Ciudad Natal

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Capítulo -22-

— ¿Qu-Qué pasó?.-Trague saliva, cuando nombro a aquel cachorro que Alex y yo encontramos. Luego cuando nos enteramos que mi hermana era alérgica a los perros, Angie se ofreció a quedarse con él-. 

— Él... Él fue atacado... por otro perro.-Sollozo-.

— ¿Qué? ¿Por qué nadie me dijo? ¿Está bien?.-Le pregunté, llena de pánico-.

— Lo llevamos al veterinario, pero no sabemos aún... Ha sido una semana y no han visto ninguna mejoría.

Las lágrimas comenzaron a segar mis ojos, la idea de perder algo que amaba de nuevo era demasiado dolorosa.

— Él no puede morir, Amber. Theo no puede morir. Es lo más cercano que tengo a Alex.-Ella lanzó su cara en mi hombro y empezó a llorar de nuevo. Le froté la espalda reconfortante mente, tratando de no dejar que las lágrimas de mis ojos cayeran-. 

— Él no va a morir, no lo hará.-Ella se apartó y limpio las lágrimas con la manga de su sweater, y luego resopló-.

—Si no fuera por Jordán, Theo, probablemente estaría muerto ahora mismo.-La miré confundida-. 

— ¿Qué quieres decir?

— El alejo el perro de Theo y lo llevo de vuelta a casa.-Di un grito ahogado y de repente me sentí culpable, dándome cuenta de algo en mi mente-. 

— ¿Pasa algo malo?.-Preguntó Angie-.

— No, no hay.-Mentí-. 

— Tengo que irme, yo sólo pensaba que tenías derecho a saber. Mi madre no quería que te enojaras o algo así.

Angie asintió con la cabeza antes de que me abrazara con torpeza y se fue. Traté de procesar todo y pegar las pistas, como un rompecabezas. Caminaba de vuelta a la casa. Todo tiene sentido ahora. Traté de ocultar alguna emoción en la cara cuando entré en la cocina. Carlos estaba sentado allí, esperándome, ya bebiendo el chocolate caliente, me miraba con desconfianza. 

— ¿Quién era?

— Angie.-Dije sentándome y tomándome un sorbo de mi chocolate caliente-. 

— ¿Ella está bien? 

— Supongo que sí

— ¿Qué pasó?

— No importa. Oye, estuve pensando en lo que me contaste acerca de Jordán.-dije, cambiando de tema-.

— ¿Qué te dije acerca de Jordán?.-Se preguntó-.

— Sabes el sueño que tuve? Y me dijiste lo que quería decir? 

— Oh sí, donde él te impide irte y esas cosas?

— Sí. No creo que el haría eso.-Su rostro se cayó repentinamente-.

— ¿Qué? 

— Jordán no es así. Él es una buena persona. Es por eso que tengo que ir a verlo ahora. Tienes que irte.-Le dije-.

— Amber... No puedes confiar en nadie. Hay un asesino en la ciudad

— ¿Crees que Jordán es el asesino?.-Levante la ceja y cruce los brazos. Se encogió de hombros-.

— Podría ser cualquiera. 

— Podrías ser tú...-Tan pronto como las palabras salieron de mi boca, me arrepentí. De repente, se enojó y me empujó contra la pared con tanta fuerza que me hizo gritar un poco-.

— Escúchame, Amber...

— Carlos, detente. Me estas lastimando.-Me entró el pánico tratando de empujar su cuerpo fuera de mí..

— Yo nunca, nunca, le haría daño a Alex. O a cualquier otra persona.-Gruñó en mi cara. Sus ojos se llenaron de ira. Por primera vez en mi vida, sentí miedo de Carlos-. 

— Muy bien, quítate.-Le dije mientras que lo empujaba fuera de mí. Le señale la puerta-.¡Fuera de mi casa!

— Lo sien...

— ¡¡VETE!!.-Grite. Salió de la habitación rápidamente, mirando hacia atrás por última vez. Cerré la puerta y apoyé mi espalda contra ella, frotándome la cara-.

¿Qué había sucedido? ¿Por qué Carlos estaba tan enojado y frustrado? Yo no podía pensar en eso ahora mismo, tengo que ir a ver a Jordán. Justo cuando estaba a punto de salir oí gritos débiles, pensé que era mi imaginación la primera vez, pero de repente se hicieron más fuertes y claros.
Abrí la puerta lentamente y vi enfrente de mi casa a dos personas luchando, dándose puñetazos en la cara y tratando de estrangular uno al otro.

Muerta de pánico corrí hacia ellos dándome cuenta de que eran Carlos y Jordán.

— Paren, paren!.-Grite, tratando de separarlos, pero estaban muy juntos dándose golpes. Ellos eran demasiado fuertes-.

Agarre a Jordán por los hombros alejándolo y finalmente soltó a Carlos enojado. Su respiración era fuerte, sus caras estaban de color rojo, llenas de rabia y se miraban con mucho odio. Yo estaba en medio, evitando que volvieran a golpearse.

— Dile la verdad. Jordán, Dile la verdad.-Gritó Carlos-.

— No sé de qué carajos estás hablando!

— Tú sabes muy bien. Dile a ella! Dile lo que has hecho!

— Yo no he hecho nada.-Jordán grito-.



Yormari Mendoza

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En el texto hay: amor, asesinatos y acción, celos y drama

Editado: 27.09.2018

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