Cold and Fire

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Capitulo 1

En mi familia teníamos la tradición de viajar en vacaciones los 25 de febrero de cada año, siempre la pasábamos en la mansión de mi abuela quien vivía a 4 horas de distancia de nuestra casa, su casa era el doble de grande que el de la nuestra. Hasta podría habitarse una mini ciudad si así ella lo quisiera, una de las cosas que más me agradaba al ir allá era su clima templado y la mayoría del tiempo lluvioso, razón por la cual en las noches me acostaba arropada de pies a cabeza viendo una película, y así era la rutina de toda la semana. Hasta que se acabaran las vacaciones en familia.

Hoy era diferente. Mientras que los años anteriores se escuchaba los estropicios de mis hermanos corriendo, de mi madre organizando las cosas. Mi padre esperando en el auto, y mi nona dándole de comer a mi perro. Esta vez el silencio era muy notorio. Miro el reloj de mesa y marcaban las 6:35 AM. Sin embargo, yo estoy recogiendo mis cosas en la maleta y todo lo que necesitaría.

En instante me parece haber escuchado la bocina del auto de mi padre. Y así fue cuando asomé mi rostro a la ventana. Todos estaban dentro del auto. ¿por qué no me dijeron nada?, ¿acaso, se irían sin mí?, mis pies corrieron tan rápido que tropecé varias veces al salir de casa.

—¡ANNA! —Digo firmemente el nombre de mi madre, ella sabe que solo la llamo por su nombre cuando algo me molesta.

Ya te levantaste dice mirándome y después luego a mi padre quien seguía en el volante observando la situación.

—¿Piensan irse sin mí?,¿por qué nadie avisó que se irían más temprano? —Anna sin embargo abre la puerta del copiloto del auto y saca de su bolso un sobre color beige extendiéndolo a mi persona

Yo seguía sin entender que estaba pasando….

—¿Qué es esto?—. Pregunto confundida

—Ábrelo.

Impacientemente arranco la parte del pegante y lo arrojo el suelo, saco el papel que lleva dentro y veo las primeras letras del membrete.

Era una carta de dirección de mi escuela. En donde decía que perdería la beca de deporte si no rindo en mis clases de gimnasia artística. Sé cuánto les importaba a mis padres que me esforzara mucho en este deporte para entrar a la competencia nacional dentro de 2 meses, pero ellos no sabían lo que pensaba de ello. Y tampoco lo entenderían.

—Sé cuánto te importa este viaje. Comienza acercándose a mí mientras tomaba una de mis manos uniéndolas en un pequeño apretón—.Pero, así como los buenos resultados dan sus frutos, los malos reciben su reprensión—nos sobresaltó la bocina de mi padre quien bajo el vidrio del auto en signo de apuro.

—te irás con tu tía Kim niña—.suelta sin más preámbulos

Mi madre lo mira con desagrado, con rabia suelto su mano y retrocedo a ella.

—¡No pueden hacerme esto! —. grito fuerte desplomándome al escalón de la puerta.

Anna intenta acercarse, pero retrocedo y huyo de ella. Con rabia corro a la sala y me dirijo a la cocina.

—No hagas más difícil las cosas, está bien que no me quieras escuchar. en media hora pasa tu tía por ti. Y seguirás sus órdenes—.seguido de eso estrella en el mesón dinero.

—Te odio.

Nuestras respiraciones pesadas hacen eco. Escucho como las pisadas de mi madre se alejan del lugar

Con su aura de frialdad nunca me ha importado si ella me abandona o no.

 

Mi tía Kim vive en un lugar muy caluroso, he escuchado que estos días es el verano. Y el calor es una de mis debilidades. Siempre me pone eufórica, de mal humor, menopaúsica, estresada, y una combinación de emociones negativas. Además, mi tía tiene una vida muy humilde que no se amolda a mis comodidades. Sé que ella no tiene una televisión de 70 pulgadas para ver mis películas, ni un baño decente para ducharme en una tina, ni el aire acondicionado que posee mi cuarto, Tomo esto como un castigo, y no se lo perdonaría a mi familia.

Escucho como rechinan las llantas del auto de mi padre y veo desaparecer el auto a lo lejos de la entrada de la casa, mis lágrimas comienzan a salir y siento decepción y tristeza al saber que en poco tiempo mi tía Kim pasará por mí.

Como si mis pensamientos se hicieran realidad, nana entra a mi habitación con la intención de avisarme que Kim había llegado, y que estaba afuera esperándome en su pequeño auto.

—¡Holaaa! sobrina querida. Que gusto verte. Que grande estás mi niña—los halagos no dejaban de parar seguido de un abrazo que para mí fue lo más incómodo de mi vida, con mala gana me sacudo sin ninguna expresión en mi rostro. Era de las personas que cuando me enfadaba guardaba total silencio

Kim agarra mi bolso del hombro con brusquedad. Y lo guarda en los asientos de atrás.

—Deja esa cara sobrina. ¡La vamos a pasar de maravilla!—. Dice con su actitud escandalosa como si no supiera que yo no disfrutaba para nada esto.

El camino para su pueblo o ciudad, quedaba a 4 horas y 30 minutos de distancia, y como sé que Kim no pararía de hablar como una parlanchina, fingí todas esas cuatro horas dormir. Pero en realidad llevaba puestos mis auriculares a todo volumen, los tapaba con mi cabello para que ella no se diera cuenta de mi engaño y así lo creería.



Margaret G

#6867 en Novela romántica

En el texto hay: humor, drama, amor

Editado: 24.07.2019

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