Confetti Of Poison

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Capítulo 6 ~ Welcome To The Jungle

—Adiós, caballito de mar —Lissa sonrió y lo liberó de su amarre con la intención de poder irse dejándole el cinturón.

Sin embargo, una vez que se había levantado del cuerpo de Cooper, él se levantó con una increíble agilidad, rodando por el suelo, se levantó y tomó un brazo de Lissa colocándolo detrás de su espalda y acercándola a una de las máquinas de aire.

Lissa colocaba su pecho en el aparato eléctrico, mientras que Cooper seguía sosteniendo su muñeca contra su espalda sin poder brindarle la libertad de moverse.

—¿Que ocurre con ese apodo? —le susurró él en el oído—, ¿Y que hay de tu acento?

Lissa rió entre dientes. Ella tomó ventaja de que Cooper se encontrara distraído para poder colocar sus dos pies contra la pared que la acorralaba y así poder lograr una pirueta.

Camino por la estructura vertical por unos segundos haciendo que diera un giro de 160°. Una vez en el aire Cooper la soltó y ella de un salto se encontraba detrás de él.

Ahora era Cooper quien se encontraba acorralado contra el aparato.

—Haces muchas preguntas para alguien que duerme con un espía —dijo ella.

Cooper giró sobre sus talones y ambos comenzaron a brindarse puños, eran escasos los puños que lograban tocarse debido a que ambos sabían defenderse, incluso de las patadas.

Cooper intentaba alcanzar el cinturón y al Lissa percatarse, aumentó la velocidad y dureza de sus golpes provocando que Cooper perdiera su concentración, Lisa con una patada logró que cayera al suelo.

Se acercó a Cooper con pasos suaves dejando el cinturón a sus espaldas.

—Creo que el marcador es dos a cero, a mi favor.

—Eso es porque no golpeo a las niñas.

Cooper sonrío sin embargo la sonrisa de Lissa desapareció en un parpadeo.

—No soy una puta niña joder —Lissa lo ayudó a levantarse sólo para poder propalar otro puñetazo en su mandíbula.

Cooper se reclinaba de otro motor para aires a su vez que el palmeada sus labios tratando de buscar cicatrices, podía saborear el óxido en su boca.

—Eso fue por lo de niña —Lissa se acercó a él de nuevo. Se podía reflejar en la mirada de Cooper su debilidad—, y esto es por intentar acostarte conmigo en medio de una fábrica.

Lissa había saltado con una increíble altura logrando que sus dos botas de tacón colapsaran contra el cráneo de Cooper. La manera en la que ambos cayeron al suelo fue muy diferente.

Lissa había caído de pie con la misma gracia y agilidad de un felino, sin embargo Cooper cayó al suelo inconsciente. Su ojo morado había empeorado, posiblemente habían más fracturas que antes y el sabor a óxido se extendía.

Lissa lo escudriñó cruzándose de brazos regalándole una pequeña sonrisa.

—Los caballitos de mar siempre son así.

Lissa se acercó al cinturón de Cooper y lo tomó. Cogió uno de los instrumentos, al haberlo tenido por tantas horas logró estudiar todos los artilugios que contenía. Sabía que en el tercer bolsillo había una soga de un material muy grueso, era el bolsillo más grande que se hallaba en el cinto.

Tomando provecho de que estaba inconsciente logró sujetar una de sus muñecas con la cuerda, y por el otro extremo logró atarlo a una de las tuberías.

Ella admitía que prefería atar solamente una mano para poder divertirse un poco al imaginarlo tratar de desatarse.

Cooper comenzaba a abrir sus ojos con pesadez. Aunque lo intentará los párpados no lograban abrirse por completo, no lograba decidir si era por lo pesado de sus párpados o por los moretones morados que debía de tener.

Lissa se apartó para poder apreciar su arte. Con el cinturón aún en mano lo lanzó hasta la orilla del edificio.

—Adiós, caballito de mar —Lissa se alejaba caminando de espaldas—, gracias por el regalo.

Una vez en el borde, saltó hacia atrás creando una pirueta, Cooper no se encontraba lo suficientemente consciente como para poder reaccionar.

No se logró escuchar el sonido del golpe pero sí se pudo identificar una luz azul segadora y como un rayo se alejaba de los edificios rodeándolos como obstáculos.

Cooper, con la poca fuerza que tenía, comenzó a golpear su oído con la intención de que el comunicador comenzará a trabajar de nuevo.



Rossiel M.L.

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Editado: 24.09.2018

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