Cómo deshacerse de un Beckham (sin que él lo haga primero)

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Hay varias formas de comenzar, desde la época en la que se nació y la infancia en compañía de todo lo que le ocurre hasta el momento en el que muere tomado de la mano del amor de su vida, o desde el inicio de una grandiosa travesía en medio del océano índico, naufragando en un barco con pocas provisiones y a punto de volverse locos por la falta de compañía, o inicios más simples en los que se habla acerca de lo que ocurrían ese momento dejando un poco de lado alguna pelea con un gran monstruo o una batalla entre dos clanes enemigas, y lamentablemente aquel no fue el comienzo en el que estaba, si no, uno totalmente contrario, uno en medio de una clase de matemáticas algo aburrida en un colegio más que aburrido.

     Mi madre creía que la idea en que fuese en un colegio católico de señoritas estaba bien, estaba pocas horas en casa y además me enseñarían los modales suficientes, papá no estaba tan de acuerdo en aquella idea, no consideraba que tuviese que ir ahí, pero con el carácter dominante de mamá, papá solo había bajado la mirada y no había dicho nada más, y por supuesto que había intentado pelear por no ir ahí, pero nada de lo que dijese iba a funcionar, después de todo ya habían pasado varios años desde aquello, y aquel era el último, pero para mi mayor desgracia vivía en Nueva York, y aunque terminara la escuela pronto seguiría ahí y no podría huir de ella para ir a la universidad a la gran ciudad de Nueva York, así que solo quedaba resignarme y quedarme ahí.

     Siento como alguien golpea ligeramente mi brazo haciendo voltear, era solo Eleonor, mi amiga, y de las pocas, como siempre, y era algo de lo que estaba un poco cansada es que mamá también quería controlar aquello, creía que entre menos personas era mejor, desconocía que tipo de trauma tuviese con los amigos pero no iba suceder más en mí, o al menos aquello pensaba.

     —Ivyyy—cantareo en voz baja, para que el profesor al frente no pudiese escucharnos, o al menos eso se pretendía—, ¿quieres ir más tarde a casa a preparar cupcakes? ¡Será delicioso!

     — ¿Por la tarde? —cuestione, claro que había escuchado bien, solo estaba reafirmando, a lo que ella había asentido moviendo los ojos—. No puedo, Eleonor, iré a Beckham…

     Mi piel se había enchinado tras decir aquello, supongo que los sueños son algo que todo el mundo tenemos, desde el sueño de ir al espacio y tocar la luna o conseguir algo con mucho anhelo, pero mi sueño era trabajar en la revista mirror, exactamente en el departamento donde se sacan las notas, mamá había sido CEO de ahí y de la otra parte de los Beckham de publicidad, y había sido muy buena, sin embargo, no entendí que cosa le había hecho salir de ahí y dejar de tener comunicación con los Beckham y todo lo que sucedió, y yo realmente quería conseguir un empleo ahí tras terminar la universidad, solo era cuestión de tiempo, sin embargo, por algunas tardes, vacaciones y fines de semana era una clase de asistente para todos dentro de ahí.

     — ¿A qué vas con Beckham? —Dijo en voz alta, a lo que el profesor la silencio con los dedos desde su asiento—perdón—bajó la mirada y se acercó un poco a mí, sin embargo varias chicas se habían rotado hacía nosotras, sin embargo Ele continuó hablando en voz baja—es martes, se supone que los martes no vas

     — ¿Vas con Beckham? ¿Te refieres a Nicolas Beckham? —chilló una rubia por delante de nosotras con una radiante sonrisa en su rostro, en algún momento de su adolescencia Beckham fue un icono de moda internacional, sin embargo se había acabado un par de años atrás, por razones desconocidas.

     —Ivy trabaja con ÉL—añadió la chica pelinegra que estaba detrás de Eleonor—, ¿cierto Ivy?

     —No es como tal—subí la mirada—un trabajo… pero es un ¿hobbie? Y no es con él, exactamente, o sea sí, porque es…

     —Deberíamos presentarnos, Ivy—pronunció una chica aún lado mío, a lo que causó que me rotará un poco, era Scarlette, una pelinegra de piel clara cabellos ondulados y de descendencia coreana, solía decirlo y aclararlo cada segundo, por lo poco que la conocía sabía que era una chica arrogante y que yo no le agradaba, ella estaba aquí por mal comportamiento, o algo así, además que tenía dos años más que todas ahí dentro. Scarlette movió un poco los hombros y ladeo la cabeza sonriendo falsamente.



Daniela Sheathes

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En el texto hay: aventuras, ciudad misteriosa, amistad

Editado: 27.09.2018

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