Ciao Amor

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VEINTIUNO

Son las ocho y todavía me queda mucho por archivar. A las seis he ido con Selma a merendar a la cafetería de Womap y el descubrimiento del día han sido unos estupendos rollitos de canela, los he disfrutado con un café bien cargado y una agradable conversación.

Alguien abre la puerta y entra, es Selma que viene a apiadarse de mí.

─¿Cómo te va?─me pregunta.

─Fatal, aquí hay trabajo para una semana.

─Los demás nos vamos ya.

─El señor Clark me ha pedido que esté terminado mañana. ¿Cómo lo voy a hacer?

─Puedo echarte una mano si quieres.─ Selma se muestra solícita conmigo.

─No, no puedo permitir que hagas más horas, esta tarea es mía.

─Venga, Nela, no te va a dar tiempo, puedo quedarme un par de horas, de verdad que no me importa.

Accedo a que me ayude. Selma se queda conmigo hasta las diez y adelantamos bastante, pero no lo suficiente como para terminar. Así que voy a llamar a Salim.

─Salim, soy yo, aún me queda mucho trabajo.

─Nela, son las once y media, ¿qué demonios te está llevando tanto tiempo?

─Nathan me ha pedido que ordene el archivo, tengo que ordenar los contratos de los clientes por fecha de firma.

─Pues lárgate ya, ya lo terminarás mañana.

─Me ha dicho que tiene que estar terminado mañana.

─Pero ¿de qué va ese tío? No le voy a consentir que abuse de esa manera de ti.

─Déjalo, Salim, es mi trabajo y es lo que hay.

─Mañana no vengas por la mañana, descansa─me dice preocupado por mi situación laboral.

─Iré a mi hora, no voy a descuidar el trabajo en Wrap it por esto.

─Como quieras, pero no tengas prisa en llegar.

Me entra un poco de hambre, podría ir a casa un momento a coger algo de comer y volver.

El de seguridad me abre la puerta y voy camino de casa, hace un frío espantoso. Mi apartamento está calentito, bendita calefacción programada. Me preparo un sándwich y me recuesto unos instantes en la cama...

Un ruido como de alarma de despertador penetra en mi cabeza inesperadamente.

─¿Qué demonios? ─digo medio dormida.

Abro los ojos legañosos y compruebo que voy vestida con la misma ropa de ayer.

¡¡¡MIERDAAAAAA, ME QUEDÉ DORMIDA!!!

Miro el reloj, son las siete y media. Tengo que volver a Womap y terminar el archivo. Me peino un poco y salgo tal cual voy. Cuando llego, Hilary ya está en recepción.

─No tienes buen aspecto ─me dice tan simpática como siempre.

─Buenos días a ti también, Hilary.

Subo y Selma también está en su puesto.

─¿Qué haces aquí Nela?

─Selma, ayer me fui a casa un momento a comer algo y me quedé dormida y no he terminado el archivo.

─Corre, el señor Clark está a punto de llegar, métete dentro y finge haberte quedado dormida dentro de él─dice nerviosa.

─Buena idea, gracias Selma, te debo un rollito de canela.

Corro hasta el archivo y entro, me alboroto el pelo y me siento frente a la ridícula mesa que hay dentro, me apoyo sobre los papeles y me hago la dormida.

 

─Buenos días, Selma.

─Buenos días, señor Clark, debe saber que la señorita Ferretti aún está en el archivo.

Nathan se muestra alterado, quería fastidiarla pero no creía que ella fuera capaz de quedarse toda la noche allí. Se siente mal y cree que se ha excedido con la pobre.

─Gracias, Selma, iré a ver.

 

Nathan abre la puerta del archivo y asoma la cabeza.

─Nela ─dice bajito y despacio.

─¿Sí? ─digo fingiendo estar medio dormida.

─Nela, ¿has pasado aquí la noche?─me pregunta tragando saliva. Debe haberle afectado verme así.

─Sí, lo siento, me he quedado dormida, quería terminar esto como me dijo.

─Levántate, no creí que fueras a tomarlo al pie de la letra.

─¿Perdón?─ pregunto sintiéndome estúpida.

─Nela, eres una chica muy brava, no creí que me obedecerías de esa manera.

─Perdone, señor Clark, si usted me pide una cosa mi deber es cumplirla.



Emilie Norton

Editado: 15.02.2019

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