Charlie

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Mi destino eres tú

—¿Ya te vas? ¿Tan temprano?

Me di vuelta al escuchar la voz de Matty mientras terminaba de alistarme para salir. Levantó su cabeza con mucha pereza de sobre la almohada, seguía desnudo enredado en las sabanas, tenía todo el cabello alborotado y me sonreía. Era una visión realmente hermosa sobre mi cama...pero ya eran las 9:35 de la mañana, y luego de haber perdido la cabeza anoche revolcándome con este chico, al que juré que apartaría de mi vida, me siento como un completo imbécil...

—Tengo que verme con mi compañero en el centro y voy más bien retrasado.

—¿Tomaste café? ¿Quieres que te prepare algo de comer? ¿Un sándwich...?

Matty se levantó de la cama para ir a la cocina, pero yo le sujeté del brazo.

—Matty... no.

—No importa, puedo prepararte algo para que te lleves, será rápido.

—¡No! ¡Y no me refiero a la comida! Mira... Lo que pasó anoche entre nosotros no significa que todo está resuelto, de hecho no significa "nada"... No debí ni siquiera dejarte entrar.

—¡Johnny! ¿Qué dices? A ver... ¿Me vas a decir que no me quieres? Estoy aquí, de vuelta contigo. Sé que las cosas no salieron bien la última vez. Tú tenías razón: Yo soy sólo un chico, soy estúpido, inmaduro y me dejé llevar por... mi aburrimiento. Quería vengarme de ti, me sentía desplazado, era como un mueble más en este departamento esperándote por horas sólo para verte llegar a dormir.

—Matty, sabes que mi trabajo es agotador. Yo no tengo un "Horario de Oficina", soy detective de homicidios, puedo hasta pasar dos y tres días sin dormir haciendo un seguimiento de un sospechoso, a veces ni como en todo el día, sólo bebo litros de café moviéndome de un lado de la ciudad a otro, haciendo todo lo que me toca hacer. Tú sabías eso, yo te lo advertí.

—¡Lo sé! ¡Lo sé! Pero... Te extrañaba. Llegué a pensar que no significaba ya nada para ti, y por eso me comporté como un cretino. Pero eso quedó atrás, yo estoy dispuesto a mejorar, Johnny. Te prometo que no te daré más problemas.

—¿Tan necesitado estás de plata y de un lugar donde quedarte?

Cuando le dije esas palabras, Matty se quedó como helado frente a mí y se borró por completo su expresión feliz. Yo respiré profundo, y traté de inmediato de remediar semejante burrada que acababa de decirle:

—Lo siento, no debí decirte eso.

—¿Eso es lo que crees de mí? ¿Crees que vine a pedirte a perdón sólo porque no tengo un mejor lugar a dónde ir? Si es lo que piensas, entonces... mejor me voy.

Entonces lo abracé. Sujeté a Matty con todas mis fuerzas y besé su frente para disculparme con él.

—Matty, no, no te vayas. Lo siento, no quise decirte eso. Aún estoy dolido, entiéndeme. Mira, debo irme ya. Sólo pasa el día aquí tranquilo, te dejaré algo de dinero en la cocina: Puedes comprar algo de comida y lo que veas que necesites. Luego en la noche hablaremos... más tranquilos. ¿Te parece?

—¿Vendrás temprano hoy? —Me preguntó Matty con escepticismo.

—Yo creo que sí, trataré de escaparme apenas cumpla con algunas pautas hoy.

Besé a Matty en los labios, un beso apurado. Tomé mi chaqueta de cuero que estaba sobre la cama y corrí a la cocina, allí había dejado mi billetera, el teléfono y las llaves.

¡Dios! Cuando abrí mi billetera apenas y tenía sesenta dólares. Le dejé cincuenta a Matty y me quedé con diez para la gasolina. Definitivamente si me buscara por dinero, al ver los putos cincuenta dólares que dejé me consideraría "Sugar Daddy" más pobre de la ciudad...

***

—¡Olivia!

—¡Linda! Pero... ¡Qué sorpresa!

—Espero sea una sorpresa "agradable". ¿Interrumpo algo?

Olivia Peterson miraba sorprendida a su sonriente cuñada en la entrada de la residencia. Cortésmente le hizo pasar, y la dirigió a la cocina. Rosa estaba un poco atrasada esa mañana; pero como Charlie dormía, no tuvo problema en atenderla ella misma.

—¿Y Hank?

—Él se levanta siempre muy temprano, le quedó por costumbre de los tiempos en los que trabajaba en la oficina del centro. Lo que hace es que se levanta, se alista y se va al mercado a pie para comprar el periódico, algo de frutas, y va a la panadería a esperar los primeros pancitos recién sacados del horno. ¿Y cómo va todo? ¿Cómo están Isaac y los chicos?

—¡Todos muy bien! ¡Gracias a Dios! Justamente quería aprovechar la hora para encontrarlos a los dos juntos y darles esto...

La señora Olivia tomó un colorido sobre que su cuñada le entregó. Al abrirlo notó que era una invitación, en la cual estaba el nombre de ella, su esposo y su hijo.

—¡Frankie celebra sus dieciséis! Si parece que fue ayer... ¿Recuerdas lo felices que estábamos al estar embarazadas al mismo tiempo? ¡Fue tan emocionante!



Luzbel Guerrero

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En el texto hay: lgbt, investigacion criminal

Editado: 03.04.2018

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