Ciudades de Humo #1

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Capítulo 32

Alice abrió los ojos lentamente, adormilada.

Estaba abrazada a alguien. Miró mejor. De hecho, Rhett estaba a su lado, estirado con cuidado de no tocarla y dormido, pero ella estaba abrazada como un animal a a la rama de un árbol.

Y, entonces, se dio cuenta de algo.

No había soñado nada.

Un momento...

¡No había soñado nada!

Estiró la mano para despertar a Rhett, sonriente, pero se detuvo al darse cuenta de que podía dejar que siguiera durmiendo un poco en lugar de molestarlo. Levantó la cabeza y vio que la única despierta era Tina, que estaba junto al río, limpiando la camiseta que había usado el día anterior. Alice decidió acercarse a ella, estirándose.

—Buenos días —la saludó.

—Oh, buenos días, cielo.

—Hoy no he soñado nada —sonrió ella ampliamente.

—Oh, pues... me alegro por ti, supongo.

Alice metió las manos en el agua y se las pasó por la cara, limpiándosela y despertándose por completo. Cuando terminó, Tina todavía estaba intentando frotar la camiseta.

—Si lo haces así solo conseguirás romperla —dijo Alice, sin saber por qué.

Tina la miró, confusa.

—¿Qué?

—Tienes que hacerlo en círculos —le dijo—. Mira, así... ¿ves?

Tina pareció sorprendida al ver que la mancha empezaba a desaparecer. Al final, Alice se encargó del resto de la camiseta mientras Tina la miraba.

—¿Cómo sabes hacer eso? —preguntó Tina, curiosa.

—No... no lo sé —admitió ella.

—Bueno, yo nunca había lavado nada en un río, así que ha sido bastante útil.

—Quizá en esa ciudad tengan algo que nos ayude a hacerlo.

—Sí... —Tina miró un momento al grupo—. ¿Rhett te ha hablado de ello?

—¿De su padre?

—Sí, de su padre.

—Mhm... no demasiado, ¿por qué?

Tina pareció algo incómoda.

—Quizá deberías preguntarle a él.

—¿Por qué? —Alice dejó de frotar, algo confusa.

—Su padre es... ¿cómo decirlo? Mhm...

—Espera, ¿lo conoces?

—Sí, ha venido alguna vez a la ciudad. Max y él no se llevan demasiado bien, pero hemos tenido que mandar soldados algunas veces, y...

—Espera, espera —Alice tenía tantas preguntas que no sabía ni por dónde empezar—. ¿Soldados? ¿Max? ¿Qué...?

Sacudió la cabeza y se centró.

—Rhett me dijo que hacía mucho que no veía a su padre.

—Y es cierto. Siempre que se enteraba de que iba a venir a la ciudad, se marchaba o encontraba algo que hacer para no verlo.

—Pero... ¿por qué?

—Cielo, su padre es... —Tina no parecía querer decir las palabras exactas en las que pensaba— ...difícil de tratar.

—¿Como Rhett? —ella sonrió, pero dejó de hacerlo cuando vio que Tina estaba muy seria.

—No, no como él. Rhett es un buen chico, aunque tenga algo de mal carácter. Supongo que tú lo sabrás mejor que nadie. Además, se lleva muy mal con él.

—Entonces, ¿por qué vamos a ver a su padre?

—No vamos a verlo. Vamos a pedir su ayuda.

—Pero, ¿por qué no quiere pedirla a cualquier otra persona?

—Cielo, Rhett no quiere pedir ayuda a su padre, créeme. Lo hace porque sabe que ninguna otra ciudad se pondrá en contra de Ciudad Capital por nosotros.

—¿Y su padre sí?

—Mira, yo no soy la persona con la que deberías hablar de esto —aclaró ella—. Deberías ir a comer algo antes de irnos, por cierto. Déjame eso, ya lo haré yo, cielo.

Alice no se atrevió a preguntar nada a Rhett. De hecho, nadie lo hizo. Se dedicaron a recorrer lo que quedaba de bosque durante toda la mañana para encontrarse con otra ciudad abandonada, esta vez mayor, con muchísimos más edificios más viejos que los anteriores. Jake y ella iban por delante de los demás, con Kilian saltando felizmente por delante de ellos.



juju1255

Editado: 10.12.2018

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