Cero Flacas

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[37] Sin Escenas +18

Este capítulo va dedicado especialmente a:

Alma Diaz

 

Nota:

Si eres mayor de edad debes ir al libro +18 para que puedas leer el capítulo completo y si no eres mayor de edad entonces solo podrás leer lo adecuado para tu edad.

 

Ayer viví uno de los momentos más únicos y especiales de mi vida, sentir el cuerpo de Brett sobre el mío mientras que su cuerpo sudaba y su pecho subía y bajaba fue realmente hermoso. Después de que ocurriese eso Brett se portó como un verdadero caballero. Antes de irse de mi casa dijo que hoy hablaríamos en el instituto así que estoy segura que me pedirá ser su novia. Él no asistió a la primera clase del día, pero seguramente es por alguna buena razón.

Alex mueve su mano frente a mí para que le preste atención a lo que me dice.

Sacudo mi cabeza, volviendo mi mirada a él.

—Selene, ¿Podrías oírme? —me reprocha con fastidio.

Sonrió falsamente —¿De qué hablan?

Paola rueda sus ojos hasta los míos —Alex quieres saber si al final te quedaras con Lucca para él coquetearle.

Me rio sonoramente al escuchar aquello.

—¿Es en serio, Alex? —cuestiono, dejando mi jugo de manzana a un lado.

Alex asiente, sonriendo en victoria.

—Por lo que he visto te gusta más Brett que Lucca así que yo puedo quedarme con Lucca —levanta sus cejas con sensualidad —. Al principio no me amara, pero poco a poco le hare un amarre para que se quede a mi lado.

Paola y yo reímos a carcajadas. Trato de controlarme para responder a mi amigo, sin embargo la voz de alguien me lo impide.

—Hola

Los tres giramos nuestros rostros hasta encontrarnos con los ojos negros de Justin. La sorpresa es tanta que Paola tiene que apretar sus labios para evitar que un grito escape de ellos.

—Hola —soy la única que responde ya que Alex lo mira con asco y Paola…bueno Paola no puede ni hablar.

Justin va vestido con la chaqueta de la prepa, pantalones color negro a la moda y una camisa debajo de la chaqueta. Su cabello castaño va perfectamente peinado y los hoyuelos en sus cachetes se marcan cuando una pequeña sonrisa se va estirando en sus labios. Sus ojos se enfocan en Paola.

—¿Podemos hablar? —le pregunta, dejándonos aún más anonadados.

Los ojos de Paola se abren con sorpresa.

—Y…yo —tartamudea ella con torpeza.

Justin asiente con su cabeza.

Paola nos lanza una mirada a Alex y a mí, yo no sé cómo reaccionar.

—No vayas con él, amiga —habla Alex con demasiada sinceridad —. No te merece.

Justin mira a Alex con arrogancia y vuelve a posar sus ojos negros en Paola, esperando una respuesta.

Paola se levanta de la banca donde estamos sentados y toma su bolso.

—Está bien —acepta un poco aturdida, sus ojos me miran —. Nos vemos en un rato.

Alex y yo vemos como desaparecen de nuestras vistas entre la multitud de estudiantes que caminan en busca de un lugar para desayunar, y es allí cuando veo a Lucca.

Alex también parece verlo porque se acomoda el cabello y toma una postura recta.

—Ahí viene al que le hare el amarre —susurra y eso me hace reír.

Lucca se ve hermoso, sus ojos azules brillan como lindas perlas, su cabello alborotándose por el viento y esa sonrisa que lo caracteriza. Cuando llega a nuestra altura, primero mira a Alex.

—Hola —lo saluda.

No soy Lucca y me siento incomoda por como lo mira.

—Hola, señor perfecto —responde y el rubor se hace presente en mis mejillas.

Lucca arquea una de sus cejas sin entender el cumplido de Alex, pero sus ojos finalmente caen en mí.

—Hola, hermosa —me saluda.

Sonrió —Hola, Lucca —contesto con emoción. —¿Qué haces por aquí?

Quiero preguntarle porque no contesto cuando le escribí, sin embargo, no lo hago.

Pasa una mano por su cabello rubio —vine a terminar unas cuantas horas de labor social y claro que no podía dejar de verte.

 

Lucca es tan tierno, él no merece que alguien lo ilusione, así que hablare con él para que busque a alguien que lo aprecie tanto como se lo merece. No quiero herirlo, lo que siento por Brett es mucho más grande de lo que pueda a llegar a sentir por él.

—Lucca, ¿Podemos hablar? —le pregunto.

Él asiente con su cabeza —si.

Miro a Alex que sigue admirando a Lucca como si de un Dios se tratase.

—Alex por favor puedes dejarnos solos —pido.

Alex mueve su cabeza, pero no deja de mirar a Lucca.

—¿No puedo quedarme con ustedes? —me pregunta.

—¡Alex! —exclamo.

Él pone los ojos en blanco.

—Entiendo, entiendo —se levanta de la banca —. Adiós, señor perfecto —se despide de Lucca, mirándolo de pies a cabeza.

Lucca levanta su mano —adiós.

Cuando Alex por fin despega sus ojos de Lucca y se marcha él toma asiento a mi lado.



Monstrua Mayor

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En el texto hay: superacion, amor, adolescencia

Editado: 21.07.2019

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