Compañero

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Sofia saca la nota de su bolsillo, la que sin duda es de suicidio. La vuelve a leer y mira a Charlie, quien solloza en el suelo como un niño ya cansado de llorar. Espera a que se calme para encararlo y recibir explicaciones de lo que acaba de hacer. En un momento, piensa que Charlie está actuando, sus sollozos se vuelven poco creíbles, siente que le están tomando el pelo.

— ¿Me darás alguna explicación, Charlie? — Le tira la nota, le cae sobre una pierna.

— Solo son sandeces… — Le responde al tomar la nota. La rompe a la mitad y lanza los pedazos a la brisa de la habitación.

— ¿Por qué querías suicidarte, Charlie? — Sofia acostumbra a decir el nombre de la persona para darle énfasis a lo que sale de su boca.

Solo le sonríe, no tiene respuestas y explicaciones para darle. Se levanta del suelo y se recuesta en su cama, ignora a Sofia como si nada hubiese pasado.

— ¿No piensas darme ninguna explicación? — Se desespera. Sus ojos azules son contrastados por sus lágrimas.

— Hablaremos mañana. — Cierra los ojos para dormir —. Lamento haberte despertado.

Sofia se indigna, acaba de verlo colgado a punto de morir. Se desespera arduamente por la indiferencia que este presenta. Desea darle golpes en la cara para que reaccione, quiere decirle a Anna que venga y lo siga golpeando. Se calma. Respira con profundidad y cuenta hasta 10 segundos.

Anna entra a la habitación.

— ¿Por qué se colgó?

— Todavía no lo sé. — Apunta con el dedo a Charlie —. Me ha dicho que hablará mañana.

— ¿Me estas jodiendo? — chasquea con los labios —. Es un maldito, nosotras preocupadas y el ahí, acostado como si nada. — susurra.

Charlie se sitúa tranquilo en su cama, apunto de dormirse por lo que se ve. Juega con la cordura psicológica de las hermanas.

— Vámonos de aquí, dejémoslo solo. — Abandonan la habitación, resignadas. Dejan la puerta abierta para evitar otro percance con el maldito Charlie.

Charlie, al verlas salir, abre los ojos y las observa sin que las hermanas se den cuenta. Sonríe de forma furtiva, su único objetivo es ser el centro de atención, algo que ya ha logrado. Su reticencia hacia Sofia fue y es adrede, se hace la víctima. ¿Por qué lo hace? Ya sabemos que quiere atención, pero, sin duda tiene algo en mente, algo malvado. No por nada alguien intenta suicidarse. Pero, si en realidad hubiera querido hacerlo, lo habría hecho sin inconvenientes, pero para su suerte, justo en ese momento, Anna salía del baño y lo escuchó gimotear. Y si, Charlie tuvo la paciencia de esperar a que alguien saliera de su habitación para ahorcarse y, a la vez ser escuchado y auxiliado. Todo salió a la perfección. ¿Y si su ingeniosa obra de teatro no hubiera funcionado? No hubiera sucedido nada, la lámpara, donde enganchó el cinturón, no habría aguantado tanto peso, por ende, se habría despegado del techo. Aunque, ese era su segundo plan, el ruido al caer habría despertado a las hermanas, creando un ambiente grotesco y alarmante. «Bien pensado maldito demente.»

 

— ¿Qué piensas de lo que acaba de ocurrir, Anna? — Intenta entrar en contexto con los hechos.

— Creo que se ha colgado cuando me oyó salir del baño, —sigue frustrada —, no creo que se haya querido suicidar, la lámpara del techo estaba a punto de romperse. Creo que quiere llamar la atención. ¡Lo odio! y recién es nuestra primera noche juntos.

— Si, también me fijé en la lámpara. — Se muerde el labio inferior —. Tenemos que ser comprensibles, no sabemos qué vida a tenido, además tiene cáncer. No está pasando por un buen momento, debemos apoyarlo.

— ¿En la primera noche pasa esto? — Anna gesticula asco con su rostro —. No pienso ser una maldita niñera. ¡Que se mate si quiere!

— Mañana le pediremos explicaciones, Anna.

— ¿Cómo se nos ocurre vivir con un extraño? — se indigna y levanta la voz—. ¿Qué sabemos sobre él? Nada. Absolutamente nada

— No hables tan fuerte o nos escuchará.

Y así es, Charlie está atento a la conversación que mantienen. Siente el odio que emana de la voz de Anna, y eso le causa placer.

— Me iré a dormir, o he de intentarlo. — espeta Anna.

— Descansa, Anna. — ¿se siente en una silla junto a la mesa—. ¿Será porque le recordé a sus padres? — se le viene a la cabeza el momento cuando Charlie, al hablar de sus padres, se levantó encolerizado y se marchó a su habitación.



Jonah Bach

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En el texto hay: psicologico, miedo, drama

Editado: 02.02.2020

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