Cautive (#1)

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8. El baile macabro.

Capitulo 8: "El baile macabro."

29 de marzo del 2020.
California, Bakersfield.

Antes de subir los escalones donde nos esperan los guardias, Azan baja su mano que tiene en mi espalda hasta mi cintura, haciéndome disfrutar de su tacto y cercanía. Cuando llegamos Azan le da las invitaciones al guardia que nos observa con cautela y cuando su amigo termina de verificarlas, nos deja pasar junto a una pareja más.

— ¿Has visto la película de Madagascar? —Murmura cerca de mi oído Azan. Asiento sin despegar mi vista de las personas y sonrió, tratando de disimular. —Perfecto, entonces sonríe y saluda, pequeña.

—Siempre funciona.

Suspiro al ver que todos están con antifaz sobre la mansión y con Azan nos movemos de la entrada para no llamar la atención. No reconozco a nadie y supongo que nadie nos reconoce a nosotros gracias a los antifaces que llevamos puestos. La música clásica deja un porte elegante y aunque el decorado da de que hablar, la melodía no pasa de desapercibida. Se sienten murmureos por arriba y aunque quieras oír una conversación no puedes porque te es difícil mantener la atención.

Azan pide dos vasos de Whisky cuando estamos sobre la barra y con su mirada va buscando a su presa con cautela como un felino. Una sonrisa curva sus labios y siguiendo su mirada observo a aquel hombre que vi aquella vez en la fotografía conversando con una chica rubia que desconozco.

Quiero preguntarle si esa es la mujer, pero me ahorro preguntas para no levantar sospechas de nadie y cagarla nuevamente. Azan acepta los vasos y pasándome uno, me observa a los ojos antes de bebérselo de un solo trago. Una sensación rara recorre por mi cuerpo cuando deja de verme y deseando su tacto sobre mi mano, me controlo apartando mi vista.

Azan es atractivo y enloquece mis hormonas, pero no puedo mezclar mis planes con los suyos. Luego de esta noche no volveré a verlo más y aunque me tiene desconcertada lo acepto, porque ese fue el trato que nunca dijimos con palabras pero si con acciones. La fiesta está tranquila, Azan no aparta sus ojos de su presa que no se aparta de la chica rubia y en leves ocasiones que él está solo, Azan se controlo de no ir por él.

No sé que está esperando, la espera me desespera, me tiene nerviosa y asustada, pero no se lo hago saber. Azan está en sus pensamientos, desde que entramos no me ha dirigido la palabra y aunque tenga un mal presentimiento decido aportarle un poco de confianza.

—Bueno, perdonen la molestia. —Una chica castaña con un gran vestido color crema llama la atención de todos sonando su copa. Eric se despega de la chica rubia y con una gran sonrisa se le acerca, recibiéndola con un beso sobre la boca y dejándome confundida. —Como todos los años, haremos un baile y ya está por comenzar, así que por favor todos busquen a su pareja y acérquense al centro.

Azan toma mi mano sin ni siquiera preguntármelo y arrastrándome hacia el centro se me acerca, colocando nuevamente su mano sobre mi cintura. No dice nada y no lo espero, me acostumbre al silencio que es capaz de decir todo por nosotros, así que acomodo uno brazo sobre su cuello y con la otra acepto su mano.

Una melodía clásica comienza a sonar y al compás nos comenzamos a mover al igual que todos, para poder dar una vuelta. La sonrisa de Azan me abandona cuando un sonido agudo suena por arriba de la melodía y él me hace girar para poder cambiar de pareja. Un hombre mucho mayor que yo me recibe y regalándome una sonrisa cálida comienza a llevar con el suyo mi cuerpo.

Cuando el sonido vuelve a aparecer, cambio nuevamente en tres ocasiones, hasta que un cuerpo firme me recibe sujetándome con posesión. Los ojos de Eric me examinan por un largo minuto, hasta que me regala una sonrisa coqueta y vuelve a moverse llevándome con él. Este baile parece hacerse eterno, peligroso, sus manos queman mis curvas y controlo mis instintos para no clavar mi veneno en él.

La mano que tiene sobre mi cintura suelta una leve caricia que me hace estremecer y retorcerme con disimulo al sentir repulsión por el hombre que me toca. Pido en silencio que acabe la tortura y el baile macabro que estamos teniendo entre varias personas que apostarían que son de su mismo rubro.

Cuando Eric se da cuenta que el baile se alargo y levanta su mirada, soy consciente de cómo su rostro palidece por completo. Me tambaleo sobre mi lugar cuando me suelta y tratando de recuperar mi estabilidad, giro sobre mis talones para ver la escena que tiene a todos horrorizados.

A unos metros de donde estoy, el cuerpo de Eric esta arrodillado junto a un charco de sangre, sangre que desprende el cuerpo de su mujer que está agonizando. Escucho un grito de dolor por su parte y ese es suficiente para volver a tierra y comenzar a alejarme de todos asustada, pensando que seré la acusada en medio de millones de criminales.

Cuando giro para irme choco con un cuerpo femenino que me recibe antes de que me pueda caer. La chica rubia que antes estaba con Eric me mira con sorpresa y antes de que pueda decir algo al respecto escapo de sus brazos. Ella no hace nada para detenerme, la observo sobre mi hombro y sé que me está viendo, pero no me detiene aunque tenga tiempo.

Logro salir de la mansión ahogada buscando un poco de oxigeno y en el estacionamiento apoyo ambas manos sobre mi rodilla para recuperar mi respiración. Sabía que Azan había sido el culpable y no sabía cómo sentirme al respecto. Azan me había robado la oportunidad de descubrir una de las pocas u única pista que tenia y se había largado, dejándome a mi suerte.



Honna oha

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En el texto hay: drama, mafias, psicopatas y sociopatas

Editado: 03.11.2019

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