Cazadores de Sombras - El Dorado 1: Sueños Buscados

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2- Lazos Perdidos.

Nadie estaba muy seguro de nada. Pero las ideas se alzaban cuando había compañía alrededor. Thiago se sorprendía cada palabra que soltaban sus amigos y uno de los extranjeros no parecía estar a gusto con lo sucedido y lo que estaría por suceder.

— ¿Hablan en serio? —preguntó Kengel sujetando su cien con los dedos de sus manos— ¿Quieren arriesgarse a una descabellada búsqueda sin sentido hecha por una chica de catorce años? ¿Ross qué significa esto?

A lado de él su parabatai Byron lucía un poco culpable y nervioso, más allá de la visión de Thiago podía ver a Carolina sostener los hombros de Evangeline que trataba de levantarse del asiento del sofá y al parecer estaba muy segura de querer estrangular a Kengel.

La mayoría estaba en la sala, él estaba en un sofá individual.

Carolina, Alicia, Evangeline yacían en un sofá de a tres, los hermanos Blackdale pegados y parados en la pared, por otro lado Kengel y su parabatai Byron compartían un sofá de a dos, y por último Ross y Eliezer estaban sentados en la alfombra.

— Chicos necesito que ustedes nos apoyen en esta misión—Ross se levantó de pies dejando solo a Eliezer sentado en la alfombra refunfuñando cosas como: "Ya ves, te lo dije". Ella hizo caso omiso y siguió dirigiéndose a Kengel y Byron—. Al menos confíen en mí, realmente significa mucho chicos.

Ambos amigos se miraron pensativos, discutieron por unos minutos en voz baja en un inglés que Thiago y los demás no pudieron lograr comprender, sobre todo cuando ellos dos hablaban rápido.

— Lo haremos, porque te lo debemos —aseguró Kengel, saliendo de la conversación para mirar en dirección a Ross.

— No hables por ti, yo iré porque siento que es importante —anunció Byron—. Además, es nuestra amiga, idiota —luego él se había quedado congelado por lo último que había acabado de decir.

Kengel con la sangre subiéndole por el resto solo le lanzó una mordaz mirada a su parabatai quién había tragado una ruidosa saliva de los nervios.

— ¿Cuál es el plan para tapar esta misión? —preguntó Yaja, ansiosa, observando y alternando la mirada entre Carolina, Ross y Evangeline. Su hermano asintió en acuerdo con su hermana, pero luego aturdido se volteó para observarla como si fuera un bicho raro.

— Definitivamente tú no irás —le respondió cortante.

— ¿Por qué soy menor? Evangeline y yo somos de la misma edad y soy tan buena peleando como tú—se defendió Yaja con sus manos enfatizando cada palabra—. Y es más, para que veas te reto a un duelo aquí mismo.

Ella parecía estar muy decidida, se había levantado del sofá y hasta se había remangado las mangas invisibles de su camisa.

Jairo suspiró de cansancio, y haló de la mano de su hermana para que se volviera a sentar.

— Está bien —murmuró bajo—, pero solo porque no te voy a dejar sola en este Instituto.

Satisfecha Yaja se volvió a sentar y se dio los cinco con Thiago.

Él se sentía de nuevo como hace un año, cuando había crecido junto con todos sus amigos y las diversas experiencias que tuvieron a lo largo de esos cuatro años, en ese momento sintió como la nostalgia se avecinaba.

Sin duda, los había extrañado.

— En realidad no tenemos un plan que oculte nuestra misión secreta, por así decirlo —comentó Carolina jugando con sus dedos nerviosamente—. La Directora del Instituto me dejó a cargo, se fue a Idris para una reunión importante y según ella regresará en seis meses, por lo que tenemos todo ese tiempo para buscar la ciudad de "El Dorado".

— Si es que existe —murmuró alguien. Todos miraron a Kengel quien solo alzó los hombros, él no había sido, segundos después comenzaron a buscar la procedencia de la voz.

No muy lejos en el umbral de la sala se encontraba Nicolas Ruiz de la Prada, el llamado brujo sin Residencia, el sello de brujo era una cola que se parecía más a la de un cocodrilo, pesada y con unas resistentes escamas que le servían como armadura. Thiago lo conocía a él  por ser un nómada en busca de aventuras, se rumoreaba que se había enamorado de una sirena guerrera proveniente del amazonas. Al final la pareja tuvo un final trágico, la sirena murió, dejando al brujo solo y con el corazón roto. He ahí la razón por el cual no encontraba un lugar, porque aquella sirena era su lugar en el mundo y la había perdido, para siempre.

— Alguien pidió el transporte.

****

Al fin y al cabo, no es que estaba nerviosa, solo un poco asustada. Nadie tenía que saberlo, pero los secretos siempre salían a la luz, pensó Carolina.

El grupo estaba en el amazonas, cazando algunos demonios en el camino, la abundante vegetación esparcida en cada rincón, el sonido del crujir de las ramas y césped cuando los botas pisaban contra ellas. El aire fresco y salvaje rozando sobre sus pieles y el sonido de una fauna silvestre comunicándose como si estuvieran en una ópera, simplemente mágico.



Ros G

Editado: 26.09.2019

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