Cero Flacas

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Este capítulo va dedicado especialmente a:

Pamela

 

Una semana, siente días, ciento sesenta y ocho horas y diez mil ochenta minutos.

Ese es el tiempo exacto que ha pasado en el que no he sabido de nada de Brett, nunca una semana me había parecido tan larga como lo ha sido esta. Todos hablan de que Brett se fue, en los pasillos nadie deja de murmura sobre posibles lugares donde ha podido ir, pero yo no dejo de pensar en su traición, jugo conmigo como siempre ese lo propuso y yo como una estúpida termine siendo una de esas tantas chicas de la que se burló.

El profesor Rondón ha culminado con su clase, por suerte es la última del día y podré irme a mi casa tal vez a llorar en silencio o a pensar en lo ingenua que fui.

—¡Oh! Casi lo olvido —el profesor se gira en sus talones para mirar a la clase —, hoy les entregare sus parciales —camina hasta su escritorio y en él deja su maletín, lo abre y busca nuestros exámenes para comenzar a entregarlos.

—No puede ser —comenta Alex que está sentado a mi par —, no quiero ver el cero que hay en ese examen —agrega en un murmuro.

Yo no despego mis ojos del azul de la pared que tengo delante, siento que por un momento me sumerjo en mis pensamientos de una manera feroz.

—¡Selene!

Me sobresalto al escuchar la fuerte voz del profesor, sacudo mi cabeza y levanto mi mirada hasta mirar sus ojos. El profesor al verme sonríe de oreja a oreja.

—Fuiste la mejor calificación del salón —me informa sin dejar de sonreír —. Obtuviste un diez.

Cuando él coloca la hoja delante de mí no me sorprende, estudie mucho para obtener esta nota así que creo que me merezco ese diez.

Finjo una sonrisa —gracias —respondo en un mascullo, débil y quebrado.

Escucho algunas exclamaciones de sorpresa detrás de mí.

—Nadie había podido obtener un diez con el profesor Rondón —el murmullo de una chica que está detrás de mí llega hasta mis oídos.

Creo que he logrado cosas que ni yo creía poder.

El profesor sigue con la entrega de los exámenes, en el rostro de los alumnos puedo ver que sus calificaciones no han sido del todo buenas.

—¡Un seis! —Alex grita, haciendo que todas las miradas del salón se posen en él. Mi amigo gira su rostro hasta impactar sus ojos en los míos, se ve demasiado emocionado —¡Es un seis, Selene! —exclama con emoción y se coloca de pie hasta abrazarme.

No respondo al abrazo de Alex, pero su ocurrencia me hace sonreír.

—Felicidades —contesto cuando él se despega de mi cuerpo.

El profesor mira un poco mal a Alex, sin embargo, sigue con su trabajo.

A Paola también le hacen entrega de su examen y los ojos marrones de esta se agigantan.

—Aprobé —grita de la misma manera de Alex.

—¿Cuánto obtuviste? —pregunta Alex, encaminándose a ella para echarle un vistazo a su examen.

—Seis punto dos —agrega —, obtuve dos décimas más que tú —se burla de Alex.

Alex arruga su nariz y mira mal a Paola.

—Selene obtuvo un diez así que no te creas la mejor —le reprocha de mala ganas y vuelve a su pupitre.

Paola se va detrás de Alex para sentarse en medio de nosotros. Cuando se sienta, deja escapar un suspiro largo y pronunciado.

—Tomémonos una foto por haber aprobado —busca en el bolsillo de su jeans su teléfono.

Alex se arregla el cabello para poder salir perfecto en la foto.

—No quiero tomarme fotos —confieso de golpe.

Alex reí sonoramente —Selene, ya creo que nos conoces lo suficiente para saber que te tomaras esa foto.

Paola toma mi mano y la aprieta —solo será una simple y sencilla foto —me explica con calma, su voz se escucha tan serena que repentinamente siento un alivio en mi pecho.

Solo asiento con mi cabeza.

Paola arregla el teléfono delante de nosotros para sacar un a selfi, los tres sonreímos al mismo tiempo y el flash nos indica que ya la foto esta.

Los ojos de Paola se meten en la pantalla del teléfono.

—Quedo hermosa —habla en un corto y silencioso susurro.

Alex le arrebata el teléfono.

—Quiero verla —sentencia.

Alex también mira la foto.

—Creo que mi cabello estaba un poco despeinado —se queja en voz chillona.

Paola resopla y vuelve a tomar su teléfono.

—Se las enviare por WhatsApp—nos informa, guardando su teléfono en el bolsillo de su pantalón.

El profesor termina de despedirse de nosotros y atraviesa el umbral del salón para dar por terminada su clase.

—Justin… —Andrés ladea su cabeza por encima de su hombro para mirar a Justin —tú debes saber a dónde se fue Brett, así que cuéntanos.

Justin mira a Andrés a los ojos, mi atención se centra en Justin. Andrés tiene razón, él sabe dónde está Brett.

Los ojos de Justin se entrecierran por unos segundos como si le costara asimilar que Brett no está.



Monstrua Mayor

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En el texto hay: superacion, amor, adolescencia

Editado: 21.07.2019

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