oha

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En el texto hay: drama, mafias, psicopatas y sociopatas

Editado: 03.11.2019

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