Compañero

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Charlie y su fatídico viaje astral. Vaya manera de pasar el tiempo. Él se encuentra en una dimensión desconocida, la dimensión de la gran estupidez.

En un momento inoportuno, inoportuno porque el ambiente disfrutaba de una paz de ensueño, menea la cabeza y vuelve en sí. Como si resucitara al tercer día. Mira el techo, el piso, los cuadros colgados en las paredes y se levanta de la silla. Las piernas están entumecidas y, además, delgadas por su alergia al deporte.

— Necesito una máquina de escribir — dice en voz alta.

En su viaje astral, el señor Jesucristo de Nazaret le dijo que debía conseguir una máquina de escribir para que pueda contar al mundo sus tan extravagante y nuevas historias de ficción; los humanos somos unos necios. En el viaje astral, Jesús le dijo que la raza humana sabe vender muy bien las historias a las grandes mazas de incrédulos creyentes de sandeces incoherentes, claro está, con la única objetividad de poder dominarlos; los “fieles” son el rebaño.

En realidad, conseguir una máquina de escribir es solo el deseo y ganas de tener una en su poder. Hace tiempo que quiere tener una, solo para tenerla guardada y poder decir: Tengo una máquina de escribir. Y quedar como una persona culta por tal preciada posesión. Duda de que la necesite en algún momento, hoy en día la computadora ha vuelto obsoletos centenares de otros artilugios. Cuando uno tiene cierto dinero la gasta en lo que se le antoje. Este es un ejemplo.

Busca su notebook y la enciende. Su intención es buscar, en alguna plataforma de ventas de objetos usados, la dichosa máquina de escribir.

Después una agotadora búsqueda, encuentra una buena oferta. La máquina es una Olympia modelo Werke Ag Wilhelmshaven, no especifica el año, pero es antigua. El precio de venta es de $2000. Hay que regatear. Es lo que hace.

Luego de una extensa conversación por chat, el vendedor, acepta bajar el precio a $1000. ¿Por qué razón ha bajado el precio un 100%? Es una respuesta muy simple. Charlie ha enfatizado con el son de la pena, le contó sobre su terrible enfermedad (cáncer de pulmón) y sobre su desgraciada pierna. Le dijo que es cojo. El vendedor no hizo demasiadas preguntas y, por la pena que sintió en el momento, le ha vendido el objeto correspondiente a un precio muy bajo.  Ha hecho una buena jugada.

Se siente un ganador. No solo ha logrado una compra insólita (ni tanto), sino que, además, ha logrado convencer al vendedor a que le acerque la máquina de escribir al departamento. Si, lo persuadió para que haga de delivery. Otra buena jugada.

El vendedor se ha comprometido en entregar la máquina de escribir por la noche, alrededor de las 20 horas. Al parecer tiene una larga jornada laboral.



Jonah Bach

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En el texto hay: psicologico, miedo, drama

Editado: 02.02.2020

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