Cazadores de Sombras - El Dorado 1: Sueños Buscados

Tamaño de fuente: - +

9- En búsqueda del Cielo & el Infierno

Equipo "A"

Ciudad de México, Barrio de Tepito, 2012.

 

— ¿Dónde estamos? —preguntó Byron extrañado porque ya había ido a otros mercados en Europa— Esto no se parece en nada a un Mercado de Sombras.

—En las cercanías —explicó el brujo como si no fuera nada. 

El equipo estaba en México para iniciar una pista que los llevara al paradero de Nathaniel o con las esperanzas de encontrarlo por ahí caminando, antes de que iniciaran por aventurarse en los Mercados de Sudamérica en dónde se le había avistado por última vez. 

—¿Y por qué en las cercanías? —preguntó Kengel viendo que el barrio donde andaban no se veía muy tranquilo que digamos.

—El mercado si no recuerdan, está cerca de un barrio que dicen que es muy bravo. Además de que como dijo Thiago en el mercado prohíben mucho tipo de magia, entre ellas, hacer portales —explicó Lizzie algo asustada y más porque Thiago les dio una serie de instrucciones para no tener inconvenientes.

—Es verdad —le dio la razón Nicolas viendo a sus alrededores—. El barrio es Tepito y como dijo Lizzie es conocido por ser un barrio muy bravo, es decir peligroso. 

—Lo que dijo Thiago me suena muy exagerado, como que hay que cuidar nuestras pertenencias — Kengel lucia escéptico.

—Según él, aquí hasta roban a Nephilims como: sus cuchillos serafines, estelas y cualquier cosa que se pueda —comentó Megan pensando en las advertencias de Thiago y observando a los mundanos caminar por el barrio—. Lo mismo pasa con todos en general.

—¿Y qué se supone que hace el híbrido aquí? —preguntó Lizzie pensando en que haría un chico híbrido por esta zona.

—Pues ni Thiago sabe, en sí en el Instituto se cree que es por los problemas que tuvo él con la cohorte —respondió Byron pensando en que tan real podría ser esa teoría. 

Haciendo que sonara muy cuerda y más por lo que se oye de Nathaniel.

— Mejor avancemos y todos en bola, en silencio, para evitar que nos pase algo —advirtió el brujo juntando a todos y empezando a avanzar.

— ¿Dónde queda exactamente el mercado? —preguntó Florencia después de un rato buscando algún indicio del sitio, pero sin nada de éxito.

—Ya estamos cerca en sí, es bajo techo —les explicó Nicolas aún alerta—. En el día, el Mercado de la Lagunilla puedes comprar ropa y hasta vestidos de 15 años a la medida y baratos. Pero en la noche se convierte en un Mercado de Sombras impresionante. 

—¿Ya has venido a este mercado? —preguntó Ross al ver como el brujo sabía del tema.

—Solo un par de veces, odio este mercado en especial —contestó misterioso Nicolas.

—¿Lo odias o te odian aquí? —preguntó Kengel.

— Aquí tuve una historia algo cómica hace tiempo, y sí, en la historia participa mi chismoso perfume —les contó Nicolas cruzando la calle.

—¿Cuánto falta? —preguntaron la mayoría de los Nephilims cuando pasaron cerca de una pequeña montaña de basura, el hedor provocando nauseas en alguno de ellos.

—No se quejen, ya estamos cerca. Además en el día este lugar huele peor —les demandó Nicolas enfrente de un edificio con cara de mercado—. Aquí es nuestro destino, ahora escondan mejor sus runas y armas. Sobre todo, eviten cualquier...

—Thiago ya nos dijo las advertencias —interrumpió Kengel de forma abrupta al brujo.

—Me vale. Las repetiré, no quiero meterme en problemas por ustedes, aquí como pasa normalmente odian a los hijos del ángel. Ahora, si alguien me vuelve a interrumpir lo callo porque lo callo. Nada de contacto visual...—empezó el brujo resumiendo lo mejor que pudo todo lo que Thiago les advirtió.

Para después acercarse a uno de los accesos del lugar y tocar la puerta de una forma como clave.

—¿Quién? —alguien había preguntado con una voz grave y algo enojada.

— Venimos en busca de alguie... Digo de algo de suma importancia —se corrigió el brujo con total burocracia.

— Se más preciso amigo mío —pidió el guardia.

— Busco algo que me lleve a un destino legendario y mítico, olvidado en algún lado del mundo, un Atlantis el cual tengo un indicio —continuo Nicolas.

— Pero dudo que logré encontrar lo que busca debería rendirse —siguió el guardia muy tranquilo.

—Se que está aquí, aquello que busco y no descansaré hasta encontrarlo.

—Mi amigo brujo, yo amé, fui amado, el sol acarició mi faz —dijo el guardia dejando a los nephilims extrañados.

—Entonces, mi vida, nada me debes, mi vida estamos en paz —contestó Nicolas para después oír cómo se abría la puerta.

—¿Qué fue eso? —Kengel parecía estupefacto.

—Amado Nervo, un poeta mexicano el cual aquí tomaron para crear esto, en sí hay varios códigos. Así que ni traten de aprenderse el poema para que les ayude, el código depende de la especie y situación —les contestó Nicolas, entrando de forma serena al lugar.



Ros G

Editado: 26.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar