Contrato Real [saga griegos #8]

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Capitulo 6

— gracias por haber venido — Eileen sonríe.

— no podia perderme tu boda Apollo, te deseo lo mejor.

— gracias — me acercó y deposito un beso en su mejilla.

Ella se marcha y suspiró al verla.

— Espero los pajaros se hayan marchado de tu cabeza — no me giro ante las palabras de mi padre.

— ¿De qué hablas?

— De lo que sentias por Eileen, no lo he olvidado. Tampoco que la besaste.

— no te preocupes más por ello papá.

Alana

— dicen que cuándo uno escucha las conversaciones, nunca escucha nada bueno — Mihail me toma del codo y me saca de la sala donde está el balcón...

— no sabia que Apollo sentia algo por Eileen... mi prima — siento los dedos de Mihail debajo de mi barbilla.

— sólo es un contrato Alana.— asiento y me apartó de Mihail.

— lo sé, estoy sorprendida nada más — me inclinó y recogo la falda de mi vestido — vamos al salón, donde están los invitados.

— Alana, eres una gran mujer, encontraras a alguien que te merezca.

— gracias Mihail — seguí mi camino hacia el salón, con los hombros erguidos.

— ¿Bailamos? — coloco mi mano encima de la de Apollo, me lleva a la pista y suavemente me toma de la cintura, mientras bailamos una canción lenta, los invitados aplauden emocionados. Después de la boda me enteré que para el pueblo, Apollo y yo viviamos una historia como en los cuentos de hadas.

El corazón del principe fue robado por una princesa extranjera, hasta el punto que él no soportó que me marchará y renunció a la solteria para no perderme.

Mis manos estaban apoyadas en sus hombros, el olor de su colonia inundaba mis fosas nasales, sus ojos azules eran preciosos.

— ¿Cómo te sientes? — bajó su cabeza y susurró en mi oido, senti los vellos de mi nuca erizarse.

— si — susurre, mi mirada sin desearlo buscó a Eileen, ella sonreia en los brazos de Dimitri. Mi prima era una mujer muy bonita, alguien frágil y fuerte a la misma vez. No me extrañaba que Apollo estuviera enamorado de ella.

Suspire, lo miré al rostro y me di cuenta que él siempre tenia esa mirada tranquila, una sonrisa.

— ¿Estás cansada?

— un poco, todo el dia ha sido de fiesta — apreta mi cintura, mira alrededor y baja un poco la cabeza para susurrar.

— escuche decir que sería una semana de celebración — abro más los ojos por la sorpresa, Apollo suelta una carcajada y pega su frente a la mia — no te preocupes, me negué asi que sólo será hoy.

— ¿Por qué tantos dias?

— el pueblo tenia miedo que el trono cayera en otras manos. Es mi culpa causar esa inestabilidad en Medrea por la manera en que vivia.

— ¿Ahora se sienten seguros? — él asiente y no evitó mirar alrededor, el gran salón estaba atestado, los jardines y en dos salones más, el pueblo estaba feliz celebrando, en las calles no se diga. La familia Costas habia abierto el castillo y la celebración para el pueblo de Medrea, no hacian distinción alguna.

Levanté la mirada y mi corazón se encogió al darme cuenta que todos esos rostros llenos de esperanzas era por está boda, pero está boda era sólo por un corto tiempo y que ¿Pasaria con el pueblo?

— ¿Alana? — le sonrió a Apollo — ¿Qué pasó? Tus ojos se han puestos aguados — niego.

— una basura en el ojo, estoy bien — me pegó a su cuerpo y dio un beso en mi cien.

Especial Mihail

— ¿Todo bien? — no recordaba el nombre del señor, sólo sabia que era la mano derecha del Rey.

— ¿Por qué pregunta? — apoya su cadera en una mesa, en su mano trae un vaso.

— no te has integrado, si te das cuenta la fiesta no hace distinción.

Mi mirada se dirige hacia el mar que estaba calmo, si, era verdad en la fiesta estaba el pueblo, los empleados del castillo, las personas pudientes de la isla. Todos era iguales para el Rey y la Reina.

— no estoy escondido, estoy en los jardines — él enarca una ceja.

— ¿Eres de los que menosprecias a la clase trabajadora? — frunzo el ceño.

— ¿De qué habla?

— se quién eres Mihail — me enderezo y me acercó a él.

— no soy nadie, sólo un simple guardaespaldas.

— un hombre que fue al ejército — asiento — sin dejar de ser un principe.

Llevó mis dedos en mis labios, en señal de que calle.

— sólo soy Mihail, el guardaespaldas de la princesa Alana y para su pregunta, soy parte del pueblo, no me siento más ni menos que nadie.

— eso es bueno muchacho, me gustaria pedirte un favor, en este momento la princesa Karissa necesita que la saquen de la sala. Los chicos han confundido la amistad con sentimientos amorosos.

— ¿Chicos? — él asiente.

— si, los jóvenes con los que crecio, soy viejo ya y sé que ninguno está realmente enamorado de ella, dile a la princesa que yo te envíe por ella, te doy las llaves de la moto del Rey, ya un miembro de la guardia real la tiene lista,sacala de aqui muchacho por un rato.



Kgerals

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En el texto hay: saga griegos, kgerals, romance

Editado: 02.07.2019

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