Ciudad Natal

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Capítulo -1-

POV Amber

Las lágrimas corrían por mi rostro viendo el negro ataúd delante de mí, llevada por Tomas, Jordán, Carlos y Jake, todos vestidos con trajes elegantes. Tristeza, frustración y confusión se veía en cada una de sus caras. Todo el asunto era una falta de definición, no sólo por las lágrimas cegando mi visión. Yo no lo podía aceptar. Simplemente... Simplemente no estaba bien, él no está aquí. Sentía como la mitad de mi se había ido.

Bajé la cabeza mientras las lágrimas se hicieron más frecuentes, tuve que contener mis lágrimas. No era un dolor dentro de mí, no un dolor como cuando te caes y te raspas la rodilla, o cuando te cortas accidentalmente preparando una comida, o como cuando te quemas. No, era un dolor debido a la pérdida. Esa sensación que tienes cuando te das cuenta de que nunca verás a alguien que te amaba o se preocupaba por ti.

Nunca voy a hablar con él de nuevo. No voy a ser capaz de decirle mis problemas, el solía estar ahí cuando un chico rompía mi corazón, el solía estar ahí cuando yo necesitaba un consejo. No va a estar aquí en absoluto, porque la vida de Alex fue tomada y ahora él está muerto. Él se había ido. Para siempre. Como la canción 'Chasing Cars' sonando, Alex en su ataúd negro, decorado con remolinos de oro, todo el mundo a mi alrededor estalló en sollozos, todos estaban abrazados, sujetándose unos a otros, me quede aquí, llorando para mí misma, pensando en todo.

Es obvio que él se fue, parecía como si cientos se habían presentado para decir adiós a su amigo. Ellos, como yo echaríamos de menos la forma en que casualmente el coqueteaba con cualquier persona, la manera en que su famosa sonrisa con hoyuelos iluminaba toda la habitación, la forma en la que él hacía bromas y aunque no fueran graciosas todo el mundo se reía. Él era amable con todos, no importa quién eras o como lucias, él te aceptaba como amigo.

Annie, la novia de Tomas se acercó con los brazos abiertos, sus ojos estaban rojos. Ella vio mis lágrimas y me atrajo en un abrazo reconfortante, que me permitía llorar en su hombro mientras hacía círculos en mi espalda con su mano suavemente. Sentí su pecho subir y bajar como si tuviera hipo, ella también estaba llorando. ¿Por qué fue tan difícil? ¿Por qué tenía que haber desaparecido? ¿Por qué tuvo que dejarme? ¿Por qué tienen que llevárselo? ¿No se da cuenta de que lo necesitaba? Yo lo necesitaba conmigo. Miré por encima del hombro de Annie, mire hacia los altos árboles verdes en la esquina del cementerio pequeño, no sé lo que me hizo, sentí que alguien me miraba, me di cuenta de un movimiento en los arbustos espinosos, me centré en ella un poco más, tratando de ver. Había un chico, que parecía extrañamente similar, que llevaba un traje negro y un lazo negro, mire hacia otro lado, mi imaginación me empezaba a controlar. Yo estaba alucinando. Poco a poco me abrí paso hacia la tumba abierta, con Annie a mi lado, de la mano.

—Adiós Alex, te extrañare.-Le susurré en silencio, cerré los ojos y respire profundo, después me di la vuelta dándole la espalda a mi mejor amigo y salí del cementerio-.

***

Yo no fui a la fiesta después, yo no podía "celebrar" su vida, cuando su vida fue tomada fue realmente egoísta. La policía aún no ha encontrado a la persona que lo ha hecho, si algún día los encuentro juro que los mataría lenta y dolorosamente como lo hicieron con Alex. Su muerte no fue justa. Yo no quiero ni entrar en los detalles, fue horrible.

Quite mi vestido, y lo arroje por la habitación con enojo. Agarre una camisa vieja de al lado, y la arroje sobre mi cabeza, tirando de ella por mi torso. Miré hacia abajo, y me di cuenta que era una camisa de Alex. No me lo quite, sin embargo, olía a él, me imaginaba que él estaba envolviendo sus brazos alrededor de mí, que me sostenía. Me acosté en la cama, agarre con fuerza mi almohada y la abrazo, y enterré mi cara entre esta.

Seguí pensando en él, cuánto dolor debe de pasado antes de morir, el miedo que debe de sentir, que todo estaba dentro de mí, que sus sentimientos se vertieron en mi cuerpo. Me encontré abrazando a mi almohada, llorando, no podía controlar mis emociones. Me dolía el estómago a causa de mi llanto, mis ojos estaban hinchados, todo mi cuerpo estaba lleno de dolor, quería dejar de llorar, pero yo... yo, no podía.

Si Alex todavía estuviese vivo, estaría abrazándolo, no la estúpida almohada. Pero por otra parte, si Alex estuviese aquí, yo no estaría llorando en primer lugar, estaríamos riendo y bromeando o viendo la misma película de siempre que he visto y comiendo pizza. Mi vida parecía tan aburrida ahora, como una nube oscura que se acaba de comer el sol, Alex se fue y me dejó aquí. Suspiré con fuerza. De repente, la temperatura en la sala bajo, había alguien conmigo, lo sentí. Fue reconfortante, pero al mismo tiempo miedo. Era como cuando te sientes que alguien que te mira, se trataba de una extraña presencia.



Yormari Mendoza

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En el texto hay: amor, asesinatos y acción, celos y drama

Editado: 27.09.2018

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