Cinco Minutos

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II: Una buena charla

Otro día empezaba nuevamente, y para Amber eso significaba otro día terrible, le quedaban tres días para entregar aquel trabajo tan "importante".

La neblina y el frío se hacían presentes, Amber decidió alistarse, se coloco un mechón detrás de su oreja y se dedico una sonrisa. Amber era hermosa, de una piel blanca, ojos cafes y de pelo castaño. Su madre siempre le recordaba que parecía una muñeca.

- ¡Amber! - grito la madre desde abajo de la casa.

Ella se apresuro a vestirse, y bajo con su madre.

Se sorprendió al verla tan arreglada y con dos maletas en la mano, su madre al verla le dedico una sonrisa.

- tengo que irme por el trabajo cariño - dijo la madre sin borrar esa cálida sonrisa.

Amber solo asintió con la cabeza, ella ya estaba cansada de que su madre se fuera, ella esta segura de que los diecisiete años que tenia, su madre solo estuvo en los primeros diez. 
Su madre así lo acostumbraba, un día aquí otro día en cualquier parte del país. Ella sabia que podía dejar sola a Amber, si después de todo ella no era la típica chica rebelde.

Una vez que su madre se había marchado todo había quedado en silencio. Amber observo todos los muebles de la casa, blancos y modernos, además de que todo estaba siempre en su lugar. Amber se frotó su mano por su mejilla, quedando sorprendida ya que no recuerda haber comenzado a llorar.

La chica debatía entre ir a la escuela, o llorar desconsoladamente todo el día. Finalmente optó por la segunda.

Ya en el camino, todo se notaba obscuro y sombrío, el frio golpeaba el cuerpo de la chica, un color rojizo acompañaban a sus mejillas y su nariz.

Mas allá de ella, pudo observar a un chico, este venía caminando hacia ella, al principio lo hacia de un manera despreocupada.

Y era así, el chico había reconocido a Amber desde lejos, y planeaba saludarle, una lenta sonrisa se formó en su rostro y el no hizo intento alguno en reprimirla. Pudo observar, detrás de ella un chico encapuchado, que al parecer estaba decidido a llevársela en cualquier momento. Luke se detuvo un momento, fruncio el ceño y apreto los puños.

Amber había llegado al punto de no saber que hacer, ¿corria? ¿lo golpeaba? Ella indecisa dio un paso hacia atrás, ella sabia que luke era un chico misterioso, y ella no le daba gana conocer mas de él.

Amber (...)

Mi corazón se aceleraba, ya tenia suficiente con lo de mi madre, al parecer los días se volvían mas pesados y frustrantes.

Luke comenzó acercarse, con pasos decididos y grandes zancadas. Di otro paso hacia atrás pero era demasiado tarde, el ya estaba enfrente de mi.

<<Demasiado cerca>>

- alguien te esta siguiendo - susurro.

- tú, tal vez - dije también en un susurro.

El sacudió su cabeza suavemente, y me tomo del brazo, comenzó a caminar a grandes zancadas, y yo prácticamente tenia que correr para estar a su paso, eso fue así hasta que mi paciencia desapareció.

- ¿que te pasa? - dije alterada.

- de nada - dijo arrogante, y mirándome fijamente. 

Yo frunci el ceño y solté una risa que carecía de humor.

- ¿por? ¿Acaso por hacerme correr por mas de media cuadra?- 

Luke se quedo pensando, sin quitar la vista de mis ojos.

- Suficiente - me limite a decir y di media vuelta.

...

Las clases habían pasado muy aburridas, yo simplemente no dejaba de pensar en mi madre, ¿tan igual le daba?. 

Sonó el timbre sacando me de mis pensamientos, tocaba la ultima clase, matemáticas.

Me dirigí hacia mi casillero, y saque mis libros, no sin antes observar un pequeño trozo de papel caer al suelo. ¿lo recogía? ¿o no?.

Parecía tonta solo observando el papel, así que decidí levantarlo, ¿desde cuando me dan miedo los pequeños papeles? Tal vez desde que se fue mamá, normalmente siempre me vuelvo muy... Susceptible.

Lo levante, y aun no estaba segura de leerlo o no.

Ten cuidado, alguien podría.... Secuestrar te.

Lo arrugue, estaba enojada ¿quien lo habría hecho? Estaba decidida a golpearle la cara al que hubiese sido, por darme un buen susto, pero ¿y si la carta tenia razón.

- ¿que haces? - dijo Luci.
Ella es mi mejor amiga, una chica que esta llena de locuras y tonterías.

No le dije nada, solo le di la nota. Pensé cualquier reacción de ella menos la que fue.

- ¡que emocionante! - chillo - ¿te imaginas? No tendrías que preocuparte mas, además que tal si tu secuestrador es alguien lindo - dijo guiñando un ojo.

<<súper emocionante, no sabes, debe ser genial que te encierren, te torturen y te maten ¡hurra! >>

- iré a hablar con el director - dije secamente.

- te acompañaría, pero, toca matemáticas y tengo que hacer el trabajo - dijo encogiéndose de hombros.

- ¿desde cuando te importa hacer los trabajos? - dije confundida. Pero vamos ¿luci? ¿Haciendo un trabajo? 

- desde que lo tengo que hacer con un chico lindo - dijo esbozando un sonrisa.

El pasillo quedo vacío, y yo fui a la sala del director. Respire hondo y toque la puerta.



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En el texto hay: psicopata, obsesion, secuestro

Editado: 24.02.2018

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