Cautive (#1)

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7. Iremos a San Diego.

Capítulo 7: "Iremos a San Diego."

28 de marzo del 2020.
California, Bakersfiel.

Suspiro dejándome llevar de un lado hacia el otro al oír la melodía y sonrió, al sentir liberada con todo el alcohol que corre en mi organismo. Siento como un cuerpo varonil se me acerca y con un solo empujón lo alejo de mí antes de que intente hacer algo. Al sentir que no se acerca, se que Eduardo se encargo de él, así que no me preocupo y sigo moviéndome aun con los ojos cerrados.

Cuando la canción cambia me quejo maldiciendo al DJ y salgo de la pista acercándome hacia un divertido Eduardo. Dándole una mala mirada borra su sonrisa y me sigue hasta la barra, colocándose unos taburetes lejos del mío. Suspiro al sentir la sudoración recorrerme los pechos y me giro con disimulo para pedirle algo al barman.

— ¿Y qué sucedió? —Apoyo mi cabeza sobre la palma de mi mano y acomodo mi cabello con disimulo sin mirar a Azan.

—Pude desbloquearlo si eso es lo que preguntas. —Azan no deja su papel y sigue descubriendo como prender el grifo de donde sale la cerveza. Ese bigote falso le queda jodidamente patético. —Eric la había invitado a una fiesta, en su casa. Es su aniversario de casados.

— ¿Y...?—Lo alargo para que pueda terminar por mí.

—Es mañana, conseguí invitaciones falsas. —Suspira cuando logra abrirlo y llena el vaso con el contenido. —Comienza a las ocho, pero como es temprano podemos ir alrededor de las diez.

— ¿Qué tienes pensado hacer? —Acepto el vaso y le doy un trago.

—Sacarle información para ti y asesinarlo. —Conecta su mirada con la mía sin ningún sentimiento embargándolo. —Sera trágico hacerlo en su aniversario de casados, en su casa y con sus hijos, pero mentiría si dijera que no me emociona, ¿Es malo?

—Los sentimientos nublan tu juicio, admiro la disposición de frialdad con la que lo dices. —Dejo el vaso sobre la barra después de acabar el contenido y saco dinero de mi cartera. —Nos vemos mañana.

Dejo el dinero sobre la barra y comienzo a caminar hacia la salida. Cuando siento el cuerpo de Eduardo al lado mío dejo que abran las puertas y que el aire de California me cubra. Eduardo me abre la puerta de atrás y luego sube sobre la parte de piloto antes de dirigirse hacia casa en una velocidad prudente. Apoyando mi cabeza sobre el vidrio decido cerrar mis ojos al sentirme mareada y dejo que la leve melodía de un violín que pasa sobre la radio llene el silencio.

Al llegar me despido de Eduardo y de puntas de pie me acerco a mi habitación, tirando mis cosas sobre el tocador antes de comenzar a desvestirme. En ropa interior y con mis pies acalambrados gracias a los zapatos, me tiro a la cama para poder descansar.

(...)

—Terra, cariño...—Ignoro nuevamente aquel murmuro y me remuevo sobre mi cama adormilada. —Jayden está en la sala buscándote.

—Dile que no estoy. —Cubro mi rostro al sentir como abren las cortinas.

—Que lastima que ya te vi para creer tu mentira. —Tira de la sabana, antes de arrancarme la almohada.

— ¡Bestia! —Grito, sentándome. Refriego mis ojos para despabilarme y pensar en una venganza digna para Jayden. — ¿Qué quieres? ¿No ves que estaba durmiendo?

—Sí, ciego no soy y estúpido tampoco. —Comenta, cruzándose de brazos. — ¿Anoche saliste?

Pongo mis ojos en blanco.

—Para nada.

Niega todo, aunque parezca que acaba de arrollarte un camión repleto de alcohol.

—Claro, por eso pareces un mapache recién arrollado. —Se burla, acercándose a mi placar.

Jayden acostumbraba siempre a vestirme cuando teníamos que salir y no quería. Él era mis ganas de hacer algo y como estaba dividida de mis elecciones, siempre me acudía.

—Que gentil, como siempre. —Ironizo levantándome. Me estiro sobre mi lugar sin importarme estar en ropa interior bajo su mirada curiosa sobre la cicatriz que tengo sobre mi vientre. — ¿Dónde se supone que me llevaras?

—Con mi familia, iremos a San Diego. —Siento con mi abdomen se retuerce sin encontrarle razón al oír sus palabras. Tal vez sea hambre. —Solamente iremos de paseo y volveremos, son cuatro horas de viaje e iremos en el coche de mi padre.

Agradecía como Jayden trataba de despabilar mi mente de lo sucedido, reparar algo que ya era irreparable. Y aunque también necesite despejarme, un día después de cinco tres tragos de vodka y uno de cerveza, no era el día indicado. Pero como siempre, cuando se trataba de Jayden, no había escapatoria.

Cuando me encierra en el baño y me tira una toalla, como de costumbre, me rindo y decido bañarme para comenzar a mejorar mi día. Al terminar acepto la ropa interior que Jayden me pasa solamente estirando su mano y colocándomela envuelvo la toalla sobre mi cabello y salgo.

Veo a Jayden cerca de la ventana hablando por teléfono de espaldas, así que aprovecho y me paso crema por ambas piernas antes de colocarme la falda y camiseta que Jay me había dejado sobre la cama.



Honna oha

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En el texto hay: drama, mafias, psicopatas y sociopatas

Editado: 03.11.2019

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