Cien días nos separan

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Estrella 9: Hacia la locura

El Jules Watson estaba hecho un caos, luego de un largo fin de semana. Estudiantes de todo tipo y clase social iban de un lado a otro, mostrándose entre sí las fotos que podrían significar el mayor escándalo del año en el colegio.

Incluso los considerados perdedores comentaban en una esquina apartada de la cafetería lo valiente que era la chica espantapájaros al involucrarse con un tipo que la súper popular Shay Lerouse ya había reclamado como suyo. Todos sabían que era mala idea meterse con la propiedad de la rubia.

«Si hay que elegir un bando yo me quedo con el nuevo» Se escuchaba decir por los pasillos. Estaba claro que Kane tenía más musculatura, pero luego de la pelea que presenciaron, era obvio que Lucas tenía mejor agilidad.

Por otra parte, docenas de chicas se lamentaban en el baño de damas, furiosas porque una chica como esa hubiese podido conseguir lo que ellas no.

―Ni siquiera es bonita―dijo Ginny mientras agregaba más rímel a sus pestañas. Debería ser ilegal llevar tanto maquillaje. El día que Ginny apareciera sin maquillaje, nadie la reconocería.

―Debe ser parte del juego―afirmó Shay, aunque no había seguridad en sus palabras. En el fondo pensaba que si Kane estaba fuera del camino, ya no había necesidad de seguir con eso. ¿Pero qué significaba aquella escena entonces?

― ¿No crees que afectará tu reputación haber salido con el chico involucrado con Spud?―intervino la chismosa. Shay puso los ojos en blanco. Sus comentarios no la ayudaban en nada.

―Eso no es asunto tuyo.

 

 

Kamille

Me dirigí al colegio con el asunto del viernes aun rondando por mi cabeza. Basta. Tenía que dejar de pensar en eso. No tenía caso volverme loca por nada.

―Llegó la más famosa del Jules Watson―anunció Spencer en cuanto me vio atravesar la puerta. Puse los ojos en blanco. Siempre tenía que decir uno de sus chistes malos cuando me veía llegar.

Sin embargo, hubo algo diferente esta vez. Nadie se reía; en vez de eso se miraban entre ellos y murmuraban cosas que no alcancé a oír. ¿De qué se trataba todo esto? Paseé la mirada a mi alrededor, sumamente desconcertada.

―Kami…―alguien apareció a mi izquierda aferrándose a mi brazo. Maggie. Ahora estaba aún más desconcertada.

―Hay algo que tenemos que contarte―otra persona a mi derecha completó la oración mientras se aferraba a mi otro brazo. Brandt. Estaba tan desconcertada que simplemente me dejé llevar.

Los tres anduvimos a la par, esquivando algunas miradas curiosas, otras furiosas y otras asqueadas. ¿A qué venía todo eso? ¿Desde cuándo me había convertido en tema de gran interés en el colegio? No lo sabía, pero algo me decía que estaba a punto de descubrirlo.

 

 

Lucas

Cambié de posición en la cama por millonésima vez desde que me desperté. Quedarme en casa fue la mejor decisión que pude tomar, pero de todos modos sentía que estaba a bordo de un viaje hacia la locura. No me estaba escondiendo, claro que no, no tenía miedo. Tan solo quería esperar que esos tontos se calmaran antes de hacer mi gran aparición. Además, así me ahorraba esa semana de detención injusta por golpear a Kane. Mientras tanto, pues Spud podría hacerse cargo de los chismorreos.

Una oleada de culpabilidad me invadió cuando ese pensamiento cruzó por mi mente. Esa chica ni siquiera sabía de lo ocurrido. Ahora mismo debía estar muy confundida. Estaba un tanto arrepentido por contestar esa llamada en lugar de contarle de una vez lo ocurrido. Debía estar pasándola mal, no es fácil defenderse cuando no tienes idea de lo que hiciste o no. ¿Le habrían contado ya acerca del rumor? Eran ya las nueve de la mañana. Sí, seguramente ya lo sabía todo. Bueno, no todo, el único que lo sabía todo era yo.

 

 

――*――

No era una exageración decir que la noticia acerca de Lucas y Kamille estaba recorriendo cada una de las esquinas del colegio. Incluso los estudiantes más aplicados, los llamados nerds, dejaron de lado todos sus estudios, tareas y quehaceres para exponer sus comentarios acerca del tema.

―No sé cuál es el alboroto―dijo Bernard Skim, el cerebrito de Química.

―A lo mejor solo quieren llamar la atención―propuso su compañero Lewis.

―Debe ser un malentendido―Brandt le quitó importancia al asunto. Era al que más le afectaba el tema entre los presentes, pero también fue el único que se negó a dejar a un lado sus deberes para chismorrear. Definitivamente no iba a contribuir a que siguiera corriendo un rumor tan absurdo. A pesar de que había visto la foto con sus propios ojos, estaba seguro de que no tenía nada que ver con lo que todos en el colegio pensaban.

―Escuché que salen desde antes que Vayne entrara a este colegio―intervino Phinder, el cerebrito de Física. Todos voltearon a mirarlo desconcertados. Incluso el irlandés quedó tan estupefacto que no le prestó demasiada atención a lo que había dicho.



Yocy Hon

Editado: 21.06.2019

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