Cicatrices del Silencio

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Siempre

POV JON

Tres años antes


El sonido de mi teléfono me hace levantarme de mis hermosos aposentos, con resentimiento veo el teléfono para luego contestar.

¿Qué?.

Uuy!. Perdóname por molestarte con mi amistad. -Dijo mi amigo Mr. Drama al otro lado de la línea. Ya lo imagino con una mano en el pecho y una cara fingiendo indignación. Rio un poco.

Lo que tienes que decirme tiene que ser muy importante como para levantarme de....

—.....tus hermosos aposentos si ya se!. -Río el. -Hoy vendrá un amigo que no veo hace mucho tiempo y quiero invitarte a ti por ser mi Best Friend. -Río a carcajadas ante su intento de voz gay.

—Esta bien, solo por ser tú.

Eres tan marica amigo. En fin, pasó por ti en dos horas.

Y sin dejarme responder colgó, niego divertido viendo mi teléfono. Desde luego que comencé a arreglar un poco mi cuarto y después yo, claramente mi madre no me dejaría salir si no tenía mi cuarto escombrado.

Una vez termine de escombrar TOODO, me di cuenta que había pasado casi una hora y media, vaya que tenía hecho un asco mi habitación.

Me metí a bañar rápidamente una vez que saque la ropa que me pondría. Cuando termine de abrocharme la agujeta de mi segundo zapato el claxon del auto de César sonó.

Baje las escaleras interceptando a mi mamá.

—Saldrás?.

—Si, con César algo de última hora.

—Arreglaste tu habitación?. -Lo sabía.

—Si mamá. Nos vemos al rato, César me está esperando.

Ella asintió dirigiéndose a mi habitación seguro esperaba encontrar un reguero, que hará no más de dos horas si tenía, la miré divertido antes de bajar las escaleras y salir de mi casa.

—Vamos marica que ya voy a llegar tarde!

—Nadie te manda llegar media hora tarde.

Me subí a su auto y todavía no había cerrado la puerta cuando el maldito arrancó. Si, había llegado media hora tarde posiblemente por:

1. Quedarse dormido aunque son las dos de la tarde.

2. Estar pegado al teléfono hablando con quién sabe cuántas chicas.

3. Decidió venir cuando era la hora exacta. Obviamente llegó tarde.

—Mierda, Tyler me va a matar.

—Tyler?. -Me miró de reojo, mientras me ponía el cinturón.

—Mi amigo tarado. Oh, por cierto, me avisó que vendría con su hermana no hay problema verdad?.

Me encogí de hombros dándole el avión, el río y siguió conduciendo. La verdad es que me daba igual, mientras no fuera una chica como las de la escuela que parecían no tener vergüenza ni dignidad para andar ofreciéndose en una bandeja a los hombres, estaría bien. De no ser así, realmente no sé si podría soportarlo.

Llegamos al restaurante “La casa de Toño” en el cual hacen comida riquísima y además de ser barata, realmente vale la pena venir aquí. Bajamos del auto una vez que César llegó derrapando al estacionamiento y posteriormente nos dirigimos a la entrada.

—Aqui tienen su ficha. -Nos dijo la señorita de ella entrada que no dejaba de verme poniéndome incómodo.

—Acaban de entrar dos de nuestros amigos, venimos con ellos.

Ella asintió y nos hizo pasar moviendo las caderas exageradamente que tuve que reprimir mi risa. César localizo a dos chicos, bueno, una chica y un chico.

El chico era de cabello claro al igual que sus ojos, era el típico chico popular. No podía ver a la chica ya que tenía la cara pegada a la mesa y los brazos abajo de esta.

—Hola Tyler, cuánto tiempo?.

—No seas dramático César, hace como dos semanas que no nos veíamos. -Vi mal a mi amigo ante su mentira.

—Oh, bueno. Parecía una eternidad. En fin, Tyler el es mi mejor amigo Jonathan, Jonathan el es Tyler.

—Un gusto Jonathan.

—Solo Jon por favor. -El asintió con una sonrisa, cada quien se sentó en su lugar, César a mi lado y Tyler a lado de la chica.

Tyler comenzó a mover a la chica sin nada de delicadeza. Ví como César negaba con la cabeza divertido ante la situación.

—Déjame dormir idiota....

—Diana, no estamos en casa, estamos en un restaurante así que te levantas y te limpias la baba. -La chica levantó su cabeza viendo mal a su hermano y limpiándose la boca la cuál no traía nada de saliva.

Solo la podía ver de perfil pero.... No era fea, era una chica bonita realmente. Su cabello un poco oscuro, largo que seguramente le llegaría a la cintura, sus ojos grises, sus labios gruesos y un poco rosados y bueno, la chica que ahora sabía que se llamaba Diana, tenía un buen cuerpo, sin ser vulgar.

—Maldición Tyler, no tenía baba mentiroso. -El negó suspirando y con su cabeza nos señaló. Diana frunció el seño y volteo, cuando miro a César parecía haberle dado igual pero cuando me miró, yo, yo quedé encantado con su mirada, su rostro era como el de una niña!, Sin manchas, ni granos y sin nada de maquillaje.



siver_dick

Editado: 18.06.2018

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