Con amor, Hayley.

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La carta

De: VeralleHayley24@gmail.com

Para: SalmotTaodory@gmail.com

Fecha: 23 enero de 2017

 

Querido Tao:

Quiero empezar aclarando que jamás en mi vida había escrito una carta para un chico, pero tú llevas tres años detrás de mí y es bastante claro que te la mereces. Me gusta escribir cartas cuando no puedo explicarme verbalmente de una forma clara y solo se las redacto a ciertas personas, pensé en decírtelo por chat, pero me parece poco serio y el texto sería larguísimo. Como sea, hay un par de cosas que quiero que sepas:

Primero, quiero decirte que me siento muy alagada y sorprendida por tus sentimientos hacia mí, y por cada una de las palabras, fotos, canciones y películas que me dedicas, eres la persona con el corazón más tierno y bello que he conocido en mi joven vida. Cuando recibí tu peluche aquella vez, no supe que pensar, la tarjeta era muy clara al decir que te gustaba, pero me negaba a creerlo porque nunca diste indicios de eso, ni siquiera hablábamos para entonces. Tiempo después cuando descubrí que el perrito decía “Te amo”, volví a plantearme esa posibilidad y fue tanta la curiosidad que te lo pregunté directamente, fue la primera vez que me declaraste tus sentimientos, y la primera vez que te rechacé.

Recuerdo que acordamos quedar como amigos y chateamos un par de noches y un día cualquiera ya no lo hicimos más, para ser sincera me olvide de ti el tiempo en el que no hablamos, creí que me habías superado y le conté la historia a mi mejor amiga. A veces me preguntaba si aún te gustaba, pero como no me sentí atraída por ti, me daba igual.

Entonces, el diciembre pasado te vi nuevas intenciones y este año volviste a declararme que te gustaba, asegurando que tus sentimientos no habían cambiado. En ese momento no te voy a mentir, me asusté, no sabía por qué me seguías queriendo si no me conocías, no lo entendía, pero esta vez me abrí ante la oportunidad de conocerte, aunque mayormente fue por chat.

Desde ese momento me he abierto contigo, quizás más de lo que creí que lo haría, pero hay algo que sigue sin funcionar, algo que me falta y no tiene que ver nada contigo.

Eso es precisamente la segunda cosa que quería decirte. Siento que no estoy en la capacidad de querer a nadie, porque no puedo querer a otra persona si no me quiero a mi misma, por eso tampoco me es fácil aceptar que otras personas me quieran. Aún no he llegado al punto de sentirme bien con mi yo interior, no he podido encontrar ese balance entre la aceptación y el amor propio que tanto necesita cualquier persona, cualquier mujer.

Sin embargo, una parte de mi necesita sentirse querida y le gusta la sensación que me otorga tu cariño, pero a la otra le da miedo, así que mi única reacción es lastimar o alejar de mí a todo aquel que tenga muestras de afectos hacia mí.

Literalmente entro en pánico, mucho pánico, porque me es difícil creer en ese tipo de cariño que nunca he presenciado. En este mundo solo se ve la atracción física de la cual carezco hacia ti y te pido perdón por eso, por fijarme en tu físico.

Y por último, hay una tercera cosa; deseo quererte, lo deseo con el corazón. Quiero con muchas ganas que tú me gustes porque eres lo que siempre he querido para mí, una persona con un gran corazón y temeroso de Dios, pero ahora que te encontré, tengo miedo de no ser lo suficientemente buena para ti.

Tengo miedo de romperte el corazón, de que nunca me llegues a gustar tanto como yo te gusto a ti, y de ilusionarte para darte un gran estrellón.

Las personas no eligen de quien enamorarse, es algo que no podemos controlar y no quiero que tomes un riesgo en una aventura de amor que probablemente te lleve a un final desastroso. Me parece demasiado injusto y para nada te lo mereces.

Sé que tal vez, ya te estoy haciendo daño, pero te lo advertí, un montón de veces y tú insististe. Soy difícil de amar y de entender. Ni siquiera yo misma sé con claridad lo que quiero, siento que te quiero cerca siempre y al mismo tiempo tengo miedo de no llegar a quererte como tú me quieres a mí.

Quiero que te abras a todas las posibilidades que Dios tenga para ti y no te quedes aferrado a esta pequeña demonio que no sabe qué hacer con su vida y aun no aprende a amar.

Ah, quisiera pedirte una última cosa, sé que es muy egoísta de mi parte, pero no quisiera que te alejaras de mí, quiero contar contigo. No obstante, entenderé si no quieres hablarme.

Con amor,

Hayley



Abril Tijeras

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En el texto hay: cartas, desamor, primer amor

Editado: 11.08.2019

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