Cirque Du Freak:la Asistente del Vampiro

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Capítulo 4: Sangre

Pov Becca

Sangre…

Mr. Crepsley pasó mucho tiempo enseñándome cosas sobre la sangre.

Es vital para los vampiros. Sin ella crecemos débiles, y envejecemos
deprisa, y morimos. La sangre nos mantiene jóvenes. Los vampiros
envejecen una décima parte de lo habitual en los humanos (por cada diez años los vampiros sólo envejecen uno), pero sin sangre humana, envejecemos incluso más aprisa que ellos, quizá unos veinte o treinta años en el espacio de uno o dos años. Como semi-vampiro, que crecía un año por cada cinco, no necesitaba beber tanta sangre humana como Mr. Crepsley... pero debería hacerlo para sobrevivir.

La sangre de los animales (perros, vacas, ovejas) mantiene bien a los
vampiros, pero hay algunos animales de los cuales no pueden (no podemos) beber: gatos, por ejemplo. Si un vampiro bebe la sangre de un gato, sería como tomar veneno. Tampoco podemos beber de los monos, las ranas, la mayoría de los peces o las serpientes.

Mr. Crepsley no me dijo cuales eran todos los animales peligrosos.

Había muchos, y me llevaría mucho tiempo aprender a conocerlos. Me
advirtió que le preguntara siempre primero antes de probar algo nuevo.

Los vampiros tenían que alimentarse de los humanos al menos una vez al mes. La mayoría lo hacía una vez a la semana. De ese modo, no necesitan beber tanta sangre. Si sólo te alimentas una vez al mes, podrías beber demasiada sangre de una vez.

Mr. Crepsley dijo que era peligroso pasar demasiado tiempo sin beber. Decía que la sed podía obligarte a beber más de la cuenta, y entonces era muy probable que acabaras matando a la persona de la que te estabas alimentado.

—Un vampiro que se alimenta a menudo puede controlarse mejor —
dijo—. El que bebe sólo cuando lo necesita acabará absorbiendo de
forma salvaje. El hambre debe ser aplacada para controlarla.

La sangre fresca era la mejor. Si bebes de un humano vivo, la sangre está llena de nutrientes y no necesitas tomar mucha. Pero la sangre empieza a agriarse cuando una persona muere. Si bebes de un cadáver, tienes que beber mucho más.

—La regla es no beber nunca de una persona que lleva muerta más de
un día —explicó Mr. Crepsley.

—¿Cómo sabemos cuánto tiempo lleva muerta una persona? —pregunté.

—Por el sabor de la sangre —dijo—. Aprenderás a distinguir la sangre buena de la mala. La sangre mala es como la leche agria, pero peor.

—¿Beber sangre mala es peligroso? —pregunté.

—Sí. Te haría caer enferma o te volvería loca, y hasta podría llegar a
matarte.

¡Brrrr!

Podíamos embotellar sangre fresca y conservarla tanto como quisieras para consumirla en caso de emergencia. Mr. Crepsley tenía algunas botellas de sangre guardadas en su capa. A veces sacaba una durante la comida, como si se tratara de una pequeña botella de vino.

—¿Uno puede mantenerse a base de sangre embotellada? —le pregunté una noche.

—Durante un tiempo —dijo—. Pero no demasiado.

—¿Cómo la embotella? —inquirí, examinando una de las botellas de
cristal. Parecía una probeta, pero el cristal era más grueso y oscuro.

—Es complicado —dijo—. Te enseñaré cómo se hace, la próxima vez que tenga que llenar las botellas.

Sangre…

Era lo que más necesitábamos, pero también lo que yo más temía. Si bebía sangre humana, no habría vuelta atrás. Sería una vampiro para siempre. Si la rechazaba, quizá podría volver a ser humana. Quizá la
sangre de vampiro que fluía por mis venas desaparecería. Quizá no muriera. Quizá sólo lo hiciera el vampiro que había en mí, y entonces
podría volver a casa con mi familia y mis amigos.

No confiaba mucho en ello (Mr. Crepsley dijo que era imposible que
pudiera volver a ser humano), pero era el único sueño al que podía
aferrarme.

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SiVeLa123

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En el texto hay: vampiros, circo, romance

Editado: 04.07.2019

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