Celestial (luz de medianoche)

Tamaño de fuente: - +

Atrapados

Capítulo 16: Atrapados

Dimas

 

     Despertar fue como salir de una pesadilla. Por unos segundos realmente llegue a creer que todo había ocurrido en mi cabeza pero una vez que me levante de la cama y observe a Romina inquieta en un rincón, solo eso fue suficiente para entender que todo había sido real.

     La academia estaba sumida en una completa soledad, y en un dolor indescriptible. La vampira me resumió lo ocurrido cuando estuve inconsciente mientras bajábamos las escaleras. Todos fueron desalojados, apenas y un  resumido grupo se ha quedado, y solo son argeles a excepción de Romina y Ronald. Mi pecho se oprime, él se ha ido y quienes están fuera de la enfermería no tienen idea de lo que ha pasado dentro.

     —¿Seguro que te encuentras bien? —pregunta Romina por quinta vez desde que nos hemos detenido.

     —Estoy bien —respondo para no preocuparla pero la realidad es que nada está bien. Cerrar un sello ha traído tragedias para Luz de Medianoche y terror para quienes aún seguimos con vida. El miedo se ha levantado como una densa capa de polvo que lo ensucia todo, amorteciéndonos ante una realidad para la que nos preparábamos pero que a la final no sabemos cómo enfrentar.

    Toda guerra conlleva a la muerte, y eso es lo más difícil que nos ha tocado afrontar. Es triste sentir como el mal se ha extendido por las tierras del campus, es casi palpable la pesadez que se respira.

     Geraldine se encuentra de cuclillas frente a la entrada de la enfermería, a la espera de que alguien salga. Las manos las tienen en el rostro, puedo entender su desesperación y preocupación. Algo como esto nunca había ocurrido. Hoy los rebeldes pueden celebrar porque aunque he conseguido cerrar un sello, ellos han conseguido sembrar el terror entre los centinelas, toda criatura que ha tomado un camino de luz entre tinieblas debe estar cuestionándose en si seguir luchando o detenerse. La humanidad es tan frágil que pende de un hilo, y la oscuridad que se ha derramado sobre esta tierra protegida por sellos celestiales es nada en comparación por lo que está por venir.

     —Me estas mintiendo —insiste la vampira en un tono más alto de lo normal.

     Geraldine gira para vernos, y se levanta con una chispa de esperanza en su mirada azulada. Daniel y Sandra permanecen a distancia, exhaustos y pálidos. Otros argeles permanecen tirados en el suelo. He olvidado que no se le puede mentir a un vampiro.

     —Ronald ha muerto —digo lo suficiente alto para que todos escuchen. Es como si el tiempo se detuviera. Geraldine se detiene a medio andar, impactada por la noticia. Mi vampira ha desaparecido de mi vista, su visaje se pierde en el interior de la enfermería. Su frialdad se ha fracturado en cuestión de segundos, y aunque ella nunca lo admita, Ronald era tan importante para ella como lo es para todos los que hemos compartido con él.

     Sobre todo porque es una noticia que destrozara a su amiga, Anastasia. Ella jamás se perdonara el haberse ido tan molesta con él, por no haberle permitido hablar sobre su pasado. Es una cruz muy pesada que podría convertirse en un calvario.

     Quien sale primero de la enfermería es mi hermana, y soy el único que la observa. Sonríe como tantas veces lo hizo en vida, como si estuviera allí, de carne y hueso. Detrás de ella comienzan andar las almas de los caídos, de quienes murieron consumidos por la oscuridad y que lo único que pude hacer por ellos fue liberarlos de esas cadenas. Entonces, me golpea la realidad, ella está muerta. Ahora pertenece a una existencia que ya he experimentado. Ronald esta entre ellos, me mira fijamente por unos segundos para luego deslizar sus ojos por la academia, como una despedida.

    Resguarda el cuerpo del hada.

     Él comienza a alejarse. El viento ha traído a mis oídos la dulce voz de mi hermana, una suave ráfaga que me acaricia el rostro.

     No permitas que los rebeldes lo encuentren.

     Mi hermana, el ángel de la muerte desaparece con todos ellos.

     ¿Por qué cuidar del cuerpo de Ronald?

     Romina emerge con un grito de auxilio que me hace reaccionar, corro hasta el interior de la enfermería con pasos a mi espalda. De lo primero que se percatan mis ojos es que las paredes han dejado de ser cadavéricas, no hay nada sobresalientes que confirme lo que paso mientras estuve fuera de mi cuerpo, sin embargo, la esencia de la oscuridad, la maldad que se desato aún se siente en el ambiente como única prueba del despertar de un demonio en la tierra.

     El cuerpo de Ronald esta justo donde se encontraba cuando regrese a mi cuerpo, en medio del pasillo solo que ahora se encuentra solo. Sus ojos están cerrados, como si durmiera.



Nomi Saez

Editado: 01.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar