Cicatrices del Silencio

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Triste Realidad

Una vez despierto, me percato de que estoy en un hospital, trato de sentarme pero un horrible dolor en mi cabeza y mi torso me hace desistir.

Coloco una mano en mi cabeza y me siento cuenta de que tengo una venda alrededor de mi cabeza. Los recuerdos me invaden como si viera un estúpido video, suspiro al sentirme cansada y frustrada con ganas de salir de aquella casa e ir con Tyler o ....Jon, pero mi realidad es distinta, no puedo abandonar a papá cuando más necesita de su familia.

El sonido de alguien entrando a la habitación, mi sorpresa es ver a Xavier y no con buen gesto.

Al analizar la situación en la que estoy y el hecho de que ese mismo día tuve consulta con el, me da a entender que está molesto, creo.

—Diana. Me alegra que por fin despertarás. -Anuncia revisando unas hoja que trae consigo.

—A que se refiere con por fin?. 

—Diana, debes saber que llegaste en estado crítico al hospital. -El suspiró y yo me tensé sabiendo que lo que diría no es nada bueno. -Has estado dormida durante cuatro días, la golpiza que recibiste en las costillas hizo que una de estas se incrustara castamente en uno de tus pulmones lo que provocó una leve hemorragia que logramos detener.

Las lágrimas salían a montones ante la explicación de Xavier.

Maldición!. No podía dejar de lloriquear aunque sea un segundo?!.

Xavier se acercó sentándose al ras de la cama y sorprendentemente colocó su mano sobre la mía.

—Diana, no te hablo como doctor o de profesional a paciente si no, de amigo a amiga. -Sonrió levemente. -No soy quien para decirte u opinar sobre las decisiones que tomas, pero si puedo decirte que además de no ser el primer caso de agresión con que trato, desgraciadamente sé cómo terminará esto si tú no le pones un alto a esa persona. Eres demaciado joven como para tener que vivir lo que estás pasando. Tu padre dijo que entraron a tu casa a la fuerza mientras el apenas salía de trabajar. Es cierto Diana?. 

No sabía que decir, si decía lo contrario metería a mi padre en problemas bastante severos pero, también una chispa de furia creció dentro de mi al saber que mi padre fue un cobarde mintiendo sobre la verdad.

Estaba muy molesta con papá pero, tampoco quería hacerle daño, suficiente tenía con la muerte de mamá. No solo por eso era que estaba furiosa, si no porque el entierro de mamá había Sido hace dos días, quería estar ahí, quería poder despedirme de ella, quería poder verla por última vez pero, no pude. Mi padre se encargó de ello.

Xavier me ayudó a sentarme en la cama, mi espalda dolía pero no por los golpes, bueno en parte, dolía por estar cuatro días enteros dormida.

—No Xavier, no es cierto lo que papá dijo. Hace casi dos semanas que mamá falleció en un accidente de auto. Papá me culpa porque, mamá iba a comprar un regalo que no me pudo dar ese día. Soy una asesina Xavier, asesine a mi madre. 

Y entonces rompí en llanto, Xavier por unos no dijo nada, estaba en shock como para reaccionar. Una vez que lo hizo, se puso de pie dejando los papeles a un lado y me abrazó dándome palabras de aliento que, desgraciadamente no funcionaban.

Una vez que me calme y Xavier me revisaba le pedí su teléfono para hacer una llamada mientras hacía lo que estuviera haciendo.

Un tono.....

Dos tonos....

—Hola?

—Jon. Hola. -Una sonrisa tonta apareció en mi rostro.

—Quien habla?

—Quien más desgraciado.

—Oh, Diana. Cambiaste de número, no lo reconocí. -Mi sonrisa se borró al notar que no se había dado cuenta de todo el tiempo que no me había presentado a la escuela.

—Eh.... No, solo.... Por algunos problemas te llamo del teléfono de un amigo.

—Diana, es urgente lo que me tienes que decir?. Voy a salir con Luna y voy un poco tarde.

—Estoy en el hospital. -Solté de golpe. Hubo un  corto  lapso en que no dijo nada.

—Diana. -Soltó un suspiro de aburrimiento y eso dolió. -No estoy para tus bromas, tengo cosas más importantes como salir con mi novia que escuchar tus malas bromas.

—Jon pe....pero no. -No termine de decir ya que me había colgado.

Separé el celular de mi oído y lo mire por unos segundos.

—Qué sucede?. Tu amigo vendrá?. -Yo solo negué con la cabeza antes de hablar.

—Eh.... No, el está....está ocupado. -Sonreí triste. Triste por como pensó que era una broma, triste por no escuchar su tono alegre como cuando hablábamos y triste, por saber que finalmente, tiene novia.

Al parecer estar dormida por cuatro días me hizo muy bien ya que, había mejorado considerablemente. Papá y yo íbamos en el auto directo a casa después de darme de alta. Antes de salir Xavier me interceptó y me dijo que podía irme a vivir con el mientras encontraba a donde ir. Dije que no pero que no dudaría en llamar si necesitaba su ayuda. No le agrado la idea pero aceptó.

Una vez que llegamos ambos bajamos en silencio y cuando entramos a casa cada quien fue a su habitación. En cuanto me acosté caí dormida.



siver_dick

Editado: 18.06.2018

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