Confetti Of Poison

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Capítulo 16 ~ Wreak Havoc

Theodore extendió sus brazos con una sonrisa en sus labios. Lissa tragó saliva y dio un paso para atrás quedando a un costado de Jeff. Los hombres que rodeaban a Theodore se acercaron a ambos con las armas en sus manos.

—Blue Velvet —habló Theodore con malicia en su tono de voz—, ya estás aquí. Al fin te encontramos.

Lissa abrió la boca para decir algo pero no se le ocurría nada.

—¿Qué está sucediendo? —Preguntó Jeff frunciendo el ceño.

—Ella nos guió hasta aquí —Respondió Theodore.

Lissa bajó la mirada mientras sentía los ojos de Jeff sobre ella. Reconocía que debía de estar decepcionado.

—¿Qué? —Preguntó Jeff mientras los hombres armados se acercaban más a ambos a sus espaldas.

—Ya lo escuchaste, chico millonario —Lissa alzó la mirada para verlo y lo tomó por la espalda antes que cualquier guardaespaldas de Theodore—. Estoy algo cansada de haber fingido —Lissa colocó los ojos en blanco y giró para ver a los hombres—, ¿Tienen la esposas o algo con que atarlo?

Uno de ellos asintió y le entregó el artefacto. Ella rodeó las muñecas de Jeff sin antes entregarle algo en su mano. Jeff la empuñó mientras no paraba de observar a su antigua amiga.

—¿Por qué decidieron ir hasta acá? —Preguntó Theodore haciendo una señal de que lo llevaran al coche.

Obedecieron y ambos lo escoltaron llevándolo a la salida. Lissa y Theodore caminaban detrás de ellos.

—Es que había sido secuestrado por hombres con máscaras de animales —respondió Lissa.

Cuando ambos caminaban por el enorme club, Lissa escudriñó el lugar repleto por un mar de cadáveres y sangre. El olor a alcohol y sangre impregnaba el lugar. Las luces estaban encendidas a diferencia de antes, la canción se encontraba detenida y lo único que se podía escuchar eran los coches corriendo y sonando sus alarmas. Los policías debían de haberse marchado ante la presencia de Theodore. Él era un gangster y nadie se podía meter con él.

—Sí, los conozco —dijo él mientras bajaba la mirada evitando pisar uno de los cuerpos—. Se hacen llamar «Los fantasmas de Pestrom». Son hombres con máscaras que sirven a uno con una calavera o algo así. Intento hallarlos pero nunca los encuentro.

Lissa asintió.

—¿Cómo nos encontraste? —preguntó ella y sentía como su «maestro» comenzaba a juzgarla—, es decir, ya te iba a llevar a Jeff, no entiendo la razón de buscarnos.

Theodore rió entre dientes. Los hombres abrieron la puerta dejando que Jeff saliera primero. Lo colocaron en la parte trasera del auto, él no se inmutaba. Lissa lo observó de reojo. Se encontraban tres autos estacionados en la carretera. Uno donde se encontraba Jeff, el coche del medio; el primero era el auto de Theodore y el último solo se encargaba de confundir a cualquiera que los siguiera.

—Tienes un GPS implantado, querida —respondió Theodore mientras se sentaba en el asiento trasero. Lissa hizo lo mismo—, ¿No lo recuerdas?

—Claro que lo recuerdo —Lissa sonrió—, sólo me pareció extraño verte por allí. En el club de… él.

El auto comenzó a avanzar. Varios hombre se sentaron alrededor de ambos. Theodore siempre iba a salir con guardaespaldas a donde fueses. Seguro o no tenía que acompañarlo alguno de sus gorilas.

—Tenía que buscarte, no te habías reportado en todo el dia —dijo Theodore encogiéndose de hombros mientras tomaba su teléfono celular—, por eso tuve que ir a buscarte a la cafetería.

—Espera —Lissa frunció el ceño sin parar de observarlo—, ¿Tu fuiste el del café?

—Tuve que hacerlo —Theodore continuaba sin darle importancia—, tuve que explotar el lugar porque parecía que estuvieras entreteniéndote demasiado con Jeff ¿No crees? —Lissa apartó la mirada. Olvidaba que él no sabía que ella recordó cada momento de su vida pasada. Cada sentimiento y cada amistad que tuvo con él. El idiota quería asesinarlo—, pensé que te había secuestrado así que lancé dos misiles.

—Pudieron haberme dado a mi —habló Lissa con una mano cubriendo su pecho de la impresión.

—Pero no lo hicieron —Theodore alzó la mirada para verla a ella y colocó su dedo debajo de la barbilla de la mujer de cabellos azules. Usaba guantes, esa era la razón por la que hubo contacto físico sin temor alguno—, porque sabía que mi aprendiz favorita iba a sobrevivir eso. Ella sobrevive contra cualquier cosa.

—¿Tu plan era rescatarme volando toda una cafetería? —Lissa abrió los ojos como platos.

—Si lo dices así suena feo, bebé —Theodore sonrió y apartó su mano volviendo a su teléfono—. Sin embargo, unos hombres con máscaras entraron y se los llevaron. Eso me enfureció tanto, pero no tanto como tú golpeando a nuestros francotiradores.



Rossiel M.L.

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Editado: 24.09.2018

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