Charlie

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"CAMBIOS"

—"Gato"... "Árbol"... "Auto"..."Playa"...

—¡Muy bien, Charlie! Yo sé que puedes reconocer y nombrar estos elementos. Pero me gustaría saber si puedes reconocer lo que sucede aquí.

La doctora Swan estaba en casa de Charlie evaluándolo. Era quien dirigía al equipo de terapeutas que trabajaban con él, y semanalmente tenía que medir el grado de avance en su proceso para hacer los cambios o modificaciones necesarias dentro el conjunto de actividades que Charlie realizaba a diario. 

Con ella eran cinco las personas encargadas de visitar al hijo único de los Peterson: Había una terapeuta de lenguaje, dos terapeutas ocupacionales y un colega neuropsiquiatra. Todos ellos trabajaban diferentes aspectos y necesidades del joven, de modo que este mejorara en su comunicación y adaptación con el mundo que le rodeaba.

Pero la madre de Charlie, la señora Olivia Peterson ansiaba ver avances en su hijo y muchas veces no podía evitar frustrarse cuando este parecía mantenerse aferrado a algunas conductas típicas de su condición.

—¡Charlie! ¡Siéntate bien! Intenta prestar atención a lo que te muestra la doctora Swan.

—Quiero ir a la piscina.

—¡No! Primero debes realizar tus actividades y en la tarde te permitiré ir a la piscina. Ahora siéntate bien y préstale atención a la doctora Swan.

—Papá me deja ir a la piscina...

Charlie recostó la cabeza de la mesa y se halaba los mechones de su cabello con inmenso fastidio. Miraba de reojo a la doctora Swan y luego se distraía mirando hacía la ventana.

—No habrá piscina sino completas tus actividades, lo sabes. Papá no va a venir a "rescatarte". Pon atención.

Su madre se acercó a él y como si fuera un niño pequeño, le sujetó con firmeza y lo sentó derecho en la silla. Aunque permaneció en esa posición, Charlie seguía jugando con un mechón de su cabello, se movía y fijaba la vista en otras cosas menos en la pantalla de la tablet que le mostraba Swan.

—A ver, Charlie... ¿Puedes decirme que significa esta imagen? ¿Qué sucede aquí?

Charlie miró de soslayo la imagen en la pantalla. Notó que no se trataba de una figura, era más bien la fotografía de dos personas: un hombre y una mujer jóvenes que se abrazaban en medio de la calle.

—¿Qué ves, Charlie? ¿Puedes describírmelo?

Entonces Charlie hizo algo inusual: se sonrojó y empezó a reír.

—¿Charlie...?

El muchacho no dejaba de reírse y hasta se tapó la cara. Se recostó nuevamente de la mesa y luego se fue deslizando en su silla hasta que terminó debajo de la mesa. La señora Olivia se enojó mucho por la actitud de Charlie, estaba inusualmente inquieto ese día y sin muchas ganas de cooperar. Y lo peor es que era justo el día de su evaluación.

—¡Charlie! ¡Sal de ahí abajo! No sé qué te ocurre hoy que estás realmente rebelde. ¡A Hank no le va a gustar nada cuando le cuente como te has portado con la doctora Swan!

Pero la doctora sujetó a la madre de Charlie evitando que sacara al muchacho de debajo de la mesa, ella más bien corrió el mantel y se asomó para verlo.  Observó que Charlie seguía sonrojado y riéndose sólo como si alguien le hubiese contando un chiste demasiado gracioso.

—¿Por qué estás así, Charlie? ¿Qué te puso tan tímido? ¿Es por la imagen?

— Si...— respondió Charlie entre risas.

— ¿Y qué te hace sentirte tan tímido? ¿Entiende lo que pasa entre ellos?

—Si...

—¿Me cuentas? 

—Él está enamorado de ella,  la ama. Debe ser su esposo o su novio. La gente lo ve y hay un hombre que se enoja. Hay un auto cruzando la calle detrás de ellos. También hay alguien que vende revistas y cobra un dinero por una. Hay una niña y su madre la toma de la mano...

Así de pronto él empezó a describir cada pequeña cosa que apenas se percibía en el contexto de la imagen principal. Era la primera vez que Charlie le hacia una descripción tan especifica a la doctora Swan, generalmente siempre le respondía con frases muy cortas. Él era excesivamente monosílabo con ella, pero al ver la imagen algo activó en Charlie la necesidad de expresarse. Esto le sorprendió mucho a la doctora de forma grata. 

 —¿Te gustaría experimentar algo asi, Charlie? ¿Quisieras tener a alguien especial? 

Charlie no le respondió, pero se tapó la cara y no paraba de reírse emocionado. obviamente el muchacho sabia a qué se refería la doctora Swan al hablarle de tener a "alguien especial", pero para él eso era algo bonito, pero excesivamente abrumador. Entonces la doctora probó mostrándole otra imagen a Charlie, esta vez un grupo de chicas muy jóvenes riendo juntas. Quería saber si el interés de él por el tema era mucho más profundo de lo que demostraba.



Luzbel Guerrero

#165 en Detective
#97 en Novela negra

En el texto hay: lgbt, investigacion criminal

Editado: 03.04.2018

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