Cómo deshacerse de un Beckham (sin que él lo haga primero)

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Excelente, el señor Derek se había dado el tiempo de escribir una nota de disculpa sin que lo notáramos, estaba sorprendida y nerviosa, y aterrada  y más al cambiar de hojas y ver el inicio, todas iniciaban en un «Meredith» «Querida Meredith», «Hola, Meredith» «Hey Mer» ¿Qué significaba aquello? No lo sabía, pero lo que si sabía es que quería tener las respuestas de mis preguntas, aunque claro, no leí lo que decía aquellas cartas ya que seguramente sería una pérdida de tiempo. Volví a guardar todo dentro de la mochila y tome la maleta que tenía de Maddy y salí de ahí, tenía frío, mucho frío, y aún estaba cansada...y suponía que tendría que continuar con el viaje y llegar a Massachusetts sola.

Camine un poco más para intentar irme de ahí, pero al continuar el paso me encontré a Beckham con un pie por encima de una rejilla de madera que dividía el área, él llevaba la mirada arriba y con un cigarro en la mano al tiempo que expulsaba humo entre la oscuridad, parecía pensante mientras miraba a la nada. Suspiré relajando mi espalda que parecía tensa mientras me acercaba con nerviosismo a él, sinceramente creía que ya se había ido lejos...

Pero no lo hizo.

No sabía que pensar, si de verdad había perdido ya todas sus esperanzas y esperaba lanzarse de una colina o simplemente él no me dejaría ahí, esperaba que fuese la segunda, no sabía mucho de la vida, así que… me costaba.

—Nick...—dije entre tartamudeos, estaba nerviosa y no había forma de negarlo.

Él rodó los ojos al tiempo que expulsaba aire, no dijo nada, por lo que yo trague saliva acercándome un poco más a él.

—Creí que te habías ido.

—Espero a que amanezca—comentó sin mirarme—, podría ver la hora perfectamente, pero mi celular está en el vehículo, que me robaron ¡por tu culpa!

— ¿Cuántas veces tengo que decir que lo lamento? —baje la mirada, él no decía nada, definitivamente era una clase del rey del drama—, Nick, lo digo en serio ¡yo no quería que nada de esto pasase!—volví a bajar la mirada tragando saliva—. La chica que estaba ahí sabe dónde está Crasthiang, ¡Nick, podemos continuar el viaje, no necesitamos del auto!

     —Ivy—dijo con voz sería, subí la mirada, él permanecía aún con su rostro de igual forma serio—, olvídate de Crasthiang, de hecho olvidarte del viaje.

      —Nick…

     —Ve a casa, Ivy—suspiró volteando el rostro para expulsar humo. Sentí una puñalada en el corazón, sentí mis ojos llenarse de lágrimas, no estaba lista para aquel momento, no creía que tenía que llegar alguna vez—. El viaje en carretera acabó Ivy, ve a casa y di lo que quieras—tocó con sus dedos su cien—si quieres di que te secuestre me da igual.

     —Nick…—dije una vez más.

     — ¡VETE YA! ¿ES QUE ACASO NO ME ESTAS ESCUCHANDO? ¡ADIÓS!

      Asentí ligeramente sin dejar de sentir la puñalada en el corazón, incluso pensé que era solo un sueño, una terrible pesadilla por la forma en la que me sentía, pero no, todo ello era real, y estaba siendo horrible. Pase el nudo que sentía en mi garganta al tiempo que levantaba la cabeza y recogía la maleta para después seguir al frente, el cielo se estaba aclarando lo que significaba que pronto saldría el sol. Pasé mis manos entre mi cabello para pasarlo por detrás de mis orejas sin embargo, parecía que nada estaba a  mi favor, ya que sentí como mi cabello se enredaba con el anillo en mi dedo.

     …El anillo… El estúpido anillo aún estaba en mi mano, maldición.

     Regresé una vez más con el rostro serio y la mirada abajo quitándome el anillo, se supone que no debía llevármelo, ahora estaría mil veces más enojado que unos segundos atrás.

     — ¿QUÉ NO HAS ESCUCHADO QUE TE VAYAS! ¡VETE YA, IVY!

     —Solo quiero darte esto—añadí escondiendo mis labios y mostrando el anillo entre mis manos—, olvide quitarme el anillo el día que me lo enseñaste… y aquí esta—él estiró su brazo con el ceño fruncido y extendió su mano, depositando el anillo sobre está, de pensar que sería un adiós casi definitivo— ¡oh! Y casi lo olvido—puse mi mochila sobre mi pierna y busque los dijes de Maddy para después entregárselos—. Hora de irme, adiós.



Daniela Sheathes

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En el texto hay: aventuras, ciudad misteriosa, amistad

Editado: 27.09.2018

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