Compañero

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Prólogo

  Anna Zverev vivía con su hermana Sofía en un monoambiente ubicado en un edificio tétrico a punto de desmoronarse. Sin embargo, la vejez de aquel edificio sucio, sin pintura y con manchas de humedad, brindaba una gran ayuda a la economía de las hermanas, el costo de alquiler era muy bajo. Tiempos de crisis.

Anna y su hermana, a pesar de vivir en un espacio pequeño, tenían una convivencia especial y agradable. Podían andar en tetas, tirarse gases, masturbarse y drogarse sin siquiera mosquearse. Buenos tiempos.

La situación de ambas da un giro inesperado cuando Sofía conoció a Charlie Brown, un joven con lentes y postura encorvada, su aspecto hace honor a los nerds de las películas americanas. Charlie, al conocer a Sofía, le comentó sobre su búsqueda de un lugar para vivir sano y salvo, en específico es un departamento con buen espacio y ubicado en una zona segura.

Lo conoció en el colectivo, compartieron asientos durante el viaje a la ciudad. Coincidencias especiales.

— Sabes, yo no soy de la ciudad. — le dijo Charlie, tiene un tono de voz de niño que transita por la pubertad—. Estoy en búsqueda de un departamento agradable, pero que no sea muy costoso. ¿Conoces algún lugar?

Las hermanas, a pesar de su buena convivencia y comodidad, deseaban vivir en un lugar más grande y en un edificio no tan arruinado por el tiempo. Sofia, cuando Charlie le comentó sobre su búsqueda, vio una oportunidad para poder mudarse.

— Mi hermana y yo vivimos en un monoambiente — le había dicho, su voz es femenina y sibilante —. Tenemos pensado mudarnos a un lugar más espacioso.

Charlie hace ademán para hablar, pero es interrumpido.

— Quizás podríamos compartir alquiler, para ahorrar unos miles de pesos — agregó Sofía —. ¿O te parece una idea muy loca? — preguntó con incredulidad. Claro que es una idea demencial.

— Ahorrar dinero no me parece una idea loca — le respondió con una sonrisa cómplice.

En las grandes ciudades, personas desconocidas comparten alquiler todo el tiempo. Es una salida normalizada para el cuidado de la economía personal, donde las personas de clase media baja o baja recurren a ello sin tener otras opciones.

Sin pensárselo dos veces, Sofía, conversó con Charlie sobre la posibilidad de compartir alquiler en un edificio ubicado en el centro de la ciudad. Ambos se entusiasmaron, se pusieron de acuerdo para salir en búsqueda de su futuro hogar. Ante la necesidad personal es fácil confiar en el prójimo.

Sofía se despidió y se marchó a su hogar, feliz por las novedades que podrían dar lugar a un cambio radical en sus días. No aguantaba las ganas de contárselo a Anna, que, con plena seguridad, se alegraría.

Cuando llegó al edificio, tiene 10 pisos, lo miró asqueada y se prometió que sería la última vez que entraría en él. Entró. Tuvo que subir las escaleras, el ascensor fue clausurado por su falta de seguridad, subió hasta el piso número 5. Su departamento no tenía número, y si lo tuvo, ya es historia. Se dirigió a la puerta, la abrió e ingresó. No usaban cerraduras, la confianza es su virtud.

— ¡Anna! — Exclamó anonadada al verla comiendo una hamburguesa. Se habían puesto de acuerdo en que serían vegetarianas.

— Descubriste mi secreto — le dijo Anna sin mosquearse, mientras masticaba un pedazo de carne industrial. — ¿Quieres darle una mordida? — le ofreció mientras sus labios dibujaban una sonrisa burlona.

Sofia la ignoró, sabe que la intención es hacer que se enfade.

— Tengo una buena noticia — excusa con alegría.

Anna siguió con su hamburguesa sin decir nada.

— ¡Podremos abandonar este decrépito edificio!

Le contó sobre Charlie. Le explicó las intenciones de compartir alquiler en un buen edificio. Anna se entusiasmó de inmediato. No le importó el hecho de vivir con un desconocido.

— ¿Es una broma? — pregunta Anna.

Sofía le comentó que pronto se juntarán para buscar un departamento que se adapte a sus necesidades y economía.

 

Al día siguiente, las hermanas se juntaron con Charlie para poder conocerlo mejor. Tuvieron una gran impresión entre sí. Rieron y contaron historias. Luego de conversar salieron en búsqueda de un hogar.

— Conseguí varios números de inmobiliarias — comenta Charlie —. Me he comprometido a ver varios edificios.

— ¡Gracias! — Sofia agradece el hecho de no tener que lidiar con las inmobiliarias.



Jonah Bach

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En el texto hay: psicologico, miedo, drama

Editado: 02.02.2020

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