Charlie

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Avances y retrocesos...

—Soy el detective Cooper y él es mi compañero el detective Mendez, estamos realizando una investigación. ¿Podríamos hacerles algunas unas preguntas? ¿Viven en las residencias?

Frente a nosotros había un grupo como de siete chicos bebiendo cerveza y escuchando música. Estábamos en el estacionamiento sur del Campus Universitario Interrogando a los estudiantes a ver si mi suposición no estaba errada. Por los momentos nadie nos confirmaba si había algún estudiante desaparecido o simplemente algún chico que alguien echara de menos.

—Sí, no hay problema detective. ¿En qué podemos ayudarles?

—Queríamos saber si han escuchado o conocen sobre alguien, un estudiante posiblemente desaparecido; un compañero que haya faltado a clases muchos días seguidos.

—Pues... Estamos en temporadas de exámenes, nadie falta a clases cuando estamos en finales, ¡es casi un suicidio! —Nos respondió una chica morena que estaba presente.

—¿Seguro que no han escuchado hablar de alguien? —Les insistí.

Todos se miraban las caras y negaban con la cabeza. Miré a Gus y este me hizo una seña para que nos retiráramos, pero antes de despedirme y darles mi tarjeta, Un chico de ojos grises se me acercó con cara trágica:

—Conozco a alguien, es mi roomie. Su nombre es Barry Meyers. Me tiene algo preocupado porque él no es de la ciudad y desde hace más de una semana no sé nada de él.

—¿Hace más de una semana? ¿No se te ocurrió reportarlo?

—Sí, pero... Él era algo reservado y a veces se iba un par de días sin decirme a donde estaba y luego regresaba como si nada. Pensé que era una ocasión de esas, por eso no lo reporté a la policía. Dígame algo... ¿Está muerto? ¿Verdad?

—Bueno, tenemos varios cuerpos de jóvenes sin identificar; creemos que podrían ser estudiantes de aquí. ¿Podrías llevarnos al cuarto que compartían? Necesitamos ver si tienes alguna identificación o fotografía del él que puedas mostrarnos.

—Sí, sí, ¡vengan conmigo!

Me di vuelta y vi la sonrisa de Gus, quizás al fin teníamos algo.

Uno de los primeros pasos para avanzar en una investigación de homicidios es identificar a la víctima. Al hacerlo, nos permite crear una serie de enlaces y conexiones entre todos sus conocidos, los lugares que frecuentaba, las actividades que tenía en vida y a partir de allí se nos hace más sencillo comenzar nuestra lista de "sospechosos". Casi siempre los asesinatos son cometidos en más de un 70% de las ocasiones por personas que tenían algún trato con la víctima. No es imposible, pero si es muy atípico que se cometan asesinatos al azar...pero si este era uno de esos casos sería una completa pesadilla.

El chico caminaba delante de nosotros, Gus aceleró el paso y caminaba junto a mí. En eso se inclinó y comenzó a hablarme al oído:

—No le quites la vista de encima, eso está raro: Su amigo tiene más de una semana desaparecido y él simplemente se hace el desentendido y sigue su vida como si nada. A menos que ya supiese que está muerto...

Yo también opinaba igual que Gus, algo no andaba bien aquí, pero lo mejor era esperar y dejar a este chico dar su versión de los hechos.

Las residencias estudiantiles era un complejo de pequeños departamentos que estaban ubicados casi al final del extenso espacio que ocupaba el edificio de la facultad de medicina. A pesar de ser muy reducidos, estos mini departamentos eran bastante cómodos: una habitación compartida entre dos o tres estudiantes, una mini cocina equipada, sala-comedor y un baño; más que suficiente para unos estudiantes.

Seguimos al chico de ojos grises y nos permitió entrar a su departamento, pero justo en ese instante mientras entraba a la sala, recibí una notificación de mensaje:

«Johnny tenemos que hablar. ¿Cuándo puedo verte? ¡Llámame! Matt. »

—¿Qué pasa, Cooper?

—Necesito hacer una llamada...

—¿Justo ahora?

—¡Sí! Sólo hazle las preguntas básicas mientras regreso, no tardaré ni tres minutos.

Salí un momento del departamento y me retiré a un pasillo cercano para hablar por teléfono sin que mi compañero me escuchara:

—¿Qué quieres?

—¡Johnny! ¡Gracias a Dios! Necesitamos hablar.

—No, Matty; ya no tenemos nada que hablar nada más. Lo nuestro terminó, pensé que te había quedado claro eso. Además estoy trabajando y en este preciso momento necesito interrogar a alguien...

—¡Johnny, espera! Mira, quería decírtelo en persona pero me basta con que me des unos minutos y me escuches: Lo siento, sé que te herí, y estás muy molesto conmigo. Me comporté como un idiota, pero quiero que me perdones. Yo sé que me amas y sé que podemos resolver lo que pasó...

—¡No! ¡No, Matty! ¡Esto se acabó! No quiero seguirte escuchando, y no pienso volver a caer contigo. Regresa con tus padres.



Luzbel Guerrero

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En el texto hay: lgbt, investigacion criminal

Editado: 03.04.2018

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