Cello Suite

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MI AMIGO PARA SIEMPRE — Andante Moderato

Me desperté temprano, con una sonrisa de tonto enamorado, ansioso por ver a Chiara, pero al mismo tiempo nervioso, por no saber cómo disimular lo que sentía por ella. Sabía que Alejandro nos haría preguntas y siento tan receptivo como era, temía mucho de él. Ese día comenzaban los ensayos con las orquestas y el sábado era el primer concierto; supe que ese día presentarían su obra los compañeros que tenían asignada a la Orquesta Militar, en el segundo concierto, los que dirigían a los chicos del conservatorio, y por último los que dirigíamos a la Orquesta Nacional. Tenía mucho en qué pensar, también quería reconciliarme con Paolo, me costaba admitirlo, pero lo extrañaba mucho.

«Buenos días, guapo ♥»

«Cuidado con Ale hoy.»

Llegaron mensajes de Chiara, confirmando lo que ya había pensado.

«Buenos días, pequeña. Ya lo había pensado»

«Y ya quiero verte ♥»

«Date prisa entonces, nos vemos en la Escuela»

«Está bien, linda»

Con la promesa de verla, me apresuré mucho y estaba listo antes de lo acostumbrado. Cuando llegué a la Escuela era bastante temprano, por lo que decidí esperar dentro del auto a que fuera la hora en la que siempre llegaba. Cerré los ojos para relajarme y dejar de pensar en todo lo que me esperaba, pero no pasó más de un minuto cuando el sonido de un auto aparcándose a mi izquierda me hizo abrirlos. Me volví a verlo y era el auto de Paolo, se ve que iba con la misma intención que yo de volvernos a hablar, porque durante todo ese tiempo siempre aparcó lejos de mi para evitar que nos encontráramos. Tomé aire y decidí encararlo de una vez por todas y salí del auto al mismo tiempo que él salía. No supe muy bien qué hacer cuando nuestra vista se cruzó, pero él sí: saltó sobre el capó de su auto y se acercó a mí.

—Perdóname por ser tan desconsiderado —le solté.

—Perdóname por ser un exagerado —me interrumpió antes que pudiera añadir algo más.

Fue un impulso inevitable el darle un abrazo, nunca habíamos estado separados y peleando por tanto tiempo, nos hacíamos falta; el abrazo más sincero que jamás nos dimos.

—¡Hay amor en el aire! —gritó Alejandro, que venía entrando a la Escuela, sacando la cabeza por la ventana de su auto.

Paolo y yo nos separamos para reír a carcajadas, extrañaba la sensación de compartir con él. Ale se aparcó a mi derecha y fuimos a encontrarlo al salir de su auto, me saludó chocando el puño y luego se lanzó sobre los hombros de Paolo.

—¡Grandísimo idiota! También me hacías falta —dijo mi mejor amigo sacándoselo de encima.

—¡Perdón por olvidarte! No va a volver a pasar.

—Todo perdonado, los extrañaba muchísimo. ¿Salimos a almorzar hoy? Yo invito —sugirió Pao.

Pensé en Chiara, y supuse que me disculparía.

—Seguro —respondimos Ale y yo al mismo tiempo.

Saqué mi cello del maletero, ese día teníamos que entregar un estudio en Instrumento, luego entramos a la Escuela, nos despedimos en las escaleras, como siempre y fuimos a nuestro salón. Cuando entramos busqué a Chiara con la mirada, no había llegado aún, me adelanté a Alejandro y me senté en el lugar en el que se sentaba siempre, para poder estar junto a ella durante las clases. Él lo notó, no hizo ningún comentario, pero seguramente le llamó la atención.

‘Qué buenísima forma de disimular’. Me recriminé a mí mismo.

Justo antes de entrar la maestra Gracia, entró Chiara, casi corriendo, al salón. Saludó con a mano a Ale y a mi me dedicó una sonrisa cómplice al ver que había cambiado de lugar, pero no pudimos comentar nada por la clase que empezaba y la Maestra Gracia exigía mucha atención.

La verdad no podía concentrarme en lo que decía la Maestra, cosas a cerca de los ensayos y conciertos; solo pensaba en que tenía a Chiara junto a mi y en poder abrazarla o por lo menos tomarla de la mano. No sé en qué pensaba ella, pero de vez en cuando me veía sonriendo. En el cambio de curso Ale se plantó frente a nosotros.

—Entonces —. Nos dedicó una mirada escrutante—. ¿Cómo les fue en el viaje?

—No era un viaje, fuimos a mi casa —argumenté, rápidamente.

—Para mí si era un viaje, Leo.



Beina_

Editado: 15.10.2019

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